lunes, 12 de noviembre de 2012

Lady Gaga, la licuadora y la plancha



Ay, Gaga, hija mía, cómo te explico. A mí tu música como oda a la tartamudez (po po poker face, Ale Ale Alejandro, papa paparazzi), nunca me terminó de convencer, pero vamos, talento sí que tienes, que no te lo discutan.

Ahora, no me refiero al talento musical específicamente, que lo tienes, que nadie te lo discuta, sino a ese inigualable e inimitable talento para llamar la atención graduándote de idiota sin despertar señalamientos de tamaño ridículo desde tu joven y confundida fanaticada.

 Esa fanaticada fiel, dizque “pequeños monstruos”, que la tienes, que nadie te lo discuta, dispuestísima a gastarse sus centavos en tus discachos, a darle veinte mil clicks a tus videos con el merito afán de no darle gusto a la competencia del chiquito Bieber y los One Direction esos que están para todo tipo de dúo que no sea musical, no sé si me entiendes. Que no piensa ni un momentito en imitar tus poses tan “naturales” en cuanta alfombrita te contoneas, y que le llega al filtro el ahorrarse la vergüenza que supondría el ir por allí con unos cuantos kilitos de la mercadería de Yerbateros encima jurándose originales.

 Que tienes tus hinchas, que tienes talento para la cantada y la tocada, que te has hecho famosita pasándote de sinvergüenza (vistiéndote con carne, poniéndote gallita con la Madonna, obligando a ir a terapia a tu costurera, anunciando perfumes con olor a tu sangre, a tu aliento y a tus pedos, y recorrer medio planeta alimentando el runrun de que viniste con un pipilín de yapa, etc), sí, sí y sí, y que nadie te lo discuta. Pero, comadre, cómo te explico, por estos lares como que no basta para llenar un estadio.

Estamos a menos de dos semanas, Lady, querida ¿cómo hacemos? Porque no sé tú, pero si yo estuviera en los zapatazos esos que te gusta ponerte, estaría orate intentando buscar donde enterrar la maceta sabiendo que el mismo recinto donde piensas ponerte a tocar tu pianito, sí fue llenado por un tal Gianmarco (puaj), Calle 13 a las 3 de la mañana (repuaj) y la fiestita de ese programita defecacerebros llamado “Combate” (diarréa). Qué lisura, no me dejo.

Así que a ver si vas diciéndole que se avive al mismo que te aconseja en todas las payasadas que, sabe diosito cómo, te funcionan y le vas exigiendo que ponga a trabajar las neuronas para lograr que tu paso por esta ciudad (y las de esta partecita del continente, que ya me enteré andan en las mismas) se vaya de la categoría “hacer el ridículo”, a “pasar desapercibido”. Porque eso de poner las entradas a 2x1, el ofertón de llevarte 2 de las mismas si te compras una plancha y una licuadora, y el regalar paquetes de hasta 4 con llamar a cualquier radio, que ni de chiste haría lo mismo con un concierto de Leo Dan, como que ya es un poquito mucho. A este ritmo vamos a llegar al punto de “ingresa a la San Martín y te llevamos a ver a Lady Gaga”, vamos, lo que se dice no tener ninguna posibilidad, ¿no?

Tranqui, que como los peruanos somos buena gente (very nice people) te doy unos cuantos datos para ver si te ganas en estos días a los consumidores y se animan tan siquiera a ver de puro sapo tu espectaculito:

-Manda un mensaje antes de llegar diciendo que toda tu vida quisiste venir por estos lares a tocar, porque sientes una conexión muy grande con toda la energía que emana de nuestro pasado milenario y bla, bla, bla.

-Jura y rejura que un día andabas caminando por los nuevayores y de pura cazuela te metiste a una tiendita de discos raros y zuácate, te agarró la locura y te compraste todo lo que pudiste de Susana Baca, Gianmarco, Eva Ayllón y Juan Diego Flórez, que ahora los amas y que cuando los paparazzi persiguen tu carrito, tú vas dentro de lo lindo tarareando La Flor de la Canela. Di que te da una pena del carajo el que las “recargadas” agendas de los susodichos no coincidan con tu concierto, porque si no, de cajón, te hubieses soltado un dúo con alguno (Gianmarquito es especialista en eso de andar de chupamicro, así que tranquila).

-Dátela de rusa visionaria y di que a la selección la ves con muuuuchas posibilidades de llegar al mundial porque somos de lejos, lejísimos, los mejores por aquí jugando al ‘fulbo’.

-Cuando ya estés bajo este cielo di que lo primero que hiciste fue comerte un cevichón, una papa a la huancaína y que armaste el despelote en tu suite con una docena de pisco sours, rematándola con eso de que "el pisco es peruano” y que la versión chilena no le llega ni al poto de la botella.

-Dale la manito a todos tus fans que esperarán con sus pliegos de cartulina a la entrada de tu hotel, y cuando te encuentres con un reporterito ahí mismo (que no se sabe cómo pero siempre aparecen), di que no te esperabas tanto cariño y que no tienes palabras para agradecer que se hayan tirado la pera por verte llegar rodeada de cuatro gorilas. Saluda desde la ventanita del hospedaje por lo menos cinco minutos (lo normal es que asomes la jeta unos 50 segundos, pero querida, no estás en condiciones de dártelas de exquisita), y si puedes sacarte una prendita íntima y lanzarla a la muchedumbre, tanto mejor (aunque en tu situación, aventar entradas te saldría más rentable).

-Visita a Ollanta en palacio que el pobre anda con mucho tiempo libre y date un balconazo con Nadine, declarando de pasadita que te parece una mujer muy simpática y que ganaríamos mucho con una presidenta de ese calibre. Trata de ganártela, causa, porque en ningún país encontrarás una primera dama mas concierteraza que la señora de Humala, que te apuesto estará en primera fila con sus retoñas. Un “habla con mi espalda” que te suelte, y olvídate de hacer carrera en Perú. Estás frita.

-Prepara una coreografía, búscate a algún desvalido de esos que por aquí sobran y te vas de cabeza a bailar al programa de la Gise. Si la situación no mejora, siempre te esperará el silloncito rojo para contar que tenías complejos de chiquita, que fumaste marihuana en el colegio y que alguna vez tuviste sexo por dinero. Con lo que saques podrías ayudar a los chistosos que te contrataron, para que superen así el trauma que la organización de tu concierto va a generarles.

