lunes, 23 de agosto de 2010

Ni con el pétalo de una rosa

Si de por sí el hecho de no encontrar asiento en un vehículo de transporte público en esta Lima de mis amores resulta estresante, la misma situación con cinco bolsas repletas de ofertas de cierto supermercado capitalino puede sonar a pesadilla. Por eso cuando hace unos días (sediento, sudoroso, y con los piececitos hechos una porquería tras una tarde de vagancia que rematé con las compras de la semana) me encontré con una plaza libre en el bus que me dejaría sano y salvo en el paradero más cercano a mi morada, no dudé en abalanzarme sobre ella(con el cargamento antes descrito) para gozar de un merecido descansito amenizado con los últimos éxitos de la cumbia nacional.

Habían pasado cinco minutos de celestial relajo, cuando un dedo adornado con esmalte rojo de esos que te destrozan la retina se atrevió a tocar mi hombro derecho.

-Disculpa, ¿me darías el asiento?

Desplacé mis ojazos de arriba a abajo con una mirada digna de primer plano de telenovela mexicana. La señorita, guapa, base tres con cara de ofenderse si se lo recuerdan, alta con ayudita de unos zapatos que sus riñones no querrían ver ni en pintura, un abriguito hasta la rodilla valorado en mis almuerzos de un año, y con mas chucherías encima que un ekeko, me miraba sonriente esperando que accediera amablemente a su petición.

-¿Estás bien?
-Sí, lo siento, lo que pasa es que me he quedado sorprendido, estás flaquísima oye, no te noto el embarazo por ningún lado. ¿De cuánto estás?
-¿Embarazo? Te estás confundiendo, yo no estoy embarazada.
-¿Ah no? Pues entonces pásame el número de tu cirujano porque mi mamá está a un pasito de los sesenta, pero no se ve tan regia como tú ah.
-¿Qué te pasa? No seas grosero, apenas tengo 32
-Bueno entonces déjame aplaudirte, porque usar tremendos zapatazos con una pierna ortopédica debe ser loable, ¿o es tu brazo el artificial? se ve que es de buena calidad para aguantar semejante carteraza.
-¿Perdón? No entiendo nada, yo estoy perfectamente.
-O sea, no estas en bola, no perteneces al club de la tercera edad y estás enterita y en pleno uso de todas tus extremidades. Pregunta del millón baby ¿Por qué tendría yo que darte el asiento?

Para ese momento, el ranking de las más pedidas del día iba por el puesto cuatro con los hermanos Yaipén, y la mitad de los pasajeros habían volteado sus pescuezos gracias a esta vosecita mía que no se lleva muy bien con eso de la discreción.

-Deberías ser más caballero y darme el asiento. Eres un chico joven.
-Gracias por lo de joven y también por lo de guapo que sé que lo estás pensando, pero la sola razón de que seas mujer no me parece suficiente para cederte un lugar que me está costando lo mismo que a ti- (mentira, el mío unos centavitos menos por ser universitario jojolete) -así que tranquilita nomas, espérame un par de distritos que me bajo y es todo tuyo.

El sesenta por ciento de aquel vehículo tenía falda, así que tras mi negativa tuve que aguantar calificativos de todo calibre que iban desde maleducado hasta rosquete, pasando por los comentarios que avanzaban de boca en boca exclamando que "¡cómo es posible!", "¡que poco caballero!", "así está la juventud pues hija", "¡qué tal lisura con el desconsiderado éste!". Un servidor de ustedes, que no tuvo el gesto elegante de levantarse con sus bolsitas llenas de apios y tomates para que se sentara la hermosa damisela, de quién no cabía la menor duda salía agotadísima de un trabajo que a juzgar por sus pintas, la había tenido ocho horas bien remuneradas frente a una ventanilla o una recepción. Pobechita.

No pues, no se vale. Y pensar que son siglos los que nos vienen atiborrando con eso de la igualdad de género y que nadie es menos que nadie y que por tanto todos tenemos los mismos privilegios más alla de las respectivas cositas que caracterizan nuestras entrepiernas. No señoras, señoritas, adolescentes, niñas y fetos femeninos. No hay derecho.

