viernes, 31 de diciembre de 2010

Irrepetibles

Alguna vez filosofé (lo más probable es que bajo efectos de algún alucinógeno) que uno entiende realmente lo que significa vivir cuando aprende a saborear el momento. ¿Por qué andamos muy apuraditos intentando construirnos el futuro, sacándonos en cara el pasado o desperdiciando el presente marcando las dos alternativas anteriores? El truco está, digo, en llegar a sentir lo que puede pasarte en un segundo y experimentar -desafiando al factor tiempo-, el punto más alto de las sensaciones del modo más lento posible . El viento que te roza la mejilla, el parpadeo tras un cruce de miradas, la saliva atravesando la garganta, el silencio entre palabras, la zapatilla pisando un chicle, el ruido de un plato haciéndose pedazos, el humo en tu cara de un micro por la Abancay, tu hombro con caca de algún pajarito sinvergüenza.

Hay momentos y momentos, y solo atacándolos con todo lo que uno tiene para hacerles frente es como se hacen disfrutables más allá de lo bueno o malo que puedan parecernos. Porque si te pones a pensar los calificamos luego de vivirlos, ¿por qué preocuparse entonces durante los mismos y cohibirse de aflorar todo lo que el cuerpo pide inconscientemente?

El 2010, en particular, no lo he sentido tan variopinto como el 2009. Pero ha sido un año de sensaciones, porque me ha permitido experimentar (bien cachaciento Diosito) a través de momentos, lo genial que es la vida y lo tranquilo que puedes irte si la abandonas de repente. Porque no hace falta morirse para dejar de vivir. (fíjate, fíjate, fíjate)

A puertas del 2011 (que se las trae) piensa en el que consideres sea tu momento del año que te deja y analiza si lo disfrutaste como él mismo te pedía que lo disfrutases. Como él mismo te exigía que lo hicieras. Te apuesto mis chipitaps a que te llevas más de una sorpresita.

Más allá de lo personal, vamos a elegir uno a nivel general para cerrar bonito el año. De tin marin... Ok. Pongámonos en situación. 2 de julio de 2010 y en Johannesburgo, Uruguay pretendía regalarnos uno de los cuatro primeros lugares de un mundial que ya estamos acostumbradísimos a ver de lejitos alentando a alguna selección del vecindario sudamericano. Al frente, la versión corregida y aumentada de la selección de Chincha era respaldada por la población entera del continente anfitrión, y el 90 por ciento del Soccer City apoyaba a los ghaneses a vuvuzelazos tan insoportables como el Waka Waka de Shakira.

Miente aquel que diga que teniendo un televisor cerca no se asomó ni por purita curiosidad para ver que alocaba tanto la tarde de aquel viernes. Todos vimos como en el primer tiempo los del oriente ("¿está jugando el Regatas?" preguntó mi mamá) dominaron un partido que creían ganado hasta que el rival se akinkonó y les chantó el 1-0 a un pasito del vestuario. Todos vimos como Forlán, (el mejor del campeonato qué te pasa), dió el empate antes de asumir que lo íbamos perdiendo (sí, he dicho "íbamos". Miente también el que diga que no se sentía uruguasho). Todos vimos como cerraban los 90 minutos de partido con un empate imperdonable y como ajustaban el asterisco los 22 de la cancha tras cada intento fallido durante el tiempo suplementario. Todos lo vimos. Todos todísimos.

Final del segundo complementario y ninguno de los manganzones se animaba a abrir la cuenta. Los negritos sacaron el barrunto y en los últimos segundos dispararon como locos a un arco que mi causa Muslerita se mareó por defender, obligando a Suárez y Fucile pararse en medio del mismo para impedir un triunfo que todo África estaba ansioso por gritar. Un disparo, dos disparos, tres disparos, y Suárez se tomó tan en serio su papel que evitó con una mano (más evidente que corrupción en gobierno aprista) que Ghana se llevara el partido sin necesidad de penales. Claro, mano hecha, mano vista, mano cobrada y penal pa' los amigos de Guajaja. Miente también el que niegue haber dicho "ya fue", sin contar con la astucia del destino y hacer que Gyan quede como el jeropa mas grande del universo. Por un pelito nos fuimos a penales. Todos lo vimos. Todos todísimos. Pero, ¿quién nos vio a nosotros? ¿Quién vio a los tres millones de uruguayos en toda su república y a tantos miles de sus paisanos por el mundo sufrir con el vaivén de la bolita? ¿Quién los vio saltar, gritar, maldecir y enumerar palabrotas como si se tratase de la tabla del 2? ¿Quién los vio disfrutar el momento?