-Pídele a Tongo que te haga una versión de algunos de tus temas y de pasadita hazte un video celebrándole la gracia y alabando su inglés asegurando que le entendiste toditito.

-Ponte un chullo, un poncho, toca la quena, zapatéate algún megahit del Chato Grados y colapsa la tarjeta llevándote souvenirs de la Marca Perú. Y por último, quédate sin saliva reventándole cohetes a Machu Picchu, lamenta casi al borde de las lágrimas el hecho de (oh casualidad) no tener tiempo para darte una escapadita al Cusco, pero que de segurito ,segurito, vuelves un año de estos a escalarte el Huayna Picchu ataviada con carne de alpaca.

La pelota está en tu cancha, empezó la cuenta regresiva. Claro, siempre tienes la posibilidad de cancelar el eventito a lo Michael Jackson y acá no ha pasado nada, pero recuerda que los homosexuales son muy rencorosos, y teniendo en cuenta que es casi seguro que las miserables 15 mil entradas que se han vendido para verte haciendo el tonto encima de un escenario estén en manos de chicos muriéndose por ser como tú, tu venida a menos popularidad podría no aguantar que te echen al olvido y se vayan de puro vengativos a mover los mondongos con La Fania. Ay, Gaga, que lo único que me va a dar pena es que Lavoe no esté vivo para cantarte eso “todo tiene su final, nada dura para siempre”. Mira que poquito te duró a ti.

A que los peruanos somos chéveres, di?



domingo, 5 de agosto de 2012

Por los tragos que nos faltan



Ay, Chavelita. Mira que vivir en tu ley y morir en lo mismo es algo que solo a ti se te permite.
Desde la montaña, desde esos dioses ocultos que solo tú veías y a los que solo tú te atrevías a desafiar.
La Vargas es mucha Vargas. La Vargas era mucha Vargas.

Mira que cuando hace unos días me enteré que estabas grave en el fondo me dije 'pues no me sorprende'.
Ya tu cuerpo pedía a gritos una silla de ruedas y tus ojos unas gafas oscuras. Tu cuerpo harto de vivir, porque tú sí que has vivido, pedía su merecido descanso eterno.

Pero al verte 'en los madriles' encima de un escenario sobre tu silla añorando y maldiciendo con amor a Lorca, me dije 'valiente hija de la gran puta que se resiste a morir. Qué grande, qué inmensa, y qué insoportablemente adorable eres bendita Vargas. Y hay que ver cómo jodes'.

Hoy desperté tarde y pensé en encontrarme con cualquier cosa menos con tu partida. Una amiga, con la que hace mucho hablaba de ti y que se resistía a escuchar tus dulces amarguras me dio la noticia. Se me resbaló una lágrima y me dio cosa porque se supone que ya era algo que tenía que ocurrir. ¿Será que te quería mucho?

La amiga de la que te hablo te escuchó hoy de la nada cuatro canciones, una detrás de otra, y cuando estaba convenciéndose que este, tu muchacho, tenía razón, se te ocurre morirte. Debe ser algo especial, imagino. Contigo nunca se sabe, Vargas, mejor comienzo para conocerte no se me puede ocurrir.

Y me recuerdo a mi mismo chiquitito escuchando a José Alfredo en tu boca sin entender un carajo. Y me recuerdo adolescente entendiendo palabras pero no sentimientos. Y me recuerdo desgarrando tu garganta en una cantina de esas, como diría otro amigo, 'en las que se brinda por todo, menos por alegría'.

No tengo ganas de escibirte nada rebuscado, ni inventarme versos, ni decirte lo fanático que era, porque oye, Chave, acá entre nos sabes que tampoco era para tanto. Bueno, lo sabes en ese mágico lenguaje por el que hablas con lo desconocido. Esa magia por la cual he atravesado kilómetros tantas veces y me he puesto al pie de tu poncho, y nos hemos hemos puesto a 'rajar' del despecho con tono de caricia. Porque físicamente tú y yo nunca nos encontramos, Vargas, pero mira, que ni falta nos hizo.

Te quiero mucho. Te querré siempre. Contigo me he inventado los dolores más grandes y le he dado gracias a Dios que en inventos se queden. Ya nos encontraremos para contarte si los desgraciados tuvieron la osadía de volverse realidad.

Buen viaje, Chavela. ¿Recuerdas nuestra canción favorita?
Tómate esta botellita conmigo, Chavela,
Seguiré esperando el último trago porque, oye, no chingues, este no lo es.





domingo, 4 de marzo de 2012

Queremos tanto a Meryl


Llegué a mi casa con más ganas de tirarme una roncada de las bravas que de ver cómo, por enésima vez, la dejaban con las ganas. Pero mi irreconocible tendencia al masoquismo me aplastó al sofá grande de la sala con frazada incluida (gracias a un fastidioso refrío), y con una fuente de solterito de queso que me devoré en cuatro estatuillas que ni sé quién se las llevó y que a estas alturas de la semana post-oscar-resaca, ni me importa.

Hasta ese 2003 que la vi sentada gracias a Adaptation junto a una de sus mocosas (bueno, mocosa entonces), no había caído en cuenta de hasta que punto se había acostumbrado a hacer acto de presencia en los dichosos premiecitos. Y es en realidad desde 2006, cuando apareció vestida de profesora de Tai Chi de parque sanborjino, que empecé a esperar al igual que medio planeta (me vengo a enterar ahora), verla recibir su calato dorado.

Pero mi recutecu con la Streep viene de aquellos comienzos de los 'dosmiles', cuando con Música del Corazón me hizo llorar todo lo que no fui capaz cuando Rose mandó a Jack al fondo del océano. Verla agarrada a un violín haciendo que me creyera que en realidad lo tocaba como los grandes, hizo que me prometiera firmemente ver desde ese momento cada uno de sus trabajitos. Y lo cumplí.

Disfrute entonces viéndola hacer de lesbiana por despecho, de escritora un tantito aguantada, de creyente de angelitos, de vieja de político con peinado a lo Clinton, de versión corregida y aumentada de la Wintour, de ranchera afincada en el mar egeo, monja loca, entre otros; además de mis favoritos: periodista psicoseada con la ética y cocinera grandulona.