A mi ningún batallón de ovarios va a venir a restregarme en la cara mi falta de caballerosidad ni mucho menos atribuirme un perfil machista que créanme (pero créanme) estoy lejísimos, pero lejísimos (años luz) de poseer. Porque después de todo, en mi opinión, eso de ser caballero no nos trae a nosotros ningún beneficio más que el de "parecerles" interesantes y ganarnos unos puntitos bonus en eso de la conquistada.

Doña Frieda Holler Figallo, sobrevalorada "escritora", explica en la página 22 de aquel condorito de las buenas maneras titulado Ese Dedo Meñique, las "Reglas de oro del perfecto caballero", donde nos recuerda a nosotros, los descostillados decendientes del huevonazo de Adán, un listado de perlitas dignas de vacilón.

En principio, a la mujer se le abre todo (ruego no malinterpretar ni hacer uso del lado mas cochino de sus cerebritos), el ascensor, las puertas, los carros, las botellas y todo lo que signifique un esfuerzo que no la haga perder el porte de dama que las caracteriza. De pasadita, debemos ayudarla a subir y bajar de los vehículos y escaleras, tomarla del brazo al cruzar la calle, retirar la silla en una mesa para que pueda sentarse, ayudarla a quitarse el abrigo o lo que se le ocurra ponerse encima y colocarnos al lado de la pista cuando se camina por la acera, para que si por esas casualidades del destino, algún chofer que no le hizo caso a El General con eso de "si vas a bebel mi pana, hazlo con modelación y nunca cuando manehes", seas tú el sacrificado más nunca ella. Debemos asimismo, ofrecernos en cargar todo exceso de equipaje que lleve, porque no debemos olvidar que es el sexo débil, así como ofrecerle fuego si es que se pone un cigarrito entre sus finos, carnosos y bien delineados labios, pero eso sí, ni se te ocurra a ti ponerte a echar humo por el hocico si es que a ella le molesta. No, no y no. Hay que ser puntualitos, no hacerla esperar y nunca reprocharle nada, ya que no es un gesto de galantería (supongo que en ese nada está incluído el caso de que la impuntual sea ella) Debemos pararnos cuando llega a una reunión, cuando se va de ella, cuando va al baño durante ella y cuando otros llegan para saludarla primero a ella. Que ni se nos pase por la cabecita menospreciar las actividades que realiza, al contrario estamos en la obligación de "ayudarla a superarse como mujer, profesional, pareja o compañera de labores"(sic). Debemos "abstenernos" de mirar descaradamente a otras mujeres (más que nada por miedo al cachetadón que puede caernos, y que debemos tener por seguro será celebrado por sus chocheras), así como pagar las cuentas con discreción y sin que ella se entere de los importes que cargaran sin piedad a nuestras tarjetas. Se me hace digno de mención, el punto donde la señora ex-miss Perú dice: "En estas épocas, la etiqueta y el perfecto caballero permiten a una mujer invitar y pagar facturas", debemos por tanto estar más que agradecidos. En fin, pequeña pincelada del sinúmero de "recomendaciones" desparramadas por todo el librito, meritorio por haber superado entre otros a los de Gisela y Yesabella. Vamos, lo que se dice un best-seller.

Felizmente estoy convencido que hoy por hoy, la mayoría de féminas se ríen junto conmigo de las descabelladas reglas de la Doñita Frieda, autoproclamada estandarte de la etiqueta en nuestro Perucito. Para mí, eso de la caballerosidad y la galantería es un asunto de libre elección y no debe ser mal visto aquel que prescinde de ella. Así como la Holler, existe una gran mayoría que considera que lo dicho anteriormente es lo correcto, pero si tomamos eso como válido, considero que es una apología a la inutilidad de la mujer durante los eventos o compromisos, ya que al hacerles todo no las dejamos hacer nada. Yo que ustedes (uyuyuy) me sentiría ofendido más que halagado.

