martes, 30 de abril de 2013

'Lapo, no fuerte'



Cada vez que regresa la confianza a este flacuchento cuerpecito de que por fin la sociedad trate con igualdad a todos sus componentes más allá de sus diferencias naturales, me aparece un desagradable episodio (por decir lo menos) como el de hace dos domingos. Y mira que uno se esfuerza por tener esperanza.

Las cosas claras. el embajador de Ecuador en Lima debe agarrar su maletita y con las mismas partir rumbo al norte. Es más, en mi modestísima opinión debe ser expulsado y su Gobierno debería considerar muy seriamente si vale la pena el mandarlo a otro país a representar al irrepresentable de Correa. En resumen, diplomáticamente el compadre se suicidó.

Dicho lo dicho, no trato sino de quitarle el lado político al asunto, en el que está claro que el señor en cuestión tiene una culpa del carajo. Yo no me imagino a José Antonio García Belaúnde, Pérez de Cuéllar, Wagner o a Panchito Tudela revolcándose en un mercado. No me imagino ni a Mocha García Naranjo (bueno, digamos que si a Mocha le ponemos el look de Honda en Street Fighter, sí me la imagino). Es una actitud inaceptable por parte de un diplomático, inaceptable e inentendible.

Pero  la bravuconada del norteño no quita culpa (eufemismo de conchudez, frescura, sinvergüencería) a la parte ‘agraviada’ que hoy pretende victimizarse en cadena nacional en nombre de la dignidad patriótica y todas las mujeres indefensas, pobechitas, que se encuentran ante la ‘fuerza bruta’ de un hombre.

Vamos a ver, la versión de que la cajera le dijo que se cole en la cola (suena bonito) no me la creo. Y si fuera cierto, la señora colada no debió aceptar el pasar por encima de alguien que ya esperaba. Yo  he pasado cuchucientas mil veces por el mismo trance y, obviamente, se me metió Linda Blair al cuerpo. Ni a una mujer ni a un hombre, sencillamente no se debe permitir, salvo que se trate de una persona mayor, discapacitada o madre gestante (y esto es, porque en teoría tienen una caja preferencial).

La reacción inicial del enviado de Quito se justifica por más desatinada que haya sido la frase. Aunque si te pones a pensar, es cierto, por actitudes como la de nuestra colada compatriota este país no avanza. Pero lo que pudo ser una estocada magistral, el señorito lo arruinó con el broche de ‘país de indígenas’. Algo que al parecer no puedes decir en un supermercado de zona residencial. Digo yo, ¿debemos ofendernos si nos dicen indígenas? ¿Es ‘indígena’ un insulto? En vez de hacerse la ofendida, mandaba al embajador a buscar un diccionario y se ganaba el aplauso de Vivanda enterito.

Según la maquillada versión de la doña, ella estaba muy tranquilita pero sorprendida por la actitud del Hulk ecuatoriano que tenía al frente. Cosa que tampoco me creo. Así como creo mucho menos que la indignada retoña vino a ‘defender a su madre’ y le dio un ‘lapo, no fuerte’ a la acompañante. Le tiró una cachetada, así como se lee, así como se entiende. Por lo tanto, tú te colaste, tú empezaste la discusión. Tu hija metió la mano, tú hija inició la agresión.

Acción y reacción. Ningún ser humano en una escena acalorada de por sí logra contenerse al cien por ciento cuando empiezan a llover las manos. Por reflejo buscas defenderte en los segundos que tu cerebro tarda en enviar la orden de contenerte. Aun así, la actitud del revistaso y las ‘patadas’ tampoco se justifica, pese a que tampoco me creo la, en mi opinión, exagerada versión de que se pusieron a jugar a los supercampeones con la hija.

Insisto, el señor Riofrío debería tener ya sus patitas fuera de la frontera. Aquí todos los involucrados tienen la culpa, y él más por su condición. Pero el darle tribuna al par de revoltosas que armaron la tole tole, solo porque ‘son peruanas’, o, lo que es peor, ‘por ser mujeres’ es una ridiculez. Nadie tiene derecho ni justificación para golpear a nadie, sea hombre o mujer. Nadie. Y menos con el argumento vacío de que ‘el hombre tiene más fuerza que la mujer’. Yo conozco decenas que podrían, tranquilamente, sacarle la ñoña a Maicelo.

Cargos representativos de lado, el chongo de Vivanda se trata de un incidente entre personas. No una agresión que muchas se apresurarán en calificar de violencia de género. Ríofrio debe largarse no por haber agredido a una mujer, se debe ir por haber agredido a una persona. Debe largarse no por haber agredido a una peruana, se debe ir por haber agredido a una persona.