Que ni falta le hacía uno más, por lo tanto que mis ganas de verla, no aplaudiendo sino siendo aplaudida, iban más a tener la delicia de escuchar otro de esos discursos tan inexplicablemente geniales que da cada vez que recibe un premio, y que sólo han encontrado un casi casi equivalente en el de Sandra Bullock el 2010.

Y mira tú qué tanta gana que al final me terminé quedando más seco que Martha en el Congreso, con decir que ni un temblorcito de esos que se han puesto de moda me hubiese despertado. Pero, como la vida es bonita y es bonita, como diría Lavoe, por obra y gracia de la casualidad abrí estos ojitos cuando Colin Firth (que dicho sea de paso lo preferí cepillándose a Bridget Jones que haciendo de rey tartamudo) soltó sin asco, emoción y rapidito, el nombre artístico de la Mary Louise.

Con un ojo abierto y otro cerrado la vi haciéndose la loca y regalándonos otra vez uno de esos momentos que, se podría decir, son los únicos en que actúa pésimo: cuando finge que no se esperaba un premio. Ay Meryl, que ya estás muy vieja y te lo tenemos muy visto, además que el haberte disfrazado de estatuilla evidenciaba lo convencidaza que estabas de que esta vez nadie te lo arrancaba, por más actuación lacrimógena que después de los SAG amenazaba con aguarte el pastel de la academia. Y mucho menos si la amenaza venía de la morenaje esta de la Davis, que dicho sea de paso me dejo lelo con su look verde pistacho que me hizo recordar, ve tú a saber, al cocodrilo este que en los 90 salía diciéndonos que si pensábamos en muebles, pensáramos en Dany.

Tratando de reaccionar en medio de mi sonambulismo, me vino un deja vu jodido cuando la vi subir las escaleras corriendo, tal como lo hiciera a finales de los 70 por Kramer contra Kramer. Santas casualidades Batman, que hicieron el momento más bonito. Tan bonito como el hecho de descubrir que su discurso no fue lo que esperé todos estos años, es decir, risas las justas con una Streep con tendencia a la soltada de moco que me hizo dar cosa a lo Chapatín.

"Los veo aquí y veo mi vida a través de mis ojos, mis viejos amigos, mis nuevos amigos", y todos teníamos las retinas como las de Sandra Bullock, que mira tú me he de acordar toda la vida de la mamá del director de cámaras de la abc, por hacer semejante crueldad y hacernos rodar el lagrimón. Lagrimón que salió con el sencillo agradecimiento al mariachi, siempre tan seriecito, y que debería andarse preocupando, porque, siguiendo la tradición de los últimos tiempos, se supone que se viene el divorcio. Lagrimón que no esperaba que saliera pero que lo acepté con dignidad, como una reacción natural por un reconocimiento que merece alguien que, sin querer queriendo (y cobrando millones), te ha hecho más pajas tus momentos de ocio de los últimos doce años.

Queremos tanto a Meryl y la seguiremos queriendo, por más que su figura se haya homosexualizado tanto los últimos años a un punto que da miedo (imagino que gracias al papelito de la Priestly), cuyo impacto recién comprendí en su real dimensión al hacer aquel ejercicio que disfruto mucho y al que ya dedique algún post meses atrás.

Es que me emocionará todo lo que quieran, pero no creo que hasta estos desquiciantes (y por tanto, bellos) extremos:

A ver, a ver, un exorcista pal' muchacho



No confundir, este no es de cuando nos enteramos que Keiko pasaba a la segunda vuelta



A ver, a ver, tomando aire, respira uno, dos, tres



...(sin comentarios)



Bueno, la queremos, pero tampoco es para tanto. ¿Saben que es para mí lo más bonito? El saber que más allá de si le llega o no la oportunidad de igualar a la pescuezo flojo de la Hepburn, tenemos Streep para rato. Y mientras ese 'para rato' llega, saber que estará cocinando en casa o comprando sus beterragas por los 'nuevayores' como si nada pasara. Lejos de tanto flash, tanta luz y tanta payasada a la que hay que enfrentarse lo estrictamente necesario. Tipo de gente que hoy está en peligro de extinción en un mundo que se ha acostumbrado, últimamente, a llamarle 'arte' a cualquier cojudez.



lunes, 13 de febrero de 2012

Y blablabla


Ahora resulta que todo el mundo es hincha de la gordita de Adele, que acá entre nos canta muy bonito y al César lo del César y a Dios lo que es de Dios y entre caviares no nos vamos a hacer los pueblerinos. La chiquita esta, que aparenta tener el doble de la edad que tiene, canta de la refurinfunflai, y a Whitney muerta Adele puesta, que nadie se lo discuta.

Pero si te vas a, en el colmo de la cursilería, ponerte a pregonar que te emocionas hasta el tuétano y lloras al escucharla cantar más que viendo el capitulo del chavo en Acapulco (y te apuesto que ni inglés sabes) abre un poquito tu bobo musical a lo que por raíz y por derecho te corresponde, y valora más de lo que una potente voz puede remover en ti. Que la música no es sólo lo que cada año se sube a un escenario a recibir un gramófono (aunque con la gordita antes mendionada, un poquito de calidad ha retornado)

De Lola Flores se decía: No canta, no baila... pero no se la pierdan

Lo mejor del arte es aquello que no tiene cohetes automáticos reventando apenas aparece. Es aquello que cuesta con los años ganarse un sitio, porque así cuando el talento se va opacando y llega incluso a desaparecer, hay algo mucho más fuerte que llega realmente a trascender.

Que Adele, que su vozarrón, que me emociona, que lloro y blablabla. Cansadito me han tenido todo el día con la misma cantaleta. Y chévere, a mí también me gustó y merecido se lo tiene.
Pero me emociono cuchumilquinientassetentaysiete veces más con cosas como las de más abajo.

Y amén.


No puedo creer que en todo lo que llevo de existencia y escuchando sus canciones desde niño gracias a mis padres, jamás supe de esta que, desde hoy, añado a la banda sonora de mi vida.