A mí las mujeres me caen de la pitirimitri y tienen rasgos que las hacen únicas y admirables (el solo hecho de parir las coloca para mi en un altar), pero no se debe abusar de esa condición de admiración. Porque si uno no hace lo antes mencionado es un desconsiderado, pero si ellas tienen un gesto parecido hacia nosotros somos unos abusivos. Porque si sacamos los pies del plato somos unos impresentables, pero si ellas tienen un desliz, pues bien hecho, nos lo merecemos por no dar la talla en eso de "cubrir necesidades". Porque si ellas hablan de los malos que fuimos al cambiarlas por otras, se les aplaude y nos tachan de perros perros perros, pero si nosotros nos vemos en la misma situación y queremos contar lo malitas que fueron, somos de lo peor porque de una mujer no se debe hablar mal jamás. Porque si en el set de Laura Bozzo, la firme, la amante, la suegra y la vecina le sacan la mismísima al desgraciado, toda la barra brava del público gritará que le den más duro, pero si el muchachón tan siquiera les pone un pelito encima, toda la barra brava lo esperará a la salida para descalabrarle los cachetes, porque ya está dicho, ni con el pétalo de una rosa. Total, históricamente hemos sido, somos y seguiremos siendo los malos en las canciones de Pimpinela.

Agarré mis cinco bolsitas y avancé hacia la puerta entre los murmullos e insultos a voz baja que me seguían dedicando todos los labios con colorete del bus, mientras el ránking de la radio me despedía con eso de "Así son los hombres...son una basura" ...

- ¡Bajo en el paradero!

Una voz indignada igualitititita a la que minutos antes me exigía que le de mi asiento, gritó ya instalada desde él:

- ¡¡¡MARICÓN!!!
- Anda bonita, a ver si para la próxima me dices algo de lo que todavía no me haya enterado.



sábado, 14 de agosto de 2010

Que me resuciten al rey David, que yo quiero mis Mañanitas

Que happy birthday ni mi abuela en bicicleta. Recuerdo que de pequeño, cuando esto de los cumpleaños me hacía una ilusión tan solo comparable a la que tengo cada vez que voy a estrenar nueva pose en eso del dame que te pego, detestaba que me cantasen el rimbombante estribillito. Ese mismo que al parecer es más antiguo que el alabaré alabaré, pero que no fue hasta que Doña Marilyn se lo canto arrechosamente a JFK que se instaló en todo aniversario de 365 días.

No sé, conociéndome como me conozco, alucino que unos mariachis cantando eso de Las Mañanitas y taconeándome el jarabe tapatío me hubiese emocionado más. Pero ni modo, no me quedaba de otra que aplaudir por inercia y mirar a la velita (con su roche de yapa valgan verdades) y esperar a que la familia realice su sueño frustrado de ser estrella de un coro parroquial. Lo curioso de la estampa, es que no me explico el por qué dicho ritual es de nunca acabar. Porque terminada la versión anglosajona con ritmo procesional, no falta el payaso (a mí me encanta hacerlo) que da la entrada a la versión latin con el ya clásico "paranparanpanpán" y dale, a seguirnos torturando al ritmo de las palmas. Y ni que decir del queremos que partan la torta, descarada apología al gorroneo que gracias a papalindo va desapareciendo con los años.

Queda claro entonces, que el mérito de que en la actualidad no me haga la mínima gracia el recordar el día en que me desalojaron de la barriga de mi madre (con lo a gusto y calientito que se estaba) no se lo lleva solo las arrugas, la miopía y la alopecia, sino que también dejamos espacio al trauma happy birthay.

Es por eso que ahora que este blog cumple su segundo añito, pienso celebrarlo a MI manera (ya que por otro lado, no sé por qué, es lo único que me emociona celebrar)

Dos años, quién lo diría. Cuando el 11 de agosto de 2008 publiqué mis dos primeros post, pensé que el encanto desaparecería en un mes a lo mucho. Pero aquí estoy. Es cierto, no me lee ni el uno por ciento de los visitantes que tienen los blogs fenómeno de este país (decir del mundo sería una invitación gratuita a la carcajada) pero el que tan solo un par de personas me digan de vez en cuando "me reí mucho con lo que escribiste", con las debidas disculpas por pecar de alucinado, me entusiasma. Porque uno no escribe (a no ser que te paguen) para buscar que te lea medio planeta, ni para que te admiren. Uno escribe por merito placer, pero si a eso le añadimos la cereza de que a la gente (bueno, a alguna gente) le gusta, carajo, pues tanto mejor.