Menos nacionalismo demagogo hará que algún día evolucionemos, no como oriundos de un país, sino como ciudadanos del mundo. Y menos feminismo populachero hará que algún día, no muy lejano, mis ojazos tapatíos vean por fin una sociedad donde todos nos respetemos y asumamos nuestras responsabilidades sin justificarnos con lo que tenemos entre las piernas.

He dicho. 

Este post fue redacto un día después de que el incidente se hiciera público. La noche del martes salieron a la luz los videos que no hacen otra cosa que confirmar que la hija de la denunciante fue quien empezó el alboroto y quien golpeó al embajador, que, según las imágenes, reaccionó a revistasos con el único afán de defenderse. Lo que haya sucedido en la calle es imposible de probar, pero viendo la actitud del diplomático y la alteración de las mujeres, dudo mucho en la versión de las patadas.

viernes, 5 de abril de 2013

Como jugar al periodista... y quedar como idiota en el intento






5 de abril. No te cases, ni te embarques, ni del Congreso te apartes. Corre de los tanques, avisa a tu vieja antes, pero la democracia no levantes. Y hablando de levantar, no me pongas delante de mis narices columnitas mamarrachentas dignas de periódico escolar de colegio que fijo tiene la foto de Cipriani en cada clase.

Y es que al abrir mis ojitos a ese ‘seis de la mañana’ en que se ha convertido últimamente mi mediodía, me encontré con los habituales estados facebookianos del gran Carlos León, redactados, como casi siempre, en ese planeta paralelo en el que vive y en el que de segurito todo es más bonito. Punto de referencia habitual para pisar tierra si no te enteras ni un carajo de lo que sucede en este tu país.

Y me encuentro con el ‘editorial’ de más abajito que, mínimo, esperaba me hiciera reír, pero me ha terminado dando una confusión y vergüenza ajena digna de diarrea.



Hoy se cumplen 21 años desde que el entonces presidente de la República, Alberto Fujimori, dio un autogolpe y cerró el Congreso. “Disolver, disolver” fueron las palabras que marcaron el inicio de uno de los periodos que causan mayor polémica y división entre los peruanos.

“’Disolver, disolver’ fueron las palabras que marcaron el inicio…”, se ruega leer dichas líneas en voz alta y con tono shakesperiano digno de juegos florales. Se ruega también ser considerados con los pobres cerebros que redactaron el asunto, porque citar únicamente el ‘disolver’ 21 años después, demuestra que no tienes ni putita idea de lo que pasó y tienes, por tanto, la dichosa palabrita como única referencia por habérsela escuchado hasta el hartazgo a Fernando Armas.

Actualmente este tema cobra especial relevancia debido a la decisión que próximamente deberá tomar Ollanta Humala entre darle el indulto humanitario al ahora preso ex presidente o que éste permanezca recluido en la Diroes hasta el final de su condena; decisión que viene postergando hace ya algunos meses.

Para empezar, queriditos, agarremos un diccionario (o googleen, hijitos, que ya no hay excusa) para comprobar que ‘este’ no es necesario que lleve tilde a menos que sea demasiado confuso. Que sí, que si te da la gana puede, pero si se van a poner a jugar al periodista sería bonito considerarlo. Y para continuar, ¿qué es eso de ‘decisión que viene postergando’? Oye, ¿estás tú loco o comes moco? Vamos a ver, por cuchumilésima vez, que Ollantita no tiene porque manifestarse cuando te da la gana. Que es su problema, que es su tema, que es su cau cau. Y a menos que seas afín a la lógica Kenji, no tiene porque tomar una decisión ni salir a dar ninguna explicación solo porque a ti te da la gana.

La figura del indulto es una prerrogativa o facultad otorgada por la Constitución al presidente de la República para que éste, y sólo éste, decida en determinados casos “eximir” de la pena privativa de libertad a ciertos reos. Cabe precisar que el indulto perdona la pena de cárcel, no el delito. Por lo tanto, si Ollanta Humala llegara a darlo, ello no implicaría, de ninguna manera, la inocencia de Alberto Fujimori.

Y dale con el ‘éste’, y por partida doble. Como supongo que vuestra web va dirigida a kinder y pre-kinder, creo que es de justicia agradecer la explicación de la figura del indulto. Vamos, que a todos los que nos interesa el tema fácil y creíamos que con “figura” se está hablando de algún álbum de Navarrete con la historia de los Fujimori.

El ex presidente solicitó el indulto humanitario, el cual, como su nombre lo indica, se otorga por razones de esa índole; es decir, cuando el solicitante padece de alguna enfermedad o condición que pone en riesgo su salud. Consideramos que negar que esta condición se cumple, tenga o no Fujimori “evidencia actual” de cáncer, no es sólo absurdo sino mezquino, puesto que el acelerado deterioro de su salud es evidente.