Seré, quien todo lo dió por triunfar,

dejando su vida al pasar,

hecha pedazos,

seré, un sueño que sí se cumplió,

un potro al que nadie domó...

sólo los años.

martes, 7 de febrero de 2012

Manganzones 130


Mientras escribo este post, por internet la gente anda reloca repartiéndose entre soltar la lengua por el "diluvio" (denominadas así las 7 gotitas que mojaron la capital por aquellos que a las justas han salido de Lima para llegar hasta Asia, y esto es, de pura sapería) y la estirada de pata de Rosita Chung, que no sé por qué se ha convertido en un par de horas en una especie de Sarita Colonia de chifa a la que resulta que ahora todo el mundo quería, arranque que me resulta inexplicable porque en realidad la tía caía más quaker que Fabiola Morales veraneando en Camaná. Así que a menos que la muerta, difunta, occisa que ya falleció haya acertado con tus desgracias leyéndote la baraja, no veo que haya hecho nada trascendente (más allá de mandarse al diablo públicamente con la Bozzo) como para andar pidiendo cadenas de oración por la almita esa que no supo predecir cuando dejaría su oriental figura. Total, a mí que chung.

Otra cosa que se sigue comentando, incluso más que los problemas estomacales de Iván Thays, es el show o lo que quiera que se llame eso que hizo la pesada de Madonna ayer en la final del super tu mamá calata. Y claro, habrán quienes la amen y quienes la detesten, pero lo cierto es que sólo a ella se le puede perdonar (a Madonna, no a tu mamá calata) que haga playback vestida de caballero del zodiaco. Y en realidad todo muy bonito hasta que, viéndola ejecutar con los pelucones de LMFAO los pasitos esos que se convirtieron en La Macarena anglosajona, entendí que gracias a los Apus no hay eterna juventud. Porque eso que intentó hacer la chica material no hizo sino evidenciar que de afuerita todo lo regia que quieras, pero por dentro los cincuentas le han pasado una factura que ni el Banco Falabella, oye.

Pero como dice mi señora madre, de cojudeces nomás hablan ¿no?. Y lo cierto es que por más ganas que me invadan de darle la contra, no deja de tener razón. Porque hay que ver el mercado de frutas que se ha montado en el Congreso con el dichoso día de No al Terrorismo. Brillante idea parida por la creatividad de la peruposibilista (preferirìa el término chakanera pero mejor si nos evitamos los problemas) Carmen Omonte, que, mira tú, hasta hoy no tenía ni idea que está bien metida de congresista con medallita y todo.

Bueno, el asunto es que su propuesta de instaurar el 3 de abril como la fecha antes mencionada, ha hecho que le lluevan más tomates que aplausos y ha provocado la guerra por demás ridícula que hoy encabezan los fujimoristas, liderados por Kenji (como para aburrirse) y los de Perú Posible (porque yo no me trago eso de la propuesta multipartidaria), liderados por esa suerte de Ekeko que ya estábamos extrañando y que no quiero decir quien es pero su nombre empieza con Alejandro y termina en Toledo.

Digamos que la señora Omonte tuvo la mejor de las intenciones. Ok, creámosle, ella es más noble que la lechuga. Entonces, ¿qué rayos tenía que hacer nuestro sano y sagrado hablando con ese disfuerzo e histrionismo al que nos tiene acostumbrados, en una conferencia de prensa en el mismo hemiciclo para hacer dicho anuncio? O sea, para que quede clarito, si hay algo en lo que estoy de acuerdo con Kenji y su mancha, es que el cholo se unió a la propuesta con la firme intención de no caer en ese olvido en el que ya estaba desapareciendo. Es decir, oportunismo y del barato. O sea, no sé, yo imagino que un día el cholo abrió los ojos y dijo, 'ay, hoy quiero jugar al político considerado por todo el mundo', y entonces preguntó qué estaba de moda y le dijeron "terrorismo", y con las mismas le dijo a Eliane que le planche una camisa de esas espantosas que se pone y salió rumbo al Congreso alucinándose el señor presidente. Cargo con el que tiene una obsesión psicosexual que, está demás decirlo, no es recíproca.

Pero si por el lado del comando 3 de abril la cosa estaba caldeadita, por el lado del 12 de setiembre la cosa estaba color de hormiga soldado, con un Kenji que comprueba con cada intervención que lo que debió hacer es evitar cualquier vínculo con la política e irse a vivir la vida con Puñete por donde el destino los deporte. Pero no, ahí está el benjamín de los Fujimori jurándose el digno e incorruptible leyendo su papelito, repitiendo hasta el hartazgo eso de que necesitamos una fecha que no signifique recordar tragedias sino vanagloriarnos de aquellos triunfos que hoy después de 20 años nos dan tranquilidad pero no una cosa que digan que bruuuuto pero que orgullosos los peruanos de haber capturado a Abimael.

En fin, que el cocolón de la olla aquí no es si creamos fecha para decir 'chu, chu, terrorismo cacaseno', el tema de fondo aquí son las huevadas (ay, perdón) en las que pierden el tiempo los señores padres de la patria. O sea que en vez de presentar proyectos que nos hagan mirar hacia adelante en dirección de ese espejismo al que solemos llamar futuro, se empecinan en atorarnos al pasado.

¿Alguien se ha metido a la página del Congresito para chequear la cantidad de mociones de saludo hasta por el día del amigo de Pilsen que se han hecho? ¿Alguien se ha puesto a analizar que el tener una comisión de ética y una comisión permanente dedicándose a investigar si un congresista es conchudo o es lornaza es algo que en realidad lejos de enaltecer, desprestigia nuestra clase política? O sea que hemos elegido a 130 manganzones para que se la pasen cinco años mandando saluditos, perdiendo el tiempo metiendo las narices en sus pendejadas y proponiendo fechas para conmemorar matanzas o capturas poniendo eso como prioridad en agenda nacional? Virgencita de Chapi, dónde estamos.

O sea que la gran transformación no era más que un lemita de campaña. Lo sabía. O sea que si vamos a pasárnosla cinco años en el mismo trajín, no se para qué diablos le hicimos caso a Vargas Llosa y a todos esos vigilantes que hoy brillan por su ausencia en este valle de sombras que pasan, como la de Peter Pan, matándose de la risa de nosotros.

