lunes, 12 de noviembre de 2012

Lady Gaga, la licuadora y la plancha



Ay, Gaga, hija mía, cómo te explico. A mí tu música como oda a la tartamudez (po po poker face, Ale Ale Alejandro, papa paparazzi), nunca me terminó de convencer, pero vamos, talento sí que tienes, que no te lo discutan.

Ahora, no me refiero al talento musical específicamente, que lo tienes, que nadie te lo discuta, sino a ese inigualable e inimitable talento para llamar la atención graduándote de idiota sin despertar señalamientos de tamaño ridículo desde tu joven y confundida fanaticada.

 Esa fanaticada fiel, dizque “pequeños monstruos”, que la tienes, que nadie te lo discuta, dispuestísima a gastarse sus centavos en tus discachos, a darle veinte mil clicks a tus videos con el merito afán de no darle gusto a la competencia del chiquito Bieber y los One Direction esos que están para todo tipo de dúo que no sea musical, no sé si me entiendes. Que no piensa ni un momentito en imitar tus poses tan “naturales” en cuanta alfombrita te contoneas, y que le llega al filtro el ahorrarse la vergüenza que supondría el ir por allí con unos cuantos kilitos de la mercadería de Yerbateros encima jurándose originales.

 Que tienes tus hinchas, que tienes talento para la cantada y la tocada, que te has hecho famosita pasándote de sinvergüenza (vistiéndote con carne, poniéndote gallita con la Madonna, obligando a ir a terapia a tu costurera, anunciando perfumes con olor a tu sangre, a tu aliento y a tus pedos, y recorrer medio planeta alimentando el runrun de que viniste con un pipilín de yapa, etc), sí, sí y sí, y que nadie te lo discuta. Pero, comadre, cómo te explico, por estos lares como que no basta para llenar un estadio.

Estamos a menos de dos semanas, Lady, querida ¿cómo hacemos? Porque no sé tú, pero si yo estuviera en los zapatazos esos que te gusta ponerte, estaría orate intentando buscar donde enterrar la maceta sabiendo que el mismo recinto donde piensas ponerte a tocar tu pianito, sí fue llenado por un tal Gianmarco (puaj), Calle 13 a las 3 de la mañana (repuaj) y la fiestita de ese programita defecacerebros llamado “Combate” (diarréa). Qué lisura, no me dejo.

Así que a ver si vas diciéndole que se avive al mismo que te aconseja en todas las payasadas que, sabe diosito cómo, te funcionan y le vas exigiendo que ponga a trabajar las neuronas para lograr que tu paso por esta ciudad (y las de esta partecita del continente, que ya me enteré andan en las mismas) se vaya de la categoría “hacer el ridículo”, a “pasar desapercibido”. Porque eso de poner las entradas a 2x1, el ofertón de llevarte 2 de las mismas si te compras una plancha y una licuadora, y el regalar paquetes de hasta 4 con llamar a cualquier radio, que ni de chiste haría lo mismo con un concierto de Leo Dan, como que ya es un poquito mucho. A este ritmo vamos a llegar al punto de “ingresa a la San Martín y te llevamos a ver a Lady Gaga”, vamos, lo que se dice no tener ninguna posibilidad, ¿no?

Tranqui, que como los peruanos somos buena gente (very nice people) te doy unos cuantos datos para ver si te ganas en estos días a los consumidores y se animan tan siquiera a ver de puro sapo tu espectaculito:

-Manda un mensaje antes de llegar diciendo que toda tu vida quisiste venir por estos lares a tocar, porque sientes una conexión muy grande con toda la energía que emana de nuestro pasado milenario y bla, bla, bla.