Así que quiero dar las gracias totales (Cerati despierta!) a tutilimundi que se ha tomado el trabajito de haber pasado alguna vez por aquí. A los que comentan, a los que no pero se que me leen (que increíblemente, son varios) a los valientes cuarenta y cinco que me "siguen" (que dejémonos de cosas, en su mayoría son los que menos lo hacen) en fin a todos. Porque no es que sin ustedes este blog no sería nada y bla bla bla, eso es floro; la realidad es que aquel que alguna vez leyó un solo post es parte de, y eso me parece genial.

¿Cambios? Pues el clásico de diseño. Empecé con una pantalla en blanco y una sola cereza como fondo de un título en negro más grande que la cabecera de El Comercio. El primer año lo cambiamos a un rojo mas puto que cerezo en sí y ahora me he sorprendido con la cantidad de modelitos que te da blogger. Porque como dije en mi primera entrada, hay algo en estos mamarrachos tecnológicos que me ponen loco. Y eso que soy bastante calichín, porque yo le entro solo a msn, Fb, (hi5 está jubilado), twitter, y formspring; éste último recién estrenadito y que pese a que nadie me pregunta nada, la paso de la refurinfunflai respondiendo lo que me pregunta la misma página (joder entiéndanme, ando de vacaciones)

Como regalito de aniversario me voy a dar la libertad de recomendar otros blogs que me encantan y disfruto mucho cuando los visito. (tengo orgasmos bloggerísticos)

Elmo Nofeo. No hay blogger que me haga reír más que él. Si todos pudiésemos quejarnos de las putadas de la vida y retratar los buenos momentos como él lo hace, viviríamos mas que relajados.

Daphne. Porque no hay mujer en esta ciudad que esté mas hermosamente loca que ella. No sé que tienen sus imágenes que me divierten. No se qué.

JR. Pues no sé que será de él, hace ya un tiempo que no escribe pero siempre lo disfruté. Como sea ahí queda lo que alguna vez hizo y estoy seguro pronto continuará.

Cuchío. Se las trae. Lo suyo no son escritos en toda regla. Son oraciones sobre otras que encierran un punto de vista mas que particular. Lo que se llama tener estilo.

La Zafer. Porque siempre me sale con algo que me hace reír. Simple.

Belami. No solo porque tengo la suerte de tenerlo entre mis amigos. No hay fotos que me inspiren más respeto.

Antitubo. Nueva adquisición del mundo blogger. Cada rostro que nos cruzamos a diario puede tener algo que enseñarnos. Y descubrirlo puede resultar magnífico.

La desubicada. Pues de ella no sé mucho, la acabo de descubrir y me encantó. Espero no equivocarme.


Y hay que soplar la vela y tengo que pedir mi deseo. De no mediar inconvenientes en un año (o menos) seré bachiller en periodismo, y no sé si viviré de escribir, (porque no sé si escribiendo como escribo se puede tener el desparpajo de cobrar) pero quisiera oh velita milagrosa (¿a quién se supone que se pide el deseo de los cumpleaños?) tener siempre este rincón para quitarme ese clavo, para vacilarme, para poner como siempre cosas sin mucho sentido, para poner como siempre, lo que me salga de los huevos. Mis cerezas en la tarta.

Pd: A todos les hago cherry y a mi que soy el dueño ¿nada? ¡Ah no! Aquí están mis nuevos juguetitos:


Y recen para que no se me dé por soltar gallitos...que me voy al myspace!
(y que se agarre lamula.pe... que la estoy pensando ;))

martes, 10 de agosto de 2010

Vale

Hace unos días, para ser más exacto, el 4 de este agosto que se me esta pasando más rápido que derechazo de Kina, iba a publicar en tu muro de esa droga cibernética apodada Facebook, lo mucho que te quiero y lo importante que eres para mí, sopretexto del floro ese (que siempre viene bien) de que "pucha es tu cumple". Con mi tazita de quaker, mi empanada recién calentada y mi pijama de meteoro me senté mas que entusiasmado frente a la computadora cuando se me dislocó la bocota al ver que siendo las dos de la tarde, tu perfil andaba ya mas lleno que el metropolitano en los días que era gratis.