Yo me rindo, dejemos que la Omonte se siga paseando por cuanta radio y canal de televisión existe para jurar y rejurar que su propuesta ha nacido desde el fondo de su cucharón con la mejor de las intenciones (si ya lo decía mi abuelita 'de buena intenciones está llenecitito el Congreso') y por otro lado a Kenji, la Chacón, Aguinaga y un largo y naranja etcétera, agarrándose del único bastión con el que cuentan los samurais de Fujimori: el vencimiento del terrorismo, que a estas alturas ya suena a victoria de Perú en el último mundial al que asistió. Igualito.

A ver cuánto se demora Toledo en organizar a su bancada para proponer como el día de Rosita Chung la fecha en que esta se nos fue para la otra, y a ver cuánto tarda Kenji en salir leyendo su papelito proponiendo que sea el día en que la doña predijo que el Perú se iba, gracias a sus políticos, derechito a la mierda.

Corren las apuestas.

martes, 31 de enero de 2012

Modas raras, oye



En el taxi que esta mañana me teletransportó (y es que fue más rápido que diarrea, oye) hasta mi centro de trabajito, terminé de cerrar la página de La Cuarta Espada. Intento de novela (y no lo digo en sentido peyorativo, sino que en realidad no sé que termina siendo) que tenía amontonada hace un par de meses en el fondo de la biblioteca y hace un par de años en la lista de adquisiciones, porque si hay algo que hizo que me decidiera a hacerme periodista (cosa para la que estoy a un pasito wachiturresco) es ese insaciable morbo, definido eufemísticamente como interés, que me genera todo lo referente a la violencia que azotó este terruño.

Y me gustó. Y como suele suceder con las cosas que me gustan, lo someto a debate (bueno, ok, no todo lo que me gusta lo pongo a debate, sé que me entiendes) y decidí lanzar un comentario vía Twitter, tan inocente como mi mano izquierda, que decía lo siguiente:

"Terminé La Cuarta Espada. Recomendadazo, siempre y cuando sepas por lo menos algo de la historia de Sendero. Sino ni te atrevas"

Bien emocionadito yo, porque además vengo recomendándolo hace días entre toda la gente de la chamba, pues ya que ahora está tan de moda la jarana del Movadef, que mejor que consumir más al respecto para avivar los debates y las mentadas de madre, ¿no?

Y resulta que me llega un 'tuit' en respuesta con la firme intención (lo sé, lo sé) de dejarme en ridículo (mira tú, como si hiciera falta)

"YA, YA, no eres de los que responde que Elena Iparraguirre es una cantante de boleros... NEXT"

O sea, si había que reírse, bien tela el chongo, ah. Pero me pareció interesante la respuestita, porque al contrario de lo que me aseguró el autor de semejante tatequieto, me dejó la sensación de que respondía a una postura de estar constantemente a la defensiva.

Porque mi comentarijirillo, apuntaba hacia otro lado. Si has leído el libro del que hablo, sabrás que te atrapa en one por como está narrado, dándole mayor mérito por lo complicado que fue acceder a las fuentes principales de semejante culebrón. Pero si de algo peca Roncagliolo, es de neutral. Y es precisamente esa neutralidad la que hace que hasta te provoque tomarte un cafecito con Abimael y que te cuente poquito a poquito como es que le entró ese trance marihuano de querer imponer sus ideas a punta de cochebombazos.

Lo cierto es que si andas cabalgando como este pechito por la mitad llena de karmas de la base dos, coincidirás conmigo en que los recuerdos respecto al tan manoseado terrorismo nos aparecen mismo deja vu tomando Ajinomen (no sé qué carajo tiene que ver, pero se ha puesto de moda meter 'sopa' por todos lados ¿no?). Por ende, somos de aquellos que sin haber tenido la desgracia de vivirlo igual somos conscientes que la historia fue bien feíta, enterándonos de los detalles de la misma gracias al colegio y al peruanísimo chisme, teniendo más que clara la convicción de hacerle fuchi a Guzmán y compañía así nos traigan ahora su versión de Zorba el Griego en reggaetón.

Por tanto, y apropo de haber estado escuchando al respecto paparruchada y media durante las últimas semanas por parte de gente que tiene en la memoria como primer programa infantil a Maria Pía y Timoteo, llegué a la simple conclusión que libros como el de Roncagliolo, lleva, por lo neutral, a humanizar (sin exceso) la figura del characato de Gonzalo. Traduciendo, en mi humilde opinión (queda claro que el adjetivo es un formalismo, obvio) La Cuarta Espada tendería a 'rojizar' a quien lo lee sin saber naranja huando referente a Sendero Luminoso. Haría ver al profe provinciano hincha de Mao, como un verdadero ideólogo que lo que hizo fue empezar una guerra como quien decide ponerse a jugar carnavales con el vecino, para dizque tener un país más justo y bla bla bla. Un pensamiento que puede tener lógica hasta que el análisis, las ilaciones y el sentido común te empiezan a invadir la chimba, y caes en cuenta que nada, por más lógica que tenga poniéndose en los zapatos idealistas de los otros, puede tener a la violencia como medio de justificación.

Comerse las páginas de Roncagliolo sin entender lo antes expuesto, pondría a algunos sentaditos frente a Patricia del Río dispuestos a hacer el ridículo de sus vidas y a zapatear por querer ser partido político para satisfacer el capricho de un grupo de vejetes que llevan años buscando la manera de sacar a la calle a otro vejete que hace dos décadas se despierta con olor a mar en las narices.

Y hacia ello apuntaba el tweet aquel. El mismo tuitero, aparentemente indignado, vaya a saber papa lindo de qué, volvió a escribirme: "no ando diciendo los libros que leo, solo para q digan que leo". Y ahí sí se me escapó la carcajada.

O sea, resulta ahora que si yo, con todo mi puñetero derecho, tengo la gana de decir lo que opino de algo que acabo de consumir ¿estoy tratando de ponerme encima de los demás? ¿Desde cuándo leer es una virtud? ¿Desde cuándo algo que a mi entender es un pasatiempo más como la tele, la música, el skate o la masturbación, es algo de lo que hay que presumir para esperar aplauso desconocido? Quienes me conocen saben (huachafísima la frase, pero ni modo) que no soy un gran lector, pero es algo que disfruto mucho y lo veo como algo tan natural que el jactarme de ello resulta, de imaginarlo, irrisorio.