En la chamba, estos compadres se alistaban ya para empezar a sufrir desde los doce pasos cuando llegó la mano, la expulsión y el error africano. Así volvía el alma celeste al cuerpo.



A ver, a ver, suave con la mercadería muchachos, y ¿qué es eso de "negro puto"?, más respetito. En fin, los penales fueron cosa aparte y pasarán a la historia de los minutos que han hecho contener la pichi a millones en el mundo. Abrió Forlán, gol, se reivindicó Gyan, Victorino puso el 2-1, Appiah lo empató, Scotti puso la ventaja en 3, Muslera detuvo a Mensah e hizo estallar Montevideo y alrededores hasta que Pereira falló y dejó sin efecto el regalito. Muslerita como los grandes repitió atajada ante Adiyiah y puso todo en manos del LOCO Abreu. Abreu le sacó la lengua al planeta entero y se atrevió a "picarla" (cosa que tardé horas en entender) poniéndole fin al que fue sin duda, no sé si el mejor, pero sí el partido más emocionante de todo el mundial.

Estos chocheritas, aparentemente lejos de su país y combinados con uno que otro del que los acoge, lo vivieron a roce de infarto. Vuvuzela incluída.



Lo de aquí, resulta genial. Tres generaciones (hasta cuatro) frente a una tele disfrutando algo que queda demostrado no tiene edad. (El "Negro travesti!" del tío y el borde del llanto sobre el final del viejito de la esquina inferior izquierda, son lo mejor)




Última atajada de Muslera y gol de Abreu.



Y este es para mí, el mejor de muchísimos colgados en la Web. El audio es la narración de un periodista para una radio argentina. Y teniendo en cuenta el hambre eterna que se tienen ambos países, resulta más que extraordinario. "Perdónenme argentinos"



¿Quién dijo que el fútbol no es un sentimiento?
Yo jugándolo quedo en vergüenza y no soy un erudito en sus tecnicismos. Pero disfrutando momentos, no hay quien me gane. Si el fútbol hace cosas como estas, amén.

Este fue para mí, de lejos, el momento de 2010. ¿Y el tuyo?
Feliz 2011.

domingo, 12 de diciembre de 2010

No se intenta

¿Y si resulta una opción?
Igual al final no te darás cuenta. O no te darás cuenta del final, que no es lo mismo.
Porque llega un momento en que las circunstancias te obligan a pensar.
Y piensas. Piensas. Piensas.
Lo piensas.
Y el pensar hace que recapitules.
Y recapitulas lo bueno. Y recapitulas lo malo.
Recapitulas lo irrecapitulable.
Y entiendes que quizá has hecho todo. O quizá te falta mucho por hacer.
O todo está hecho ya, que no es lo mismo.
Y te das cuenta que si hubo una pena, tal vez le diste mas valor del que le correspondía.
O te das cuenta que igual valió la pena, que no es lo mismo.
Y te ríes. Te ríes como siempre te ríes. Porque en el fondo te sientes bien, o inconscientemente quieres dar a entender que te sientes bien.
Subrayando el inconscientemente, porque hacerlo a sabiendas de que mientes no es lo mismo.
"Bien, yo siempre estoy bien". Quizá ni tú sabes que en realidad no es así.
Porque querer hacerlo no significa querer buscar una salida.
Es entender que quizá ya es hora de salir, que no es lo mismo.
No se trata de abandonar la fiesta porque está en un mal momento o porque llegó un punto en que ya no encajabas en ella.
Se trata de irse en lo mejor de la fiesta, para que nadie te quite lo bailado y los demás sigan bailando sin notar que te fuiste. Es entender que aunque te digan que aún queda mucho por bailar, tú ya bailaste lo suficiente. Y sabes que lo bailaste bien.