-Jura y rejura que un día andabas caminando por los nuevayores y de pura cazuela te metiste a una tiendita de discos raros y zuácate, te agarró la locura y te compraste todo lo que pudiste de Susana Baca, Gianmarco, Eva Ayllón y Juan Diego Flórez, que ahora los amas y que cuando los paparazzi persiguen tu carrito, tú vas dentro de lo lindo tarareando La Flor de la Canela. Di que te da una pena del carajo el que las “recargadas” agendas de los susodichos no coincidan con tu concierto, porque si no, de cajón, te hubieses soltado un dúo con alguno (Gianmarquito es especialista en eso de andar de chupamicro, así que tranquila).

-Dátela de rusa visionaria y di que a la selección la ves con muuuuchas posibilidades de llegar al mundial porque somos de lejos, lejísimos, los mejores por aquí jugando al ‘fulbo’.

-Cuando ya estés bajo este cielo di que lo primero que hiciste fue comerte un cevichón, una papa a la huancaína y que armaste el despelote en tu suite con una docena de pisco sours, rematándola con eso de que "el pisco es peruano” y que la versión chilena no le llega ni al poto de la botella.

-Dale la manito a todos tus fans que esperarán con sus pliegos de cartulina a la entrada de tu hotel, y cuando te encuentres con un reporterito ahí mismo (que no se sabe cómo pero siempre aparecen), di que no te esperabas tanto cariño y que no tienes palabras para agradecer que se hayan tirado la pera por verte llegar rodeada de cuatro gorilas. Saluda desde la ventanita del hospedaje por lo menos cinco minutos (lo normal es que asomes la jeta unos 50 segundos, pero querida, no estás en condiciones de dártelas de exquisita), y si puedes sacarte una prendita íntima y lanzarla a la muchedumbre, tanto mejor (aunque en tu situación, aventar entradas te saldría más rentable).

-Visita a Ollanta en palacio que el pobre anda con mucho tiempo libre y date un balconazo con Nadine, declarando de pasadita que te parece una mujer muy simpática y que ganaríamos mucho con una presidenta de ese calibre. Trata de ganártela, causa, porque en ningún país encontrarás una primera dama mas concierteraza que la señora de Humala, que te apuesto estará en primera fila con sus retoñas. Un “habla con mi espalda” que te suelte, y olvídate de hacer carrera en Perú. Estás frita.

-Prepara una coreografía, búscate a algún desvalido de esos que por aquí sobran y te vas de cabeza a bailar al programa de la Gise. Si la situación no mejora, siempre te esperará el silloncito rojo para contar que tenías complejos de chiquita, que fumaste marihuana en el colegio y que alguna vez tuviste sexo por dinero. Con lo que saques podrías ayudar a los chistosos que te contrataron, para que superen así el trauma que la organización de tu concierto va a generarles.

-Pídele a Tongo que te haga una versión de algunos de tus temas y de pasadita hazte un video celebrándole la gracia y alabando su inglés asegurando que le entendiste toditito.

-Ponte un chullo, un poncho, toca la quena, zapatéate algún megahit del Chato Grados y colapsa la tarjeta llevándote souvenirs de la Marca Perú. Y por último, quédate sin saliva reventándole cohetes a Machu Picchu, lamenta casi al borde de las lágrimas el hecho de (oh casualidad) no tener tiempo para darte una escapadita al Cusco, pero que de segurito ,segurito, vuelves un año de estos a escalarte el Huayna Picchu ataviada con carne de alpaca.

La pelota está en tu cancha, empezó la cuenta regresiva. Claro, siempre tienes la posibilidad de cancelar el eventito a lo Michael Jackson y acá no ha pasado nada, pero recuerda que los homosexuales son muy rencorosos, y teniendo en cuenta que es casi seguro que las miserables 15 mil entradas que se han vendido para verte haciendo el tonto encima de un escenario estén en manos de chicos muriéndose por ser como tú, tu venida a menos popularidad podría no aguantar que te echen al olvido y se vayan de puro vengativos a mover los mondongos con La Fania. Ay, Gaga, que lo único que me va a dar pena es que Lavoe no esté vivo para cantarte eso “todo tiene su final, nada dura para siempre”. Mira que poquito te duró a ti.

A que los peruanos somos chéveres, di?



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