Que no. ¿Estos no ven noticias, no? Que el preso no solicitó el indulto. Que lo hizo la familia. Que él solo tenía que estar de acuerdo con su dibujito ese de las trencitas. Que no se enteran. ¿Mezquino, dicen? Que es evidente, dicen. Ay, pobrecito el chinín.

En tal sentido, creemos que su enfermedad simplemente abre la posibilidad de que Humala le haga el “favor” de indultarlo y que lo mejor es que eso ocurra, mas no que por ello tenga derecho a ser beneficiario de la gracia presidencial.

Mira tú, por fin en algo coincidimos. Un “favor”, pues. Sí, un favor, y los favores no están condicionados a cumplirse, por tanto el calificar que ‘lo mejor’ es que le sea otorgado, supone una parcialidad del carajo que se las aguanto porque al final me has cagado poniendo en la cabecera de tu articulito ‘opinión’. Pero las decisiones en torno a los favores no son mejores ni peores, a ver si nos aclaramos. Son y punto.

Sostenemos esto ya que la naturaleza del indulto es compasiva, motivo por el que el presidente no debería priorizar ciertas presiones y odios políticos a la hora de tomar una decisión, justamente por tratarse de un acto de compasión.

Son los radicalismos los que, creemos, dificultan la toma de la decisión. Las presiones políticas y la falta de sentido de la proporción del sector que afirma que Fujimori es un monstruo que debe morir en la cárcel, así como del que afirma que es un santo que no cometió ninguna falta, no contribuyen en nada puesto que una decisión tomada por impulsos pasionales no siempre es la mejor.

¡Radicalismos! ¡Horror! Vamos, que nos metemos a vuestra redacción y te liquido así bien chévere a punta de metralleta porque yo creo, ojo, creo, que hay entre ustedes un terrorista bailando el Harlem Shake. Ah, pero eso sí, dile a tu mamá que no me venga con radicalismos ni odios del pasado de acá a unos años. El chinito no es un monstruo, no, no, no. El chino es un sinvergüenza, que es más bonito que ser monstruo, así que no sé dónde está la ofensa.

Es cierto que cometió errores, siendo el principal de ellos no haber sabido cuándo dejar el poder, sin embargo, sería injusto negar que le debemos el éxito del Estado peruano, ya que, de no haber procedido como lo hizo, lo más probable es que hubiésemos tenido un Estado fallido.

Ah, no. Ahí sí me aguantan el coche. “Le debemos el éxito del Estado”… ¡¡¡¿¿¿le debemos ??!!! No, estos no tienen la lógica Kenji, tienen la lógica Keiko, y a estas alturas, causitas, no sé de verdad qué es peor. O sea, estos son como niñitos norcoreanos que han crecido alejados con roche de la realidad. Todo lo que no tenga ojitos jalados es caca. Tu chino, para que te enteres, cerró el Congreso porque no tenía mayoría y porque ya le estaban oliendo la peste esa por la que hoy está tras las rejas. Que unos meses después el huevas tristes de Abimael se haya dejado chapar (sin ningún mérito gubernamental) y haya empezado el endiosamiento al samurái, es bieeeen distinto.

Tanto otorgar el indulto como no otorgarlo generará, inevitablemente, oposición por tratarse de una decisión puramente política. Sin embargo, es la oportunidad precisa para pasar la página y dejar atrás viejos rencores que ningún bien nos hacen como sociedad.

Tal vez éstos no desaparezcan inmediatamente al liberar a Fujimori pero, definitivamente, que el gobierno permita que el ex presidente muera en la cárcel sólo generará que el odio y la polarización que hoy reina respecto a este tema se radicalice y consolide sin que haya vuelta atrás. La decisión, entonces, es entre la duda y la certeza.

Qué aburrido el discursito, oye. Ya apágate, apágate. (y mira que no voy a decir nada de la tilde en ese ‘sólo’ para no seguir haciéndote roche) Que si la decisión es política, es culpa de la mancha naranja que, hoy han dejado evidencia, defienden desde este paginita de fachos dispuestos a hacer conocido su último caprichito

A mí Alberto Fujimori y su club de fans me la suda. Me importa un pito si se muere en la cárcel como en una clínica. Ni lo odio, ni lo amo. Pero hay cosas que por merita justicia no deben permitirse. Y una de esas es el no ceder al chantaje de un grupo de impresentables que pretenden poner hoy contra las cuerdas a un jefe de Estado exigiéndole, ojo, EXIGIÉNDOLE, que decida la suerte de alguien que está en calidad de condenado no por haber robado una cartera, sino por haber estado al tanto de arrancar vidas inocentes bajo el pretexto de la defensa nacional. Que el no era un monstruo y que él no apuntó el arma. Él era el jefe, y si lo agarraron de huevón, pues hay un costo, porque de él dependía poner en sus cargos a quienes estuvieron detrás de toda la basura. Traduciendo, porque ya veo que su cerebro demora en procesar, que tiene tanta o más culpa que el resto, así que se coma su cárcel calladito. Ok, fueron errores, pero los errores se pagan.

