lunes, 13 de febrero de 2012

Y blablabla


Ahora resulta que todo el mundo es hincha de la gordita de Adele, que acá entre nos canta muy bonito y al César lo del César y a Dios lo que es de Dios y entre caviares no nos vamos a hacer los pueblerinos. La chiquita esta, que aparenta tener el doble de la edad que tiene, canta de la refurinfunflai, y a Whitney muerta Adele puesta, que nadie se lo discuta.

Pero si te vas a, en el colmo de la cursilería, ponerte a pregonar que te emocionas hasta el tuétano y lloras al escucharla cantar más que viendo el capitulo del chavo en Acapulco (y te apuesto que ni inglés sabes) abre un poquito tu bobo musical a lo que por raíz y por derecho te corresponde, y valora más de lo que una potente voz puede remover en ti. Que la música no es sólo lo que cada año se sube a un escenario a recibir un gramófono (aunque con la gordita antes mendionada, un poquito de calidad ha retornado)

De Lola Flores se decía: No canta, no baila... pero no se la pierdan

Lo mejor del arte es aquello que no tiene cohetes automáticos reventando apenas aparece. Es aquello que cuesta con los años ganarse un sitio, porque así cuando el talento se va opacando y llega incluso a desaparecer, hay algo mucho más fuerte que llega realmente a trascender.

Que Adele, que su vozarrón, que me emociona, que lloro y blablabla. Cansadito me han tenido todo el día con la misma cantaleta. Y chévere, a mí también me gustó y merecido se lo tiene.
Pero me emociono cuchumilquinientassetentaysiete veces más con cosas como las de más abajo.

Y amén.


No puedo creer que en todo lo que llevo de existencia y escuchando sus canciones desde niño gracias a mis padres, jamás supe de esta que, desde hoy, añado a la banda sonora de mi vida.



Seré, quien todo lo dió por triunfar,

dejando su vida al pasar,

hecha pedazos,

seré, un sueño que sí se cumplió,

un potro al que nadie domó...

sólo los años.

martes, 7 de febrero de 2012

Manganzones 130


Mientras escribo este post, por internet la gente anda reloca repartiéndose entre soltar la lengua por el "diluvio" (denominadas así las 7 gotitas que mojaron la capital por aquellos que a las justas han salido de Lima para llegar hasta Asia, y esto es, de pura sapería) y la estirada de pata de Rosita Chung, que no sé por qué se ha convertido en un par de horas en una especie de Sarita Colonia de chifa a la que resulta que ahora todo el mundo quería, arranque que me resulta inexplicable porque en realidad la tía caía más quaker que Fabiola Morales veraneando en Camaná. Así que a menos que la muerta, difunta, occisa que ya falleció haya acertado con tus desgracias leyéndote la baraja, no veo que haya hecho nada trascendente (más allá de mandarse al diablo públicamente con la Bozzo) como para andar pidiendo cadenas de oración por la almita esa que no supo predecir cuando dejaría su oriental figura. Total, a mí que chung.

Otra cosa que se sigue comentando, incluso más que los problemas estomacales de Iván Thays, es el show o lo que quiera que se llame eso que hizo la pesada de Madonna ayer en la final del super tu mamá calata. Y claro, habrán quienes la amen y quienes la detesten, pero lo cierto es que sólo a ella se le puede perdonar (a Madonna, no a tu mamá calata) que haga playback vestida de caballero del zodiaco. Y en realidad todo muy bonito hasta que, viéndola ejecutar con los pelucones de LMFAO los pasitos esos que se convirtieron en La Macarena anglosajona, entendí que gracias a los Apus no hay eterna juventud. Porque eso que intentó hacer la chica material no hizo sino evidenciar que de afuerita todo lo regia que quieras, pero por dentro los cincuentas le han pasado una factura que ni el Banco Falabella, oye.

Pero como dice mi señora madre, de cojudeces nomás hablan ¿no?. Y lo cierto es que por más ganas que me invadan de darle la contra, no deja de tener razón. Porque hay que ver el mercado de frutas que se ha montado en el Congreso con el dichoso día de No al Terrorismo. Brillante idea parida por la creatividad de la peruposibilista (preferirìa el término chakanera pero mejor si nos evitamos los problemas) Carmen Omonte, que, mira tú, hasta hoy no tenía ni idea que está bien metida de congresista con medallita y todo.

