sábado, 23 de marzo de 2013

De obligaciones, deberes y otras huachaferías


Así que muy feliz porque le ganaste a Chile. Así que pasarte la madrugada entera haciendo bulla en la Javier Prado para que los mapochos no peguen ojo valió la pena. Así que muy bonita tu majadería de creerte el bacancito mientras suena un himno nacional ajeno. Así que lloraste con el golazo de Farfán (porque fue golazo, no me jodas), y ya estás ahorrando para el pasaje a Brasil el próximo año. Así que ‘bien hecho, chileno maricón’. ‘El pisco es peruano’, ‘chileno roto’, te gano en La Haya’, ‘te declaro la guerra y te gano, chileno de la reparimpampu’.

Tranquilo, tranquilo, que tus deseos son órdenes. Que ya se te hizo. Te voy a dar un notición que te vas a poner a cantar el himno nacional en cumbia de lo emocionadito que vas a estar. Porque ya que te crees muy valiente para andar azuzando conflictos, y ya que te la pasas jurando y rejurando que a tus vecinitos del sur los ubicas a punta de metralleta, tu querido gobierno ha tomado una medida que puede tener poco o mucho que ver con ese “orgullo nacional” que tanto te gusta balbucear.

Te cuento pues, porque de hecho que por estar pendiente de las eliminatorias, la champions, Combate, Esto es Guerra, Justin Bieber y demás, fácil no te has enterado. ¡Ah que no sabes! El servicio militar ha vuelto a ser obligatorio. Fíjate, fíjate, fíjate. Y digo ha vuelto, porque fácil que con tus diecisiete primaveras no tenías ni idea que en nuestro perucito tenías que ‘hacerte hombre’ en un cuartel hasta hace unos años. Pero bueno, como está de moda todo lo vintage, aquí estamos.

¿Qué pasa? ¿No que le ganabas a Chile? ¿No que querías defender el ceviche? ¿No que el mar de Grau no te lo tocan? ¿Cómo que quién es Grau?

Pues ve alistando la maletita y despidiéndote del pelito largo, porque en mayo nuestras gloriosas fuerzas armadas recibirán por sorteo a unas cuantas decenas de miles de entusiastas jovencitos para que pasen una agradable estadía en los cuarteles del país. Si, por sorteo, así que a lo mejor te salvas… o a lo mejor no. ¿Qué pachó? ¿No quiere servir a su patria el nene? Ay.

Si tienes 17 años, casi casi para los dieciocho, tiembla. Si resulta que no estás haciendo ni un carajo por la vida, tiembla más. Si te la quieres dar de vivo matriculándote en una pre, mueve el esqueleto. Si no eres sostén de tu familia y, por el contrario, te mantienen, ve ensayando las ranas. Y si estás más que sanito y en pleno uso de todas tus extremidades, ve practicando como equilibrar el jabón cuando te bañas.

Si estás entre los casi 18 y los 25 tienes más probabilidades, sí, pero cuidadito, no cantemos victoria el resto porque, según la ley, hasta no pasar los 50 calendarios, toditititos estamos calificados para ajustarnos los botines. Tú, yo, ese y el de más allacito.

En lo particular, qué quieren que les diga. Si me llaman yo mismo me pongo en posición de firmes. El asunto está en que la camada de jovencitos que la patria ha parido los últimos veinte años, han crecido como un miedo y un asco del carajo a todo lo que supone vida militar en este país. Lo castrense está más venido a menos que las canciones de Gianmarco. Lo que se dice en ridículo, vamos.

Porque en teoría esto de la cachaquería debería ser toda una experiencia. Te dan comida, techo, y entrenamiento con más adrenalina que en un gimnasio, con la diferencia de que aquí te dan tu propinita. Te permiten aprender un oficio y sumar alguna carrerilla técnica al currículum, que nunca viene mal. Te enseñan a manejar un montón de aparatos y encimas puedes disparar de verdacito alucinándote todo un G.I. Joe. O sea, lo que se dice jugar paintball, pero a lo bestia.  

Todo esto en teoría, pero la realidad es otra. Otra que permite que la juventud, divino tesoro, le tenga resistencia. Resistencia que no es otra cosa que eufemismo de mariconería. Mariconería que se va a traducir en interminables argumentos vacíos escudados en un “estoy estudiando una carrera universitaria, no me pueden obligar” de todo aquel seleccionado que le rogara a su papi por favorcito le pague la multa para no servir.  Y el papi que cediendo a la presión de la mami desembolsará las casi dos mil lucas.

En fin, que si me llaman acá estoy bien parado. Pero lo que no sé es si por vejete, por ciego o por rosquete, no califico; pero la intención la tengo. Repito, debe ser una experiencia alucinante y así considero que debería verse y tomarse, y no con esa visión tan populista, huachafa, ridícula y mezquina del ‘honor de servir a la patria’.

Honorables mis huevos. ‘Servir a la patria’, no es vestirse de militar y jugar a los machitos. ‘Defender al país’ no es agarrar un arma y dispararle a otro jovencito tan confundido como tú para satisfacer los caprichos políticos de unos cobardes. No sé ustedes, pero eso de sentirse orgulloso de estar dispuesto a morir por un pedacito de tierra, es un chiste de mal gusto. Yo no me quiero morir. La gente que me quiere no se va a sentir orgullosa de que me maten a cambio de una banderita y mi nombre en un jirón. Muy mal gusto.

Tan mal gusto como ver la cara de Luis Iberico diciendo en televisión nacional que es un deber que me acuartelen. Ay, señor Iberico, qué lindo ejemplo. Se me corre el camuflaje de los cachetes. Usted tiene hijos, ¿no? Pues acá tiene un servidor que estará muy atento por si sus vástagos salen sorteaditos. Es más, voy a rezarle a la virgen de las mercedes, patrona de las FFAA, para que le conceda el honor de tener hijos soldaditos. Y encima, voy a prender mis velitas para que nos vayamos a una guerra si eso sucede. Y voy a ir a misa todos los domingos para que algún Iberico Jr. esté en primera fila del primer batallón. Ahí nos sale otra vez con su cantaleta del honor en todos los canales. Ahí nos repite la payasada del orgullo y los deberes. Ahí le callamos la boca.


2 comentarios:

Gary Rivera dijo...

jajajja agradezco tu ironio, que deliciosa! jajaja

pues si, eso del servicio mulitar me parece un retroceso, pero al aprecer es la unica manera en la que puedan tener tropa, porque desde el momento que lo hicieron "voluntario" jajajaja todos sacaron cuerpo, porque valgan verdades quien quiere vestir el uniforme! con lo feo que tratan el uniforme!!

Natascia Monica Zagaria Castillo dijo...

Tu ironía es única.

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