martes, 10 de agosto de 2010

Vale

Hace unos días, para ser más exacto, el 4 de este agosto que se me esta pasando más rápido que derechazo de Kina, iba a publicar en tu muro de esa droga cibernética apodada Facebook, lo mucho que te quiero y lo importante que eres para mí, sopretexto del floro ese (que siempre viene bien) de que "pucha es tu cumple". Con mi tazita de quaker, mi empanada recién calentada y mi pijama de meteoro me senté mas que entusiasmado frente a la computadora cuando se me dislocó la bocota al ver que siendo las dos de la tarde, tu perfil andaba ya mas lleno que el metropolitano en los días que era gratis.

Me resistí a hacerlo. No digo que quienes te hayan saludado vía feiz te quieran más o menos, pero la idea de ser solo un saludo no terminó de entusiasmarme. Pensé en llamarte (como lo he hecho todos las fechas similares desde que te conozco) pero la hora (supuse que estarías trabajando en aquel lugar al que me muero por entrar) sumada a mi ya patentada costumbre de no tener saldo en mi telefonito que es una necesidad, canceló aquel plan b.

Con la firme promesa de "más tarde la llamo" me senté a desayunar (lo sé, lo sé, a las dos de la tarde) y me puse a pensar en que ambos podemos decir ya que son años los que nos conocemos. Es como el fútbol, si con tres tantos se puede decir que fue una goleada, lo mismo se podría aplicar a nuestra amistad en cuestión de años.

Hace cuatro años, llegaba de nuevo a este país más que recargado. Académicamente se me pasaba el tren (en realidad se me sigue pasando) y tenía que retomar los estudios a cualquier precio. Decidí empezar de cero. Recordé que al segundo día de clases (fueron a mi gusto demasiado sádicos para programar clases los sábados por la mañana) estaba bien sentadito frente a mi pantalla cuando tu voz de villamariana me preguntó si el asiento de al lado estaba ocupado. "¿O sea que yo llego temprano y esta manganzonaza quiere que yo me pare para que se siente?", me dije. Ya pasa, pasa mamita. No sé si te lo habré dicho antes, pero lo primero que me llamó la atención fueron tus manos. "Ala, pero que tales manazos!", seguí pensando para mí. Parecías loca sobando la mesa desesperadamente, cuando la realidad era que tus manos tapaban por completo (pero por completo) el mouse. Acá entre nos mi estimada, no recuerdo ni una sola letra de lo que hablamos. ¿Sería genial recordar de qué trató nuestra primera conversa cierto? Lo único que recuerdo es que nos reímos como si quien nos diese la clase fuera el mismo Melcochita.

Y ahí empezó todo. Parte de lo que sigue de la historia lo sabe media universidad. ¡Me moría por ti! Y lo más paja es que hoy cuando traemos a conversaciones aquellos días, nos reímos más aún. Y el tiempo, las circunstancias y el conocerte (esto último muy importante) me hizo dar cuenta que tú y yo ¡nada que ver! Preferible ir de corresponsales a Afganistán, preferible entrevistar a Tongo en un jacuzzi, preferible un dúo con Susy Díaz, preferible militar en el APRA.

Mientras dejaba enfriar el quaker en mis manos, pensé que cada cosa que he pasado contigo por mínima que sea, ha estado infectada de alegría. Y digo infectada porque nuestro caso es digno de estudio. Subir a una combi y desparramarnos en los asientos de risa, hacerte roche público diciéndole al pasajero de al lado "Señor, se ha dado cuenta cómo me trata? Usted qué piensa?". Bajar en Miraflores e intentar subir detrás tuyo al otro bus con el que empalmabas la ruta y al darte cuenta reírnos mientras me empujabas a lo María Joaquina botando a Cirilo del carrusel. Pagarte en todo este tiempo UN pasaje y cobrártelo hasta ahora. Burlarme de la foto de tu carnet universitario y que encima te burles tú también de ella. Pelearnos por los libros como Don Ramón quitándole los chifles a Ñoño. Acordarnos de toda la familia de aquel taxista que un día casi nos atropella, y al seguir caminando mirarnos y preguntarnos "¿Qué le dijimos ah?". Imitar a tu mamá bailando culikitaca en un matrimonio. Ponernos a bailar Stop en plena clase de lingüística. Que nos callen en todas las clases de computo en las que nos sentábamos juntos, pedir disculpas, agachar la cabeza al mismo tiempo y seguir riéndonos. Esperar las devoluciones de exámenes y preguntarnos cual mocosos de primaria "¿tú cuánto?", decirte con cachita "yo 18", que me mires emocionada y me digas "felicitaciones!"- "Gracias! ¿y tú?"" -"yo 19!"...-"TE ODIO!". Ir molestísimo donde Vidaurre y decirle "Pofesora, ¿me puede explicar ahora mismo por que ella tiene mas nota que yo?". Hacer de dateros en un paradero solo por chongo y decir a quienes pasaban y se reían de nosotros "es para un trabajo de investigación oye!". Que me corrijas cuanta lisura sale de mi boca porque sé que no te gusta oírlas, y cuando otras personas las sueltan desesperarme por taparte los oídos. Decir ridiculeces cuando algo nos asusta como "tu abuela calata!", chanfle!","chespirito!", o que te pongas a gritar como Buitro. Tu particularísimo estilo de contar tus anécdotas. El proponernos hablar seriamente de algo y discutirlo con la misma seriedad (caminar todo Surco haciéndolo también). Habernos peleado en contadísimas ocasiones con alzadas de tono y todo y no haber aguantado mas de una hora en pedir perdón (siempre yo, tú eres lo max). Ir a una clínica a sacar cita porque un dolorcito idiota te traía volada. Burlarnos de los apellidos de todos los doctores mientras estábamos en la sala de espera y reírnos de nuestra niñez tan parecida. Que me cuentes que el dolorcito idiota resultó ser más que delicado. Volver a rezar después de mucho (o sea YO! alucina) mientras sabía que estabas en esa sala de operaciones. Sonreír al ver que tú sonreías mil veces más tras superarlo. El que al terminar una discusión sin saber que decir te dijese: "cállate...hueca!" -Hueca, sí...PERO PRIMER PUESTO Y BECADA!". Alegrarnos y felicitarnos mutuamente los ciclos en que ambos conseguimos esas becas. Que me digas con gesto serio "pero yo de verdad quiero ejercer periodismo para hacer algo por la sociedad", mirarte con gesto de ya pues y que digas "Ok, lo confieso, quiero ser vedette!". Trabajar en equipo!, porque las veces que lo hicimos siempre nos salió bien (no sé cómo, pero bien). El que no estés de acuerdo en muchos de mis puntos de vista, que me sustentes muy bien el por qué de tu oposición, pero que pese a todo los respetes. Porque sé que los respetas. Haberme cambiado de turno alguna vez solo para seguir estudiando contigo. Llorar , ahogarnos y estrellarnos contra las paredes cada vez que nos reímos (hay que decirlo) de estupideces!.