La semana pasada me iba de viaje y en el trayecto, por puro afán de no aburrirme, me topo con un artículo en ‘Cosas’, en el que un grupo de jovencitos bien vestiditos para irse a conectar su compu al Starbucks más cercano, hablaban acerca de su nuevo juguete: una página web.

“Altavoz” decían que se llamaba. “Grupo de estudiantes y profesionales de diversas disciplinas, menos periodistas”. Ah ya, ahora entiendo  Claro, pero, te la paso, no es requisito para ser un buen periodista (sin serlo), ¿no? Aunque con ellos, adjuntándose como ‘gran primicia’ la muerte de Hugo Chávez, y con zafarranchos de articulitos como el desmenuzado más arriba… mira, que me la voy a empezar a pensar.

sábado, 23 de marzo de 2013

De obligaciones, deberes y otras huachaferías


Así que muy feliz porque le ganaste a Chile. Así que pasarte la madrugada entera haciendo bulla en la Javier Prado para que los mapochos no peguen ojo valió la pena. Así que muy bonita tu majadería de creerte el bacancito mientras suena un himno nacional ajeno. Así que lloraste con el golazo de Farfán (porque fue golazo, no me jodas), y ya estás ahorrando para el pasaje a Brasil el próximo año. Así que ‘bien hecho, chileno maricón’. ‘El pisco es peruano’, ‘chileno roto’, te gano en La Haya’, ‘te declaro la guerra y te gano, chileno de la reparimpampu’.

Tranquilo, tranquilo, que tus deseos son órdenes. Que ya se te hizo. Te voy a dar un notición que te vas a poner a cantar el himno nacional en cumbia de lo emocionadito que vas a estar. Porque ya que te crees muy valiente para andar azuzando conflictos, y ya que te la pasas jurando y rejurando que a tus vecinitos del sur los ubicas a punta de metralleta, tu querido gobierno ha tomado una medida que puede tener poco o mucho que ver con ese “orgullo nacional” que tanto te gusta balbucear.

Te cuento pues, porque de hecho que por estar pendiente de las eliminatorias, la champions, Combate, Esto es Guerra, Justin Bieber y demás, fácil no te has enterado. ¡Ah que no sabes! El servicio militar ha vuelto a ser obligatorio. Fíjate, fíjate, fíjate. Y digo ha vuelto, porque fácil que con tus diecisiete primaveras no tenías ni idea que en nuestro perucito tenías que ‘hacerte hombre’ en un cuartel hasta hace unos años. Pero bueno, como está de moda todo lo vintage, aquí estamos.

¿Qué pasa? ¿No que le ganabas a Chile? ¿No que querías defender el ceviche? ¿No que el mar de Grau no te lo tocan? ¿Cómo que quién es Grau?

Pues ve alistando la maletita y despidiéndote del pelito largo, porque en mayo nuestras gloriosas fuerzas armadas recibirán por sorteo a unas cuantas decenas de miles de entusiastas jovencitos para que pasen una agradable estadía en los cuarteles del país. Si, por sorteo, así que a lo mejor te salvas… o a lo mejor no. ¿Qué pachó? ¿No quiere servir a su patria el nene? Ay.

Si tienes 17 años, casi casi para los dieciocho, tiembla. Si resulta que no estás haciendo ni un carajo por la vida, tiembla más. Si te la quieres dar de vivo matriculándote en una pre, mueve el esqueleto. Si no eres sostén de tu familia y, por el contrario, te mantienen, ve ensayando las ranas. Y si estás más que sanito y en pleno uso de todas tus extremidades, ve practicando como equilibrar el jabón cuando te bañas.

Si estás entre los casi 18 y los 25 tienes más probabilidades, sí, pero cuidadito, no cantemos victoria el resto porque, según la ley, hasta no pasar los 50 calendarios, toditititos estamos calificados para ajustarnos los botines. Tú, yo, ese y el de más allacito.

En lo particular, qué quieren que les diga. Si me llaman yo mismo me pongo en posición de firmes. El asunto está en que la camada de jovencitos que la patria ha parido los últimos veinte años, han crecido como un miedo y un asco del carajo a todo lo que supone vida militar en este país. Lo castrense está más venido a menos que las canciones de Gianmarco. Lo que se dice en ridículo, vamos.

Porque en teoría esto de la cachaquería debería ser toda una experiencia. Te dan comida, techo, y entrenamiento con más adrenalina que en un gimnasio, con la diferencia de que aquí te dan tu propinita. Te permiten aprender un oficio y sumar alguna carrerilla técnica al currículum, que nunca viene mal. Te enseñan a manejar un montón de aparatos y encimas puedes disparar de verdacito alucinándote todo un G.I. Joe. O sea, lo que se dice jugar paintball, pero a lo bestia.  