Una actitud como la del tuitero en cuestión (que vamos a darle también el beneficio de la duda pensando que todo era una joda pa' Tinelli), me da a entender, por el contrario, que la ridiculez que me achaca es la que él mismo posee. Es decir, buscarle el segundo pene al burro sólo para intentar dejarme como un pseudo intelectual prepotente, muestra (a mí entender) las ganas que tiene de mostrar que él sí lo es, pero que efectivamente se resiste a hacerlo por miedo a que otro salga a encarar lo mismo que se siente muy machito en encararme. Mira qué más claro, ni agua de poto.

O sea que ahora toooodos se aguantan en decir lo que quieren por miedo a que les digan '¿qué te crees?'. Qué modas más raras las de estos tiempos, oye. Noto, con la peor de mis depresiones, que hay un batallón que aún no entiende la diferencia entre decir algo por posero y decir algo porque te salió de los huevos decirlo. Y, valgan verdades, uno ya no está en edad para tratar de corregir a esta juventud. Bueno, ni en edades ni en ganas, no vaya a ser que, como quien no quiere la cosa y como quien les da vela en el entierro, me salgan con un dominó de celebérrimas chiripiorcas como las del de más arriba. Y ahí sí, la canción criolla.

jueves, 19 de enero de 2012

Anonymouseate esta



O sea, vamos a ver, tengo mil cosas más importantes (ok, no mil) en las que andarme ocupando, como por ejemplo la enchufada de plancha que me metí todo el santo martes y por la que estoy seguro me ha de venir una cuenta más larga que la de Etiqueta Azul en el gobierno antepasado. ¿Con qué tiempo y con qué espacio del cerebro voy a salir a ver qué es eso del FBI, el Megaupload y la SOPA esa? Como si no tuviera ya suficiente con andarme fijando si me cobran 1.50 en la combi, voy a estar ocupándome de quien me quiere robar lo que yo me estoy robando, no sé si me entienden.

Porque a ver, cómo seré de tecnológico, que lloro a mares cuando recuerdo mis días del DOS con su tortuguita y de la levantada de antena obligatoria para que el celular funcione, por lo tanto, yo en esto de los Anonymous, los hackers y la chucha del gato entiendo lo que 'techito' de mujeres. Pero en lo poco que al respecto he logrado hacer para satisfacer mi sapería natural, resulta que no sé de dónde me sale ahora tanto indignadito anunciando guerra cibernética alucinándose Rambo detrás de su pantalla para bajarse a medio gobierno gringo desde la trinchera web.

Corregidme si me equivoco, ¿ya? El Megaupload ese, que sí, lo he usado cuchumil veces y todo de la refurinfunflai, ¿no difunde acaso contenido de forma ilegal? O sea, hasta donde recuerdo, yo me he bajado peliculitas, canciones de otros lados, libros de otros tantos, y hasta donde las neuronas me ayudan no pague ni un solo céntimo. O sea, lo que entiendo, es que el FBI (que en la vida real es taaaaan aburrido sin Mulder y sin Scully) está haciendo algo con todas las de la ley, y nosotros estamos saliendo a defender un delito. ¿Voy bien?

Qué tal concha la nuestra. Mira, todo bien bonito con que zapatees, te revuelques y te jales los pelos porque te van a quitar acceso a tanto material pirata que es tan rico consumir (como todo lo prohibido), pero, de ahí a izar la bandera de la dignidad y ladrar diciendo "no nos vencerán" y "la guerra recién comienza" es tener un marisco más grande que el de Chehade, oye.

Esto del Internet es algo así como sacar la vuelta, tirar una canita, adornar la cresta, poner los cuernos, para poner como ejemplo algo que la mayoría hace (menos yo, obvio, y no por honrado sino porque no tengo con quien), es decir, tienes libertad de hacerlo con los kilos de conciencia que eso conlleva, pero si te descubren no se puede tener la cara de reclamar nada. Pues igualito con esto de la piratería vía web compañeros, o sea, mientras puedas bajarte, descargarte, pasarte, facilitarte y todo lo que termina en arte, sin que sus autores se den cuenta o les importe el mismo rábano que a mí el último éxito de Wendy Sulca, todo chévere. Pero si se dan cuenta, se avivan y te mandan al FBI con tooooodo el derecho del mundo, piña pues.

Saben qué pasa en realidad, que a nosotros, desterrados hijos de Eva, se nos ha ido de las manos sin querer queriendo todo esto de las redes. Todo ha crecido a un ritmo que al menos a mí aún me aturde (yo en 6to de primaria todavía llevaba mecanografía, con eso te digo todo) y con ello se nos ha ido de las manos esa ley malsana de acostumbrarnos a lo fácil, con el añadido de que ahora la anomia resulta casi casi una filosofía de vida.

Pero todo este rollito no me lleva sino a confirmar, con el dolor de mi corazón, que la gran mancha posera de estos lares (esa a la que me enfrentaré hasta el final), está llegando a niveles de plaga, oye. Porque te aseguro, bien bonito, que quienes están detrás de las protestuchas estas (además del minúsculo porcentaje de gente sin infancia que ahora se hacen los machitos frustrados detrás de una computadora), son los mismos que se llevaron las manos a las tetas y los cachetes cuando salió la 'robacable', sin darse cuenta que ahora defienden lo mismo.

Son esos que te sueltan el argumento de que como uno no tiene plata, tiene derecho a acceder a un libro o a una película sin meterse la mano al bolsillo, pero salen a convulsionar, como en iglesia cristiana brasilera, gritando eso de 'no al Movadef', cuando oye, o sea, respeta que ellos también quieren quitarle al que tiene y darle al que no tiene porque... porque... ay porque sí pues. Eso apoyan.

Son los mismos que están pidiendo la cabeza de la Susi y que salga con todo y sus huachafos del Municipio (ay, Susi, nunca me cansaré de decir que te lo advertí. Con lo regia que te estarías bronceando ahora en Totoritas). Porque oye, una cosa es que me caiga mal y pucha todo lo que quieras, pero de ahí a decir que no hace nada, no pues. Que ha empezado haciendo huevaditas, de acuerdo, pero tampoco para sacarla de los pelos del caserón amarillo ese de la plaza de armas. Bueno, esos mismos que dicen que no hace nada, pero votaron por ella porque era la tía regia y ahora no saben de que 'nada' están hablando, son los mismitos que ahora creen que están atentando contra su derecho del consumidor.