Son muchas cosas, muchas razones, y quizá aquellos que lean esto no las entiendan, les aburran o solo los lleve a pensar un claro "par de tarados". Pero tú y yo sabemos que lo hemos vivido y lo hemos disfrutado sin darnos cuenta. Esa cuenta en la que caí ese día sentado con una taza de quaker en la mano. Ese día que era tu cumpleaños. Ese día que parecía el mío porque comprendí lo genial que es la vida, porque en realidad ha sido ella la que me ha regalado tu amistad.

No seamos ilusos. A puertas de acabar la carrera no sé si volveremos a vernos todos los días. Hace tiempo tuve un sueño. Soñé que de aquí a unos años ambos éramos famosos por nuestra cuenta. Invitaban a uno a un programa de tele y el otro aparecía para sorprenderle. Nos entrevistaban (bien alucinadito el sueño) y nos reíamos mientras recordábamos nuestras épocas de estudiantes. Nos reíamos con la misma intensidad de ahora.

No somos amigos típicos, no hemos pasado cosas típicas de amigos, no solemos hacer cosas típicas de amigos! Pero (y espero no exagerar) creo que ahora todo sería muy distinto si no te hubiera conocido. Has sido un punto de quiebre en mi vida y quería que lo sepas. (Sé que lo sabes). Porque aunque muchos no lo entiendan nos parecemos demasiado. Porque estoy convencido que siempre vas a estar ahí. Convéncete, yo siempre voy a estar ahí.

Mi colega, mi amiga, mi hermana... mi pantufla.
Feliz cumpleaños Valeria. Te quiero muchísimo.

8 comentarios:

Jossie dijo...

Que lindo me encanto chicos los adoro als dos y si las palabras clasicas de Vale y se teolvido cuando decia vamos a caminar por los matorrales, los recontra extraño chicos...................

Lemon Guy dijo...

Buahhh me limpio el moco! tengo una amiga asi, aunque nuestra historia se remonta al colegio... muchas cosas vividas... la vida para variar nos llevo x distintos caminos despues... siempre es agridulce recordar la epoca en la q andabamos juntos...

Elmo Nofeo dijo...

Si yo escribiera un post cargado de tanto sentimiento y tanta locura, sería mi último post y cierro mi blog.

Muy buen post, eso me recuerda que debe incluir en mi blog una lista de los mejores posts que he leido.

lOli pOp dijo...

me encanto!!! realmente una historia super tierna entre tantas cosas que han hecho juntos!!

saludos

Valeria dijo...

gracias, gracias, gracias, gracias!!! lindo regalo Ginno!!! he llorado, reído y exagerado taaaanto en una cabina de internet, que la gente me ha calladoo mal! jajaja...sigo en la cabina con hartooo roche pero feliz!!! Te quiero mucho soquete!! yo tmb sueño con algo parecido...=) eres the best!

pd: la foto no me favorece ah! thanks again!

*Pucho* dijo...

Feliz qmple chancletaa!! un poco atrasado! XD besos a los doss!! ojala nos podamos ver prontoo!

JESMIK dijo...

waooo ginno que regalazo... me sumo a los comentarios, buen retrato de ambos,,, y deacuerdisimo en que vale es esa personita que te hace reir de cualquier cosa... la chancluda se merece todo...y si la conoces más tiempo que yo...que suerte tienes....snif. snif

Lara Holmes dijo...

Q chevere...mucho sentimiento xD

otras mas...

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