Y ese suficiente basta, y te olvidas cuando siempre repetías que querías más de todo.
Más y más. Siempre más.
Y te sorprendes comprobando que ya no tienes ganas de pedirlo.
O quizá lo que ya no tienes son fuerzas para hacerlo, que no es lo mismo.
Y ves que esa rareza que se te sacaba en cara, se manifiesta también en cosas como esta.
Porque te vas feliz. Y aunque en el fondo quizá no sea así, no importa, porque nunca te diste cuenta de ello.
Te vas feliz.

Sin despedirse, sin pedir permiso, sin detenerse.
Con lo pensado. Con lo recapitulado.
Sin la pena. Con la sonrisa. Sin dudas.
Porque se hace o no se hace... pero no se intenta.

¿Y si resulta una decisión?



"¿Esto es el final? Y si es así, decid ¿me vais a extrañar?
Ah, veo que asentís. Pero yo sé que no"
"El hombre que casi conoció a Michi Panero", Nacho Vegas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Para inocentes... ¡yo!

- Y dale, ¡que no voy a tener hijos!. Es más, si por mi fuera me las arreglaría para eliminar los vínculos que te unen a los sobrinos, ese absurdo eufemismo de descendencia.

- ¿Ah?

-Olvídalo.

-Bueno a lo que iba, ya pues, hace falta una niñita en la familia, ¿no crees que sería lindo?

-¡Pues haberla tenido tú!, aunque de todos modos intuyo que conmigo se te pasó uno que otro antojito de pollo. ¿No te basta eso?

-¿Ah?

-Olvídalo también.

-Pero Ginnito, los niños traen alegría, te compensan todas las cosas a las que renuncias por cuidarlos, y lo mejor de todo, te ves reflejado en ellos.

-¿O sea que ustedes se ven reflejados en mí? Ay madre, lo tuyo hay que hacerlo ver por un profesional ah. Además claro, tú recuerdas las alegrías pero yo recuerdo más las veces que me negaste permisos, que me apagaste cigarrillos, me vestías igual que mis hermanos, me apurabas mientras cambiaba mis figuritas repetidas, me empanzabas de quaker para estar sanito y me escondías los G.I.Joes hasta que terminara la tarea. Así que de compensar nada, yo no voy a criar engendros para que acumulen rencor y lo materialicen enviándome a un asilo cuando mi próstata pida chepa y mi vejiga se haga chochera de los pañales.

-¿Vas a mandarme a un asilo?

-¿Yo? Pero madrecita mía de mi cucharón de melón. ¡Cómo dices eso!... pero yo que tú iría haciendo la maleta porsiacasito.

-Pobre y triste cojudo.

-Tú siempre tan linda.

-Bueno, no me cambies el tema. No sé como haces pero quiero un nieto. ¡He dicho!, Eso sí, nada de abuelita, yo soy la tía Lu.

-¿Pero es que no se me entiende? ¿O es que necesitas ya esos aparatitos para escuchar mejor? ¿Has leído alguna vez uno que otro post de este pechito que salió de tu barriga?
¡Hijos no! ¡Never in the life! ¡Naca la pirinaca! Digo yo que alguna ventaja le sacaré a eso de andar coqueteando con la otra acera no? Deja que el único motivo que tenga para encapuchar a mi amiguito de más abajo sea el de prevenir enfermedades.

-Ay, que estrés contigo. Algún día te arrepentirás cuando te veas viejo y solo.

-¿Arrepentirme? Agradecido y meciéndome de lo lindo es como voy a estar, con un puro en la boca y una enfermera manoseándome mientras escucho hits de reggaeton que en 60 años será el noventa por ciento de la programación de radio Felicidad. Y lo que es mejor viejita, con mis ahorros en el banco muriéndose de la risa por no haber sido malgastados en los caprichos y equivocaciones de una prole.

-Hijo, con esa mentalidad te vas a quedar solo de verdad.