Son los mismos que dicen ¡Fuera Chehade!, porque ahora esta bien nice eso de darle mirada de desprecio a la corrupción, pero ni siquiera se han tomado el trabajito de leer el informe de la Pérez Tello (documento digno de quitarse el sombrerito, dicho sea de paso), y así tener el real derecho de lanzarle un huevo al chistoso ese cuando se atreva a cruzar su innata conchudez por nuestro delante. Mesmamente, apuesto mis discos de Yola a que hoy salieron a decir ¡abajo el FBI! y ¡abajo la SOPA! sin tener puñetera idea qué son, y sin informarse, por ejemplo, de los millones que los vivazos de Megaup... (ay, ya sabes) han amasado los últimos años.

Así qué, me pongo mi gorrito de enfermero y les hago shhhhhhhhhhh
cierren el hocico y a resignarse, total, los delincuentes (porque lo son) ya abrieron otra página, asi que relajaos y a dejar la lloradera que ahorita todo vuelve a la norm... bueno, a la anormalidad.

Oye, ¿y si los Anonymous estos me atacan también? No creo, tan importante no soy. Pero si me doy con la sorpresa, aplico la ley del grano: volveré a aparecer cuando menos se lo esperen, por donde menos lo imaginan y para joderles la vida como nadie.

Ay, si Megaupload puede, ¿por qué yo no?

martes, 3 de enero de 2012

"Que este ha sido mi año"


La verdad que tenía enquistada en la cabeza cualquier escena menos la de recibir las 00:00 horas del primero de enero debajo de la ducha sobándome las partes con un Heno de Pravia. Pero así pasa cuando sucede, pues. Me aloqué en pasarme el sábado enterito dejando mi guarida como un anís, porque eso sí, yo puedo tranquilamente mandar al cacho las lentejas en la billetera, los baños de florecimiento y el suspensor amarillo, pero never in the life me agarra el año nuevo con mis dependencias hechas el mercado después del ataque neurótico del buen Jesucito (que por si no te lo contaron en tu cole parroquial, el episodio lo encuentras bien al detalle en Juan 2: 3-17)

Pero ahora en frío y con el champagne a una distancia prudente, mejor que haya sido así. Porque no sé tú, pero ya tantos años de esperar la misma hora para alocarte intentando hacer mil cosas (tragar uvas, chapar tu maleta, reventar tu cohete, meter el anillo en la copa, abrazar a medio mundo y mover el esqueleto al ritmo de Joselito, todo al mismo tiempo) satura. Así que feliz de la vida yo en salir del baño con la toalla bien a la cirunta, rampando mismo gringo en plena huída de un batallón de talibanes, para poner la situación acorde con la bulla de la calle, no sé si se me entiende.

El caso es que pasadas ya las fiestecitas, y teniendo en cuenta que yo a la metida de dedo de Papa Noel dejé de encontrarle el chiste hace mucho, procederé a realizar alguito con más sentido común acorde con este período del calendario: una pequeña lista de deseos para este 2012 que, a predicción de los parientes centroamericanos de los Incas, se vislumbra como la tan esperada experiencia jurásica de los mortales.

Y dice así:

Primero. No quiero volver a a desayunar soplándome en la tele una entrevista a Rocío Silva Santisteban hablando de derechos humanos. Porque no sé cómo habrán vivido tamaño experimento el resto de televidentes a inicios de la pasada semana, pero a mí el escucharla hablar de lo pobrecitos que son los terrucos una vez que piden chepi bola en medio de un combate, no hizo sino mandarme una atorada de papaya de aquellas que no le deseo ni a los cobradores de combi, para que se hagan una idea. Y es que necesitaría que alguien me explique bien bonito que araña le pico a la señora, o a cuántos grados le pusieron la plancha con la que le lacearon la cabeza, para que soltara en cadena nacional tanto argumento vacío respaldado únicamente en el refrito romántico de que "se defienden los derechos humanos de todos".

A ver, tomando aire me pregunto yo ¿Y si alguno de esos 72 que estuvieron 126 días encerrados en la residencia del buen Morihisa Aoki sin motivo razonable, hubiese sido parte de su familia? ¿Si uno de los dos comandos fallecidos o alguno de los que quedaron heridos y con secuelas hasta hoy, llevara su sangre? ¿La hubiesemos visto igual de indignadita? Y lo mismo va para todo el séquito que hoy salta porque el tema está en titulares, pero que en quince años no dijeron ni pío, porque, o no tenían uso de razón cuando sucedió (cosa que hace más repudiable su postura), ó porque cuando sucedió les importaba un rabanito. ¿Soy acaso el único que piensa que terrorista es terrorista y si tiene la frescura de poner en jaque a un país entero debe ser consecuente con sus actos? O poniéndola más light, ¿Soy acaso el único que cree que tus derechos humanos quedan relegados cuando te pasaste 4 meses riéndote de los de otros 72 humanos? porque así las cosas yo mañana agarro de los pelos a una familiar de la Rociíto y la paseo por la plaza de armas con un sacacorchos bien pegado a su pescuezo, esperando a que aparezca un policía apuntándome para decir "no jefe, me rindo, era bromita nomás". Total, se que doña Silva Santisteban, defenderá mis derechos humanos con la misma pasión con que lo hace ahora a nombre de Aprodeh. ¿Verdad que sí?

Segundo. No quiero otro padre del año como el señor Ciro Castillo. He repetido hasta el hartazgo que me solidarizo con su dolor, que la viejita me da pena, que el Colca necesita urgente una limpieza a cargo de chamanes con doctorado y maestría, y que estoy de acuerdo con que la Charito Ponce tiene cara de Eliane cuando el sano y sagrado le dijo que se haría el ADN pro Zaraí; pero de ahí a celebrarle la figureteada cada vez que tiene una cámara delante para soltar el rollo de que toda la historia del hijo es un asesinato digno de la pluma de Agatha Christie, hay una distancia equivalente a las 200 millas del mar de Grau. Tonterías las justas.

