martes, 16 de marzo de 2010

Dime que no

Vamos a ver, que levante la patita el compadre o la comadre que hasta ahora no ha sido choteado(a). Que me digan a mí en mi pantalla pelada que los “sí” abundan en sus hoja de vida sentimentales. Que me saquen cachita, lero lero, por darse el lujo de asegurarse el besito después de. Premio para el caballero o caballera que pruebas de por medio, me haga cerrar el hocico. A ver pues, a ver.

Debo confesar (ave maría purísima) mis queridos feligreses (sin pecado concebida), que yo no puedo regodearme de lo lindo por formar parte del club del primer párrafo. Yo he recibido mas negativas y cachetadas que besitos y sí acepto, y reconozco por primera vez en mi poco mas de dos décadas de existencia (resalto ese “poco”) que como quien no quiere la cosa dicho récord de ignoradas empieza a disgustarme.

Ok, "disgustarme" no es precisamente lo mas exacto. Sería en todo caso una mentira, o una verdad a medias que es la misma Jacinta con distinta pollera. No es que me esté arañando por haber rebotado con alguien por enésima vez hace un par de días, ni llorando por los rincones intentando que las almitas del purgatorio me expliquen la causa, motivo, razón o circunstancia del por qué de mi poco atractivo; solo pienso que ya viene siendo hora que me saque las virtudes que yo me creo junto a los defectos que todos notan y ponerlos sobre la mesa cachete con cachete para analizar y diagnosticar.

Quienes me conocen (y manya que no son muchos) saben que físicamente yo me quiero bastante, y el quererse bastante no debe entenderse como el alucinarse bastante. Yo no me considero de los que ocasionan tortícolis en los cuellos limeños al mover este cuerpito flacuchento por las veredas capitalinas. A mi no se me mira con ojos lujuriosos, no señor. Yo no soy sexy, cuero, machomen, ni papirriqui, ni aparezco en tu catálogo de SAGA, ni te impulso cigarritos y desodorantes en las discotecas playeras. Yo soy muy normalito diciéndolo en buen cristiano. Talla promedio, meztizo tirando pa’ cholo sano y sagrado, orejón, masa muscular versión remix de Sabina y Felpudini, corto de vista (en un ojo miopía en el otro astigmatismo, ta’ que loco), pie chiquito, dedo de olluco y calvo en proceso. O sea, se entiende que no soy precisamente a quien se eligiría para adornar las paredes de un cuarto adolescente ni los paneles de la Panamericana rumbo al sur. Lo curioso del asunto es que si naciera de nuevo, estaría más que happy eligiendo la misma envoltura. ¿Es que acaso el quererse tal y como uno es no resulta excitante? A mí me produce orgasmos!

El primer grano osó aparecer por mi mejilla derecha cuando tenía 13 años y en la radio la rompían Euforia y Rossy War, pero el momento cumbre de la invasión acneciana fue a los 15 y 16. Nunca me acomplejé. Bueno, tampoco hay que inmolarse, ha de haber existido uno que otro día en que maldiciera que mi cara pareciese Arequipa, pero nada mas allá de una simple pataleta. Yo no me quedaba encerrado en mi casa con el cacharro repleto de pasta dental, ni compraba asepxia como quien compra chupetines, ni mucho menos me privaba del chocolate, la mantequilla y el pellejito grasiento del pollo a la brasa. Cuando intente confabularme con un dermatólogo para hacerle frente al enemigo, me recetó una crema que debía aplicarse antes de irse a la cama con Timoteo, en la oscuridad total y que ardía como mascarilla de rocoto. La belleza cuesta dicen, no queridos, para mi es un precio demasiado alto.

Podría decirse que fue el cañonazo a la autoestima mas duro que me hubiese tocado esquivar, pero no me puse tan siquiera en pose de fusilamiento. Conviví con ello. Es mas, aun convivo porque de vez en cuando (mas de cuando en vez) suele manifiestarse y porque las marcas de aquella época cual cicatrices de guerra son evidentes. ¿Alguien imagina el recuerdo de pubertad que guardaría si me hubiese preocupado realmente por eso? A mi un apodo no me ofendía, al contrario (y es en serio) me hacía gracia y me reía a carcajadas con quien lo decía, lo que hacía que se la pensaran dos veces antes de soltar otro. Claro, es que a esa edad si molestas a alguien y no se pica, pues como que mucho chiste no tiene.

Queda claro entonces que si aplicamos aquello de “todo entra por los ojos” no es que salga precisamente con mi estrellita en la frente. Chesu, puchicana, vamos a ver eso de la belleza interior entonces. Pues no es que sea el tipo más simpático del sistema planetario, pero me considero buena persona y si el señor juez y el jurado me permite cometer delito de soberbia, me jacto de ser bastante sincero.

Es que a mí eso de fingir como que nunca se me ha dado muy bien. Vamos que yo de actor estaría condenado a comer chancay el resto de mi vida. Yo no podría tomar una actitud determinada únicamente para agradarle a alguien. ¿Lo bonito no es que te quieran por como eres? ¿Lo chévere, pajita, pulenta no es que a otra persona le resulte interesante aquello que precisamente para el resto es incomprensible? Si la cosa no es así, pues señores, a la mierda el amor. Lo devuelvo a mi archivo de expedientes X.

Pero bueno, mas allá de la sinceridad la verdad es que muchos puntos a mi favor tampoco tengo. ¿Chamba? nola, ¿paciencia? nica, ¿compartir? ayayay, ¿acróbata en la cama? no pe’.