-¡Bingo! ¿Ves como en el fondo la captaste desde un inicio? Lo que pasa es que disfrutas haciéndome renegar. Lo ves, hasta en eso se invierten los papeles de padres e hijos, yo jodía de chico, ahora tú me jodes de vieja.

-Vuelves a decirme vieja y esta casa va para los niños pobres ¿Estamos claros?

-Sí mami.

-En fin, me quedaré con las ganas entonces, a esperar que tus hermanos se animen. Hace falta un poco de inocencia en la familia.

-¿Ino... qué? Jajaja, ay se me sale la pichi. No, mana no. En estos tiempos los mocosos son mas pendejos que uno. Mientras tú estás de ida ellos ya reemplazaron en el diccionario "felicidad" por "orgasmos" y los nuevos parques de diversiones son los hoteles (gritas más y te cobran lo mismo). Así que de inocentes nada, que ahora los niños nacen con manual porque si no, no hay quien los entienda. ¿Ah no me crees? A ver, saca tus gafas de cerca que te voy a enseñar algo bien bonito:



-Y, ¿cómo te quedó el ojal? ¡¿Cómo que son tiernos?! Ay ma' no seas ingenua. Este programa es de la década pasada, o sea que a día de hoy este par debe andar con las hormonas bailando lambada; Leandro fácil la está rompiendo en más de un boliche de ambiente y el celular de Sol lo debe tener medio Buenos Aires. Que el mundo cambia madre, y en los chiquitines es donde se nota más rápido.

Ahora eso sí, lo que no sé si ha cambiado para bien o para mal, son los padres argentinos oye. Ve tú a saber lo que le contarán a sus crías para que nos salgan con semejante repertorio:



Ché, ¿es una joda pa' Tinelli?

domingo, 28 de noviembre de 2010

Sábados y domingos de 8 a 12


Aún recuerdo aquel sábado de setiembre de 1990, cuando junto a mis dos hermanos nos metimos a la cama de mis papás para ver el programa de estreno. Apenas iba yo por la mitad de década y el uso de razón recién empezaba a asentarse. Pero esa mañana la recuerdo bien. El haber planificado el despertar a las 8, el frío que nos obligó a estrujar con fuerza el edredón de Hogar, el Sony de 14 pulgadas con caja de madera (de los primeros con control remoto), y lo enorme que me parecía todo aquello.

Hoy, no suelo ver televisión con mis hermanos, hace años que no "me meto" en la cama de mis padres, no acostumbro despertarme ni de broma a las 8 (mucho menos un sábado), el frío es mil veces mas fuerte que el de entonces (y Hogar ya no existe), aquel televisor sigue funcionando, y toda la casa me parece pequeñísima.

Será por todo eso (y más), que cuando hace un par de semanas saltaba como loco en Chorrillos (con cero arrepentimiento por preferir estar ahí que con Fergie y sus compinches), no era sólo por celebrar uno de los mejores programas que haya parido nuestra tan venida a menos tele nacional. Se trataba de celebrar una época, o mejor dicho, el comienzo de una.

***

Hace unas semanas también, alguien me dijo que yo era demasiado joven para sentirme de la década pasada, que callara mi hocico y empezara a recordar del aserejé para arriba, porque era matemáticamente imposible que yo pudiera sentirme parte de aquella generación. Bueno, quizá este pechito, (que agradece el que indirectamente le hayan dicho jovenzuelo) tenía los sentidos mas abiertos que otros, porque entonces debo confesar que yo tampoco lo entiendo.

El caso es que las dalinas y su manchita marcaron mi infancia, y agradezco haberlas visto con menos de diez calendarios porque así me tragaba enterita toda la payasada. Yo miraba al cielo para ver cual podía ser la nube, yo juraba que dentro del cono venían cosas mucho mas interesantes que tico-tico, boliqueso y coronitas, yo esperaba hasta que la Gomelsky y la Santa María cantaran eso de la leche para sentarme a desayunar, yo detestaba a Ricky Martin y al manganzón de Guillermo Dávila porque no entendía como hacían para estar (según yo) siempre arriba, yo pedía mi helado de frambuesa los fines de semana, yo creía que el primer amor no tiene edad, yo era mas feliz que nunca como un huracán... yo de verdad quería ser astronauta y a las estrellas llegar.