Todo esto en teoría, pero la realidad es otra. Otra que permite que la juventud, divino tesoro, le tenga resistencia. Resistencia que no es otra cosa que eufemismo de mariconería. Mariconería que se va a traducir en interminables argumentos vacíos escudados en un “estoy estudiando una carrera universitaria, no me pueden obligar” de todo aquel seleccionado que le rogara a su papi por favorcito le pague la multa para no servir.  Y el papi que cediendo a la presión de la mami desembolsará las casi dos mil lucas.

En fin, que si me llaman acá estoy bien parado. Pero lo que no sé es si por vejete, por ciego o por rosquete, no califico; pero la intención la tengo. Repito, debe ser una experiencia alucinante y así considero que debería verse y tomarse, y no con esa visión tan populista, huachafa, ridícula y mezquina del ‘honor de servir a la patria’.

Honorables mis huevos. ‘Servir a la patria’, no es vestirse de militar y jugar a los machitos. ‘Defender al país’ no es agarrar un arma y dispararle a otro jovencito tan confundido como tú para satisfacer los caprichos políticos de unos cobardes. No sé ustedes, pero eso de sentirse orgulloso de estar dispuesto a morir por un pedacito de tierra, es un chiste de mal gusto. Yo no me quiero morir. La gente que me quiere no se va a sentir orgullosa de que me maten a cambio de una banderita y mi nombre en un jirón. Muy mal gusto.

Tan mal gusto como ver la cara de Luis Iberico diciendo en televisión nacional que es un deber que me acuartelen. Ay, señor Iberico, qué lindo ejemplo. Se me corre el camuflaje de los cachetes. Usted tiene hijos, ¿no? Pues acá tiene un servidor que estará muy atento por si sus vástagos salen sorteaditos. Es más, voy a rezarle a la virgen de las mercedes, patrona de las FFAA, para que le conceda el honor de tener hijos soldaditos. Y encima, voy a prender mis velitas para que nos vayamos a una guerra si eso sucede. Y voy a ir a misa todos los domingos para que algún Iberico Jr. esté en primera fila del primer batallón. Ahí nos sale otra vez con su cantaleta del honor en todos los canales. Ahí nos repite la payasada del orgullo y los deberes. Ahí le callamos la boca.


sábado, 16 de marzo de 2013

NO.



Yo no voté por Susana.
No me caía mal. No me cae mal. Susana me da igual.
Pero sí, aguántame tu coche, honesta es.
Capaz también, lo ha demostrado, y no necesito enumerarte su hoja de vida.
Mueve el culo. Párate y busca. Encuentra y lee.
Que leas te digo.
Yo no voté por Susana y no me arrepiento.

Susana improvisó y ganó. Pero el puesto no le quedaba grande.
Susana no entendió que hay prioridades.
Susana no entendió que no fue elegida ministra de la Mujer o de la Inclusión.
Mucho programa social, mucha buena intención. Podía esperar.
Susana entendió pero actuó un poquito tarde.
Y en esta ciudad la ignorancia no perdona. La ignorancia lapida.
Susana ya pisó tierra. Ya dejó de jugar a la abuelita.

Me aburren los poseros. Me aburren los enamoraditos de Lima
"Qué linda es Lima. No hay otra ciudad como esta".
"Amo el centro. Amos sus casonas. Amo el río Rímac"
Lima es divertida. Lima es impredecible. Pero Lima es fea.
Tiene rinconcitos, algún lugar mágico, pero en general es fea.
Es fea y es insoportable. Lo es porque la hemos hecho así.
Lima no tiene la culpa. La culpa la tienes tú, la tengo yo.

Si me saco la Tinka agarro mis petacas y chaucito.
Yo no me voy a jurar el Juana de Arco del civismo.
Me largo a un sitio donde las cosas funcionen.
Soy flojo y no voy a vivir 100 años. Yo no me inmolo.
Y a esta sociedad le falta mucho. Muchísimo.
Le falta tanto que mira dónde estamos.
Mira a lo que hemos llegado.

Combi. Combi pirata. Enatru de hace 40 años.
Ambulante. La Parada. 'Entiéndeme, soy pobre pe' varón'
Pero también eres flojo pe' varón. Quieres todo gratis, varón.
Nos hemos dedicado a construir una sociedad anómica.
Todo está permitido, todo se justifica, todo vale.
¡Qué vivo soy! "La criollada y el ingenio del peruano pe' causa".
¿Te gusta vivir así? ¿En serio? ¿Chévere, pajita, pulenta?