Otra cosita medio chistosona, es que pensándolo bien yo nunca me he “declarado” (mandando, lanzado, te caigo) en todo el sentido del término. Mis únicas cuatro relaciones (de las oficiales claro) tuvieron inicios medio raros, y el resto de intentos sin final de cuento disney tampoco fueron una expresa manifestación de sentimiento en toda regla. Pero como al parecer suelo ser poquito más que evidente, las negativas han sido mas claras que mis insinuaciones. No me han dicho clásicas como “no eres tú soy yo”, o “no te merezco” pero si me han hecho gracia algunas como 1.- “eres demasiado buena gente, en el fondo quisiera a alguien mas perverso”, hello! ¿qué debo entender por perversión?. 2.- “Eres lindo e inteligente, pero baby, de eso no se come”, ah manya, era acaso de las que buscan un bruto que las mantenga. 3.- “pero ¿qué prefieres? ¿intentar y fracasar, o seguir edificando una amistad?”, wow, cuanta consideración, me derrito. 4.- “jajaja, ¿es una broma no?”, si claro, aún recuerdo mi cara de payaso. 5.- “¿Tú y yo? ¿estás huevón?!”, sin comentarios.

El último interés de la casa, la última adquisición (adquisición?), del último fin de semana nomás (primicia, chocherita calientita) era de lo que suele gustarme y no me aparece tan seguido: inteligencia, diversión, rostro infantil, espontaneidad y acá entre nos un culo como diosito manda. Pero como no cabe duda que es verdad que la costumbre… no hizo mas que añadir una nueva frase a la lista, agárrense que esta es buena: “no es que te quiera cagar pero…”, ja! ah que es genial.

Ok, ok muchachones, lo reconozco, no soy precisamente lo que se dice un buen partido. No es que sea el chico ideal, pero fue el último “chote” el que me hizo pensar ¿Por qué no me duele que lo hagan? ¿por qué no me deprimo por no gustar?. A todas luces un misterio mas del Orinoco, pero créanme que no jode ni se siente mal si se sabe que te han rechazado por ser como eres. ¿Me explico? Es decir, alucino que debe ser fulminante que te esfuerces por gustar esquivando tu forma de ser para moldearte a la forma de ser de quien quieres. ¿Vale la pena? ¿Cambiarían su modo de ver las cosas por el que la mayoría considera normal? ¿Modificarían su físico solo por aproximarse al que se considera el ideal? ¿lo bonito?, y lo que es peor aún, ¿mirarían mal a quién es como ustedes fueron antes de tanto cambio?

Ayer ví Julie and Julia (sí, sí recién), y me sentí tan identificado con la segunda, con su forma de tomar las cosas y la vida, siempre ridículamente alegre, sin gustar a todos, pero gustándose a si misma que es lo realmente importante. Quiza no tenga jale, quiza sea mas bien de los que solo jala y jala la pita sin que alguien tome el otro extremo, pero sigo igual de loco y de genial como hace mas de veinte años. ¿Cuántos pueden decir lo mismo?. Anda Chapulín, que ya lo dijo el viejo y conocido refrán: la suerte de la fea… a la bonita le importa un pito. ¿Y?

lunes, 1 de marzo de 2010

Que yo no tengo la culpita ni tampoco la culpona


Cuba patria, Cuba pueblo, Cuba tierra
afectos, nostalgias, raíces, añoranzas
Cuba silencio, Cuba coraje, Cuba guerra
regreso prohibido cargado de esperanzas

Plaza de la revolución sudando sol de mediodía
mojito, copas, ron, menta, juego de dados
Bodeguita del medio, guitarra, tabaco, alegría
Vedado, Miramar, Giraldilla, Paseo del Prado

Malecón, luz de faro, mar celeste, arena blanca
atardecer prisionero con oro en el horizonte
mejillas negras camino de lágrimas blancas
al canto gris del tocororo y del sinsonte

Guaracha, timba, cha-cha-cha, ritmo moruno
Sombrero de jipijaba, chaleco, mocasín acharolado
Guaguancó, rumba, guajira, son montuno
bolero, mambo, salsa, no nos quitan lo bailado

Eleggua, Babalú ayé, Oggún, Yoruba sabiduría
Santa Bárbara bendita, virgen de la caridad
Obatalá, padre de orishas, cuna de santería
sincretismo, cultura, fe de las de verdad

Cuba es Celia, Albita, Estefan e Isadora
Silvio, Ibrahím, Compay en guayabera
Moré, Milanés, Omara arrulladora
Buena Vista Social club, Sonora Matancera

Es estar suelto y sin vacunar, y “estar fuera de liga”
es irse en pira, apendejarse, aché pa’ ti
es “a quien Dios se lo dio San Pedro se lo bendiga”
estar en talla, Viva el Ché y José Martí

Pinar del Río, Camagüey, playas de Santiago
desde Miami, patria falsa, exilio ineludible
90 millas, 51 años, dos puros, mas de un trago
balsas que aun sueñan, con una Habana imposible

Cuba no es tan siquiera pensar en resignarse
Cuba anhelo, Cuba verdad, Cuba voluntad
Cuba es pese a todo caer y levantarse
Cuba espera, Cuba entera, CUBA LIBERTAD.





"Si amas la blanca libertad de las palomas...eres de donde soy"

otras mas...

Blog Widget by LinkWithin