Me resistí a hacerlo. No digo que quienes te hayan saludado vía feiz te quieran más o menos, pero la idea de ser solo un saludo no terminó de entusiasmarme. Pensé en llamarte (como lo he hecho todos las fechas similares desde que te conozco) pero la hora (supuse que estarías trabajando en aquel lugar al que me muero por entrar) sumada a mi ya patentada costumbre de no tener saldo en mi telefonito que es una necesidad, canceló aquel plan b.

Con la firme promesa de "más tarde la llamo" me senté a desayunar (lo sé, lo sé, a las dos de la tarde) y me puse a pensar en que ambos podemos decir ya que son años los que nos conocemos. Es como el fútbol, si con tres tantos se puede decir que fue una goleada, lo mismo se podría aplicar a nuestra amistad en cuestión de años.

Hace cuatro años, llegaba de nuevo a este país más que recargado. Académicamente se me pasaba el tren (en realidad se me sigue pasando) y tenía que retomar los estudios a cualquier precio. Decidí empezar de cero. Recordé que al segundo día de clases (fueron a mi gusto demasiado sádicos para programar clases los sábados por la mañana) estaba bien sentadito frente a mi pantalla cuando tu voz de villamariana me preguntó si el asiento de al lado estaba ocupado. "¿O sea que yo llego temprano y esta manganzonaza quiere que yo me pare para que se siente?", me dije. Ya pasa, pasa mamita. No sé si te lo habré dicho antes, pero lo primero que me llamó la atención fueron tus manos. "Ala, pero que tales manazos!", seguí pensando para mí. Parecías loca sobando la mesa desesperadamente, cuando la realidad era que tus manos tapaban por completo (pero por completo) el mouse. Acá entre nos mi estimada, no recuerdo ni una sola letra de lo que hablamos. ¿Sería genial recordar de qué trató nuestra primera conversa cierto? Lo único que recuerdo es que nos reímos como si quien nos diese la clase fuera el mismo Melcochita.

Y ahí empezó todo. Parte de lo que sigue de la historia lo sabe media universidad. ¡Me moría por ti! Y lo más paja es que hoy cuando traemos a conversaciones aquellos días, nos reímos más aún. Y el tiempo, las circunstancias y el conocerte (esto último muy importante) me hizo dar cuenta que tú y yo ¡nada que ver! Preferible ir de corresponsales a Afganistán, preferible entrevistar a Tongo en un jacuzzi, preferible un dúo con Susy Díaz, preferible militar en el APRA.