Somos brutos. Somos Tontos. Somos desmemoriados.
Nos creemos pendejos, pero nos agarran de imbéciles.
Un grupo de imbéciles nos agarra de imbéciles.
Quieren lo mejor para mí, dicen. Lima merece más, dicen.
Lima les importa un rábano, entiende. Les llegas al trozo.
"En dos años no ha hecho nada". ¿Qué hicieron en dos años ellos?
Hicieron mil veces menos. Pero eres imbécil, pues.

Marco Tulio. Juárez. Tudela. Tontos útiles. Tontos otra vez.
Castañeda. Hijo de Castañeda. Hijito inútil.
Bruto e inútil. Pendejo e inútil. Huevo frito e inútil.
Apra. Asco. Apra. Asco. Apra. Asco.
Fujimorismo. Jajaja. Fujimorismo. ¿Eres Huevón? Fujimorismo.
Luna Gálvez. Morales. Pacheco. Cloaca de política peruana.
Ese nivel. ¿Es que de verdad no te das cuenta? Ese nivel.

Yo voté por Lourdes. Lo volvería a hacer. Y otra vez.
Y yo de pepecista ni un carajo. Muy a la derecha. Muy de siglo pasado.
Nadie votaría por ella, ni en 10 años. 'Perdedora', dicen. Borregos.
"Métanse la alcaldía al poto". Voté mil veces con más ganas.
Le sería muy fácil aprovechar y revolcar al que fue rival.
Y después postula con sus mismos regidores, y todo regio. Pero no.
¿No te das cuenta? ¿Ni siquiera así entiendes? ¿En serio?

Vamos el domingo a presumir de cojudos. Vamos a perder el tiempo.
"No hace nada. Incapaz. Inepta. Corrupta. Inmoral. Vaga".
"¿Qué? ¿Por qué?... Por eso, pues... Porque sí, pues".
Vamos, hay que darle gusto a quienes nos creen imbéciles.
Vamos a decirles que somos imbéciles. Hagamos a Lima más fea de lo que es.
No quiero cultura, no quiero igualdad, no quiero oportunidades.
Quiero cemento. Quiero cemento. Quiero que me agarren de huevón.

No es por pelotudeces como "que la esperanza venza al miedo"
No es cruzar los brazitos y poner gesto ridículo porque se ve bonito.
Nada de "Lima para todos" y tanta huachafada.
Nada de actorcitos disforzados. Qué se callen, por favor.
Es por vivir por fin en una ciudad. Es por vivir. Es por no dejarse más.
Es por sensatez. Es por decencia. Es por conciencia. Es por dignidad.
Es decir basta. Es decir hasta aquí. Es no dejarnos más.

Siéntate, piensa, esfuérzate un poquito, dime:
¿Cambiamos o seguimos así?


jueves, 7 de marzo de 2013

Cuando se toma en serio la frase infeliz, de un infeliz


Vamos a suponer que este pechito fuese en realidad un pechazo talla 36b. Vamos a alucinar que este manganzón de 1.80, fuese en realidad un mujerón con taco 12. Que en lugar de tener un trencito entre las piernas, tuviese aquel maravilloso túnel por el que aparece después de nueves meses la propia vida. Que en vez de inflarme de orgullo por mis pelitos en el ala, lo hiciera por una frondosa cabellera digna de comercial de shampoo. Vamos, lo que se dice un hembrón. La Gisele Bündchen lorcha, (o la Michelle Obama, según se mire).

Desde tamaño cuadro digno de una película de la etapa más pájara de Almodóvar, que refleja mi  incómodo intento por ponerme en vuestros zapatos, les pregunto: chicas, ¿de verdad nos debemos sentir ofendidas por lo que dice un tipo como Marco Tulio Gutiérrez? ¿En serio tenemos que desgastar alteraciones hormonales en lo que pueda balbucear ese tipejo?

Pues si yo fuera mujer, me sentiría más denigrada por prestarle atención a lo que dice o deja de decir un tipo de su calaña. No me lo tomaría como una cuestión de género, como una ofensa a mi condición de 'obra máxima del señor'. Sin embargo, tomaría como un insulto a la inteligencia el tan solo rebajarme a su nivel para manifestarme en contra, porque una payasada como la suya, no merece ni la carcajada.

Por tanto, no es lo que dice el mediocre de Gutiérrez lo que me fastidia, sino la repentina ola de indignación que se ha desatado en una sociedad tan voluble y convenida como la nuestra, presta a levantar el puño, gritar la arenga, unirse a la protesta y lanzar el 'tuit' con tal de no quedarse fuera. Es el intocable orgullo femenino elevado a la máxima potencia lo que me enerva.