Así que, por favorcito, mi estimado doctor Ciro, vamos entendiendo de una vez que usted es padre y todo lo que quiera, pero sería bien bonito que por un pequeño instante incluyera en lo más remoto de su pensamiento que su retoño tuvo la desdicha de encontrarse con alguna piedrita blandengue que, lamentablemente, hizo que se sacara la chochoca y no viviera para comentárnoslo (con el perdón de la dureza) Acepte un consejo hasta de un conejo y resígnese hombre, deje que la fiscal Charito (ya no es mi culpa que el destino le esté cruzando el nombre allá por donde va) haga su trabajo y aclare el embrollo que, según han anunciado, tiene para otros ocho larguísimos meses. Y sobre todo, no se olvide que en el fondo de nuestros corazones sentimos su desgracia, pero, si nuestro causita Ciro se perdió allá por characatilandia fue por irresponsable, mi estimado. La justicia tarda pero llega y saliendo a destrozar a la ex nuera públicamente no va a conseguir más que el 90% de los peruanos nos sigamos metiendo en lo que no nos importa. Y así tampoco se solucionan las cosas.

Tercero. Que de ahora en adelante se nos meta el chip de que la firma es sagrada y se debe utilizar sólo para cosas importantes (entiéndase cheques, contratos, divorcios y autógrafos) lo que no incluye revocatorias municipales que en lo único que van a devenir es en nuevas elecciones (en año y medio todavía) que van a costarnos un dineral. Y para ser directo y vulgar, los peruanos no estamos para despilfarrar dinerito en cojudeces.

Ay Susi, pero mira que te lo advertí. Con lo feliz que estarías ahorita gozando de tu vejez tumbada en algún club exclusivo fumándote tu porro, pero no, dale que querías ser alcaldesa, ahí está pues. Porque han de saber, y si no te me vas enterando, que a mí nuestra Villarán me cae muy bien, pero convencido estoy que el cargo le está quedando un poquito grande y que Lourdes lo estaría haciendo mejor (que es ya decir bastante). Y que nadie me salga con el remix de "Lima para todos" y "la Lima que todos queremos" porque esa ni los susanistas se la tragan. Yo no creo que la doña y su equipo sean malos pero sí que tenían un concepto un tantito equivocado de lo que significa "prioridades". Y digo tenían porque felizmente con la genialidad de la Túpac Amaru (que no la uso y dudo que lo haga) y la Abancay (que la he usado y dudo que no lo vuelva a hacer), salté hasta el techo de la emoción. Porque el transporte es un cáncer en etapa terminal pues y un poquito de quimioterapia edil no nos viene mal (salvo la pachotada de los taxis vetados en el centro que espero se recapacite). Mira, que si a mí en un par de meses me demuestran que se sigue ordenando los carritos y que hay la firme intención de exterminar a los choros, yo me limpio el zanjón con el planillón de la revocatoria. Así de clarito.

Cuarto. Que le pongan su tatequieto al Massé y su batallón de babosos en la Apdayc. Porque, oye, una cosa es que Polo Campos esté en su derecho de pagarse el tinte cada vez que Eva, Lucía o Bartola se pongan a maullar el Apiádate de míii si tienes coraazooonnn, y otra bien distinta es que en el matrimonio de la vecina el populorum tenga que ponerse a bailar alcatraz a punta de cajón y palmaditas, porque los derechos del tonero repertorio no se incluyeron en el presupuesto. O sea, tampoco, tampoco (con el tonito de Kenji)

Quinto. A ver si en Cuba agarran a ChávezCandanga de gorilón de indias y prueban nuevos tratamientos contra su enfermedad, y no es por dar ideas, pero si es posible uno que le cierre el hocico por un buen tiempo. Porque mira, yo me descuajeringo de la risa cuando sale con sus chistecitos contra el imperio y cuando de vez en cuando llama borracho o Mr. Danger al expresi Bush, pero de ahí a ponerme a buscarle lógica a su argumento de que la moda cancerígena entre las cabezas de la izquierda latinoamericana obedece a un bien planificado complot con sello de Obama, es un poquito mucho. Y porque en realidad tampoco tengo ganas de otorgarle otra vez el premio a la Concha (que digo Concha, ¡el Ostrón!) del año por eso de "Obama, métete en tus cosas, dedícate a tu país que lo tienes hecho un desastre", porque mira Hugo, jajejijoju.

Sexto (Y pasando ya al terreno de lo personal). A ver si frenamos un poquito la onda tecnológica, porque cada vez que me animo a comprarme un aparatito que no entiendo aparece al mes otro que sirve para lo mismo pero que entiendo menos. Ya pues, que Steve Jobs ya está muerto y bien enterrado, y en el intento de preservar su legado quieren armar en tiempo récord uno más largo del que dejó. Bueno, en todo caso, si este deseo no se me cumple, que se me conceda el de mantener mi resistencia hacia todo lo moderno, que se traduce en la felicidad que me genera el no necesitar (o creer que no necesito) un reemplazo para mi telefonito Alcatel sin cámara y sin Internet, pero eso sí, con tetris que te apuesto el tuyo no tiene y que a mi me brinda alegrías dignas de un orgasmo, jojolete.

Séptimo (y no por eso menos importante). Que me quiero enamorar, oye. Porque a ver si nos entendemos, que yo siempre he sido bien Grinch para estas cosas, pero vamos, que la alopecia avanza y el material se oxida, y no hay derecho a pasarte la vida preguntando los nombres y presentándote después del coitus. A ver si va apareciendo el puñetero amor de mi vida de una vez que ya estoy perdiendo la paciencia, lo que no quita que esté convencido de que existe y que anda por ahí mezclando sudores con quien no le corresponde. Total, si para mí papá lindo existe y tampoco le he visto la cara...

En fin, y en siete la vamos a dejar para ponerle algo de cabalístico al asunto y así no desentonar. A ver si diosito, el destino, la vida, o quien cuernos se supone concede estas peticiones se hace una, que yo también quiero ser de los que balbuceen bien borrachos a fines de diciembre "salud, ¡hip!, salud, que este ha sido mi año". Claro... si llego.

Feliz 2012 (retrasadito, pero feliz igual)

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