Mientras dejaba enfriar el quaker en mis manos, pensé que cada cosa que he pasado contigo por mínima que sea, ha estado infectada de alegría. Y digo infectada porque nuestro caso es digno de estudio. Subir a una combi y desparramarnos en los asientos de risa, hacerte roche público diciéndole al pasajero de al lado "Señor, se ha dado cuenta cómo me trata? Usted qué piensa?". Bajar en Miraflores e intentar subir detrás tuyo al otro bus con el que empalmabas la ruta y al darte cuenta reírnos mientras me empujabas a lo María Joaquina botando a Cirilo del carrusel. Pagarte en todo este tiempo UN pasaje y cobrártelo hasta ahora. Burlarme de la foto de tu carnet universitario y que encima te burles tú también de ella. Pelearnos por los libros como Don Ramón quitándole los chifles a Ñoño. Acordarnos de toda la familia de aquel taxista que un día casi nos atropella, y al seguir caminando mirarnos y preguntarnos "¿Qué le dijimos ah?". Imitar a tu mamá bailando culikitaca en un matrimonio. Ponernos a bailar Stop en plena clase de lingüística. Que nos callen en todas las clases de computo en las que nos sentábamos juntos, pedir disculpas, agachar la cabeza al mismo tiempo y seguir riéndonos. Esperar las devoluciones de exámenes y preguntarnos cual mocosos de primaria "¿tú cuánto?", decirte con cachita "yo 18", que me mires emocionada y me digas "felicitaciones!"- "Gracias! ¿y tú?"" -"yo 19!"...-"TE ODIO!". Ir molestísimo donde Vidaurre y decirle "Pofesora, ¿me puede explicar ahora mismo por que ella tiene mas nota que yo?". Hacer de dateros en un paradero solo por chongo y decir a quienes pasaban y se reían de nosotros "es para un trabajo de investigación oye!". Que me corrijas cuanta lisura sale de mi boca porque sé que no te gusta oírlas, y cuando otras personas las sueltan desesperarme por taparte los oídos. Decir ridiculeces cuando algo nos asusta como "tu abuela calata!", chanfle!","chespirito!", o que te pongas a gritar como Buitro. Tu particularísimo estilo de contar tus anécdotas. El proponernos hablar seriamente de algo y discutirlo con la misma seriedad (caminar todo Surco haciéndolo también). Habernos peleado en contadísimas ocasiones con alzadas de tono y todo y no haber aguantado mas de una hora en pedir perdón (siempre yo, tú eres lo max). Ir a una clínica a sacar cita porque un dolorcito idiota te traía volada. Burlarnos de los apellidos de todos los doctores mientras estábamos en la sala de espera y reírnos de nuestra niñez tan parecida. Que me cuentes que el dolorcito idiota resultó ser más que delicado. Volver a rezar después de mucho (o sea YO! alucina) mientras sabía que estabas en esa sala de operaciones. Sonreír al ver que tú sonreías mil veces más tras superarlo. El que al terminar una discusión sin saber que decir te dijese: "cállate...hueca!" -Hueca, sí...PERO PRIMER PUESTO Y BECADA!". Alegrarnos y felicitarnos mutuamente los ciclos en que ambos conseguimos esas becas. Que me digas con gesto serio "pero yo de verdad quiero ejercer periodismo para hacer algo por la sociedad", mirarte con gesto de ya pues y que digas "Ok, lo confieso, quiero ser vedette!". Trabajar en equipo!, porque las veces que lo hicimos siempre nos salió bien (no sé cómo, pero bien). El que no estés de acuerdo en muchos de mis puntos de vista, que me sustentes muy bien el por qué de tu oposición, pero que pese a todo los respetes. Porque sé que los respetas. Haberme cambiado de turno alguna vez solo para seguir estudiando contigo. Llorar , ahogarnos y estrellarnos contra las paredes cada vez que nos reímos (hay que decirlo) de estupideces!.

Son muchas cosas, muchas razones, y quizá aquellos que lean esto no las entiendan, les aburran o solo los lleve a pensar un claro "par de tarados". Pero tú y yo sabemos que lo hemos vivido y lo hemos disfrutado sin darnos cuenta. Esa cuenta en la que caí ese día sentado con una taza de quaker en la mano. Ese día que era tu cumpleaños. Ese día que parecía el mío porque comprendí lo genial que es la vida, porque en realidad ha sido ella la que me ha regalado tu amistad.

No seamos ilusos. A puertas de acabar la carrera no sé si volveremos a vernos todos los días. Hace tiempo tuve un sueño. Soñé que de aquí a unos años ambos éramos famosos por nuestra cuenta. Invitaban a uno a un programa de tele y el otro aparecía para sorprenderle. Nos entrevistaban (bien alucinadito el sueño) y nos reíamos mientras recordábamos nuestras épocas de estudiantes. Nos reíamos con la misma intensidad de ahora.

No somos amigos típicos, no hemos pasado cosas típicas de amigos, no solemos hacer cosas típicas de amigos! Pero (y espero no exagerar) creo que ahora todo sería muy distinto si no te hubiera conocido. Has sido un punto de quiebre en mi vida y quería que lo sepas. (Sé que lo sabes). Porque aunque muchos no lo entiendan nos parecemos demasiado. Porque estoy convencido que siempre vas a estar ahí. Convéncete, yo siempre voy a estar ahí.

Mi colega, mi amiga, mi hermana... mi pantufla.
Feliz cumpleaños Valeria. Te quiero muchísimo.

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