'Lo que ha dicho Marco Tulio es una oda a la violación', leí por ahí. No, lo que ha dicho es una muestra clara de limitación mental porque al pobre no le da la cabeza ni para ser irónico, ni tiene carisma para hacerse el gracioso. A él no le da el cerebro para lanzar una frase así como un ataque propio de un enemigo al que estamos obligados a responder. No tiene ese 'talento maquiavélico' de político panzón que cree que la plata llega sola. No le da, no puede, no le sale, no se esfuercen. Oda a la violación, no. Oda a la estupidez.

'Tiene que aprender a respetar a las mujeres', '¿No tiene madre o hermanas?', 'Que se lave la boca antes de hablar de una mujer', eso y más han tenido que soportar estos cuatro ojazos. Ya basta, ¿no?. Ya basta de agarrarse de cualquier cosa (porque Marco Tulio es cualquier cosa) para decir que es violencia contra la mujer. Ya basta de tanta victimización. Ya basta de tanto discursito pro igualdad, para terminar exigiendo que se les de un trato diferente. ¿Por qué la protesta y las muestras de rechazo no han salido como 'tiene que aprender a respetar a las personas'?

Hace poco más de un año caminaba meneando mi esqueleto por Jesús María. De repente, una señorita vestida de monja osó meterme la mano. Y hago énfasis en el 'meterme' porque ya que papalindo no me ha dado por atrás lo mismo que a Rafa Nadal, la graciosa en cuestión tuvo que darse a la búsqueda hasta encontrar algo que apretar. Obviamente se me metió el indio, se me cruzaron los catorce incas y hecho un pichín me fui en contra de la susodicha y sus compinches, que lo que estaban haciendo realmente era grabar una secuencia de cámara escondida.

-Me borran ahora mismo esas imágenes...
-Tranquilo, brother, ¿qué pasa? ¿no tienes sentido del humor? -interrumpió la monja.
-Sentido del humor voy a tener cuando les meta una demanda si veo ese video publicado. A ver, ven acá para agarrarte una teta y nos reímos todos juntos ¿qué te parece?

Obvio que la 'madrecita' se quedó callada y su séquito de payasos pidieron disculpas como si yo tuviera pinta de embargarles el canal si les metía una demanda más grande que su unidad móvil. Lo gracioso fue que cuando comenté lo que me había pasado a amigos, compañeros de universidad y familiares, todos se vacilaron y me tacharon de exagerado, de aburrido y de tomarme muy en serio una inocentada, lamentando el no poder ver mi cara en cadena nacional cuando me metían la mano hasta el intestino en plena calle. Y lo curioso es que hoy he visto a muchos de ellos levantando la voz insultando al huevo frito de Gutiérrez. Muchos de ellos están como locos apoyando tanta campaña de 'alto a la violencia contra la mujer'. Muchos de ellos están pidiendo que pare el 'acoso callejero' envalentonándose detrás de una red social.

¿Por qué tanta diferencia entre una falta de respeto a un hombre y lo mismo hacia una mujer? Cuando una mujer denuncia a un tipo porque la golpeó, su caso cabalga en las bocas de periodistas, alcaldes, ministros, primeras damas, presidentes saco largo, etc, pidiendo, casi casi, cadena perpetua. Sin embargo, cuando una desquiciada le corta el pene a un hombre, se convierte en la portada de los decanos de la prensa amarilla, la nota curiosa del día. "LO DEJO SIN PRESA", "LA LORENA BOBBIT PERUANA", "LO DEJAN SIN PAJARITO POR MAÑOSO". Todos se ríen con esos titulares, ¿no?. ¿Y dónde están en esos casos las Del Río, las Palacios, las Villarán, las Jaras, las Heredias? 'Se lo merece', 'por algo habrá sido', 'para que estén bien advertidos", comentan las ciudadanas de a pie. Las mismas contra las que no se puede decir nada, porque 'de una mujer no se habla', 'si hablas de una mujer eres maricón, cobarde'. Si un hombre las engaña, todos deben enterarse que fuiste una basura, pero si ellas lo hacen, no te atrevas, no tienes derecho, no eres 'caballero'. ¡Caballeros mis huevos!, pero eso ya lo expliqué antes.

No indignarme saltando hasta el techo por lo que dijo Marco Tulio Gutiérrez, ¿me hace machista? ¿cucufato? ¿conservador? No, me hace sensato. No prestarle atención a lo que dice un mequetrefe me pone muy por encima de sus bajezas. Indignémonos y apoyemos el cese de la violencia contra cualquier persona. Pidamos la equidad de derechos de todo tipo para cualquier individuo. No perdamos el tiempo en campañitas poseras pidiendo que te dejen de decir "mamacita" por la calle, porque poniendo cara de mala e insultando al imbécil solo demuestras que eres vulnerable a ello. Voltéate y ríete en su cara para que veas como se le encogen las boloñas. A mí no me pidan que rechace algo que debe ser tomado como de quien viene y por lo que no tienen ningún derecho de ponerme a su mismo nivel.