Bueno, el asunto es que su propuesta de instaurar el 3 de abril como la fecha antes mencionada, ha hecho que le lluevan más tomates que aplausos y ha provocado la guerra por demás ridícula que hoy encabezan los fujimoristas, liderados por Kenji (como para aburrirse) y los de Perú Posible (porque yo no me trago eso de la propuesta multipartidaria), liderados por esa suerte de Ekeko que ya estábamos extrañando y que no quiero decir quien es pero su nombre empieza con Alejandro y termina en Toledo.

Digamos que la señora Omonte tuvo la mejor de las intenciones. Ok, creámosle, ella es más noble que la lechuga. Entonces, ¿qué rayos tenía que hacer nuestro sano y sagrado hablando con ese disfuerzo e histrionismo al que nos tiene acostumbrados, en una conferencia de prensa en el mismo hemiciclo para hacer dicho anuncio? O sea, para que quede clarito, si hay algo en lo que estoy de acuerdo con Kenji y su mancha, es que el cholo se unió a la propuesta con la firme intención de no caer en ese olvido en el que ya estaba desapareciendo. Es decir, oportunismo y del barato. O sea, no sé, yo imagino que un día el cholo abrió los ojos y dijo, 'ay, hoy quiero jugar al político considerado por todo el mundo', y entonces preguntó qué estaba de moda y le dijeron "terrorismo", y con las mismas le dijo a Eliane que le planche una camisa de esas espantosas que se pone y salió rumbo al Congreso alucinándose el señor presidente. Cargo con el que tiene una obsesión psicosexual que, está demás decirlo, no es recíproca.

Pero si por el lado del comando 3 de abril la cosa estaba caldeadita, por el lado del 12 de setiembre la cosa estaba color de hormiga soldado, con un Kenji que comprueba con cada intervención que lo que debió hacer es evitar cualquier vínculo con la política e irse a vivir la vida con Puñete por donde el destino los deporte. Pero no, ahí está el benjamín de los Fujimori jurándose el digno e incorruptible leyendo su papelito, repitiendo hasta el hartazgo eso de que necesitamos una fecha que no signifique recordar tragedias sino vanagloriarnos de aquellos triunfos que hoy después de 20 años nos dan tranquilidad pero no una cosa que digan que bruuuuto pero que orgullosos los peruanos de haber capturado a Abimael.

En fin, que el cocolón de la olla aquí no es si creamos fecha para decir 'chu, chu, terrorismo cacaseno', el tema de fondo aquí son las huevadas (ay, perdón) en las que pierden el tiempo los señores padres de la patria. O sea que en vez de presentar proyectos que nos hagan mirar hacia adelante en dirección de ese espejismo al que solemos llamar futuro, se empecinan en atorarnos al pasado.

¿Alguien se ha metido a la página del Congresito para chequear la cantidad de mociones de saludo hasta por el día del amigo de Pilsen que se han hecho? ¿Alguien se ha puesto a analizar que el tener una comisión de ética y una comisión permanente dedicándose a investigar si un congresista es conchudo o es lornaza es algo que en realidad lejos de enaltecer, desprestigia nuestra clase política? O sea que hemos elegido a 130 manganzones para que se la pasen cinco años mandando saluditos, perdiendo el tiempo metiendo las narices en sus pendejadas y proponiendo fechas para conmemorar matanzas o capturas poniendo eso como prioridad en agenda nacional? Virgencita de Chapi, dónde estamos.

O sea que la gran transformación no era más que un lemita de campaña. Lo sabía. O sea que si vamos a pasárnosla cinco años en el mismo trajín, no se para qué diablos le hicimos caso a Vargas Llosa y a todos esos vigilantes que hoy brillan por su ausencia en este valle de sombras que pasan, como la de Peter Pan, matándose de la risa de nosotros.

Yo me rindo, dejemos que la Omonte se siga paseando por cuanta radio y canal de televisión existe para jurar y rejurar que su propuesta ha nacido desde el fondo de su cucharón con la mejor de las intenciones (si ya lo decía mi abuelita 'de buena intenciones está llenecitito el Congreso') y por otro lado a Kenji, la Chacón, Aguinaga y un largo y naranja etcétera, agarrándose del único bastión con el que cuentan los samurais de Fujimori: el vencimiento del terrorismo, que a estas alturas ya suena a victoria de Perú en el último mundial al que asistió. Igualito.

A ver cuánto se demora Toledo en organizar a su bancada para proponer como el día de Rosita Chung la fecha en que esta se nos fue para la otra, y a ver cuánto tarda Kenji en salir leyendo su papelito proponiendo que sea el día en que la doña predijo que el Perú se iba, gracias a sus políticos, derechito a la mierda.

Corren las apuestas.

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