Es como cuando, siendo gay, me tachan de homofóbico por no ir a meter lengua frente a la catedral o por no ponerme a bailar al ritmo de Lady Gaga en la 'marcha del orgullo'.

Y con esos señalamientos, señores, ya tengo bastante.

martes, 19 de febrero de 2013

Plan B




¿Qué pasa? 
Que sí, que me quiero enamorar, ¿qué chucha va a pasar?

Ay, perdón, perdón. Es que últimamente se me cruza la testosterona con la androsterona y con todo lo que termina en ona y me sale un ‘hace mucho que no la veo, huevona’, que para que te cuento.

Perdón de nuevo. Pero qué barbaridad, qué lisura con la vulgaridad y con el lenguaje obsceno. Pero pido se me entienda, obscenidad es lo único que se me pasea en el cerebro desde que hace semanas me vi obligado a usar el colchón únicamente para dormir. Y no, no, no (el 17 marca el no), no hay derecho.

Que uno tiene sus necesidades, sus deseos, sus ganitas, su bolita que le sube y le baja, ¡ay!, que le sube y le baja. Pero, claro, te duran lo que te tienen que durar. Después de tu respectiva hojeada de revista, tus siete minutos de video estimulante y tus diez minutos encerrado en el baño con el acompañante en la imaginación, se ve la vida de otra manera la próxima media hora.

Pero hasta que la bolita te vuelve a subir, aprovechas esos liberados treinta minutos para pensar en que ya está bueno de tanto alboroto netamente físico. Que sería bonito tener a alguien que te abrace, te de la manito, te bese con los ojos cerrados y te diga estupideces pegado a tu oreja con cerita. Que de bonito debe ser bonito, pero debe ser más bonito vivirlo, digo yo.

Y no es hasta hoy, en medio de mi resaca post san Valentín número veintiqueteimporta, que me atrevo a reconocer que me gustaría tener a alguien al lado. Vamos, que se me está cayendo el pelo, me está aumentando la miopía, y en breve me estará creciendo la barriga a la misma velocidad que se tramita la renuncia del próximo Papa.

Que ya no pienso igual que cuando recién empezaba a gatear por la base dos, en que toda la cursilería me apestaba y me sentía muy orgulloso de plasmarlo en cosas como esta y como esta (haz click, oye). Que ya dejé atrás ese pensamiento sentimentalmente repelente (y la repelencia que genera tanta falta ortográfica, oye, qué horror). Que ahora quiero experimentar eso del amor antes que mi resistencia a practicar sudokus me pase factura haciendo que me olvide del significado de la palabrita.

Vamos, que sí aún no la captas: que me estoy poniendo en oferta. Que no estoy para que me envuelvan, estoy para que me lleven puesto. Que no estaré cero kilómetros pero aún la palanca de cambios me funciona y el freno no necesita ni una gota de aceite. Que no estoy para comercial de Calvin Klein pero estoy, casi casi, como se pide chumbeke. Que no estoy para circo del sol, pero te hago unas acrobacias de trapecista a lo Fuentes Gasca que alucinas. ¡Qué necesito sexo, maldita sea! O bueno, que lo necesito más seguido, porque tampoco es que esté en sequía, pero no estamos para cosechar solo un par de veces al mes, no sé si me entiendes. Como diría Puñete, tampoco, tampoco.

Pero también quiero sentir la diarrea esa que lleva por eufemismo ‘maripositas’. También quiero que mientras se tira y se afloja se escape un ‘te quiero’. Que mientras mi posible descendencia echa a correr rauda en busca de una llegada que dudo mucho que encuentre, las miradas se sostengan, se penetren. Que mientras me fumo el cigarrito de después me acaricien la cabeza (la que está encima del cuello, oye, mente podrida) en vez de decir ‘y tú te llamabas…’. En fin, que la revolcada sea solo una de las tantas cosas que se pueden compartir de a dos (o de tres, que uno nunca sabe).

Aclarando, no es que esté en ‘busca de’. Porque así como me gustaría que suceda, también me gustaría que fuese de improviso para seguir con esa filosofía que he adoptado desde hace tanto que consiste en dejar que la vida me sorprenda. Aunque sea por probar, aunque sea por vivirlo. Aunque sea por ponerle un poquito de rebeldía a ese Plan B de terminar en un departamento lleno de gatos, discos de Chavela Vargas, habanos, pastillitas de Mifarma y desapareciendo los centavos de la pensión en adolescentes con disposición a darle alegría a mi cuerpo macarena. Recordando con gusto los orgasmos del pasado. Con sonrisa picarona, levantadita de ceja, ojitos de 'vestecun'; pero sin el recuerdo de un solo latido acompañando cada erección. Paciencia, solo paciencia.

Paciencia dijo Hugh Hefner.

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