Los años pasan y pesan, y las cosas ya no se ven como antes. Quien escribe estas líneas gritaba a viva voz aquella canción de La Naturaleza y hoy disfruto gritando un ¡ole! ante una buena faena; pedía un minuto por lo menos de tiempo a mis viejos y hoy son ellos a quienes les gustaría pasar mas tiempo con nosotros; levantaba mi dedito acusador para hacer notar que cuando me daban un beso no podía respirar y hoy muero por ese vicio que ellos lograron dejar pero que yo no pude evitar heredar. Pero nada quita que en su momento me creía cada frase y el que sería una mejor persona por adoptarlas como filosofía infantil. Hay gente que no entiende lo que realmente significó. Hay gente que no comprende que es más que ver ahora a Marco Zunino evidenciando sus incontenibles deseos de ser dalina. Hay gente que no entiende que realmente significó más que ocho horas semanales de negocio televisivo. Hay gente que no entiende que Nubeluz fue mucho más que el morbo por la historia roja de un suicidio. Hay gente que debería cerrar la boca.

***

Estaba revisando los periódicos de la semana y me topé con una columna de Alonso Alegría, con quien curiosamente casi nunca estoy de acuerdo y a quien suelo mandar mentalmente al carajo de vez en cuando. Pero ésta, pese a la simpleza de su redacción, me tocó, no sé por qué, e hizo que agradeciera que hace veinte años a él y a unos cuantos se les prendiera el foco e inventaran aquel mundillo paralelo que encandiló a todo un continente.

A mí siempre me ha temblado el esqueleto con eso de "prohibida la reproducción total o parcial...", pero espero que don Alonsito no se me achore por el atrevimiento.


Yo Tengo la magia, yo tengo el poder
Por: Alonso Alegría

Saliendo de ver, por segunda vez consecutiva, el espectáculo musical Grántico, pálmani, zum, me preguntaba yo si acaso dirigir el equipo de creación de Nubeluz no habrá sido lo más importante que he hecho en mi vida -en mi vida hasta ahora, me refiero-. Y si producir este programa, con el inmenso esfuerzo y riesgo que significó aquello en ese momento, no habrá sido lo más importante que ha hecho nunca la televisión peruana -hasta ahora, claro-.

Pensaba en esto mirándoles las caras a los cientos de chicos y chicas, todos de alrededor treinta años, que cantaban y bailaban al unísono, junto con las dalinas, cíndelas y gólmodis de allá arriba en el escenario. Pensaba yo en los primeros días y años de esas bellas canciones de Coco Tafur, cantadas mientras el Perú parecía estar cayéndose a pedazos.

Me imaginé a esa adulta infancia que me rodeaba recibiendo semanalmente su dosis de autoestima y amor -dentro del odioso clima de entonces, y también de seguridad- en la inseguridad total de entonces. "Yo tengo la magia, yo tengo el poder", cantaba esa infancia ahora adulta, escapándose a una nube donde todo era seguro, bello y benigno.

Una muy agradable e inteligente joven de un país vecino, me ha contado que ella, de chica, miraba todas las nubes con detenimiento para identificar la nube de Nubeluz. Y que esas dalinas y esas canciones la salvaron del suicidio y le compusieron la vida. Fuerte, muy fuerte idea la de haber creado algo con tamaño poder.

De ahí hay solo un paso a atreverse a pensar que en algo contribuyó Nubeluz a la formación personal de este público que ahora salta y canta con los ojos embelesados y luminosos, estos chicos criados con la convicción de que fumar era malo y el deporte bueno, que leer era bueno y beber era malo, y que para defenderse de los acosos del mundo no necesitaban una espada poderosa ni un escudo de neón, ni una luz maravillosa ni tampoco rayos luminosos que los llevarán hacia el sol. No necesitaban nada más que su valor.

¿Nubeluz hizo alguna diferencia? Yo quiero pensar que sí.



*Texto extraído de la columna del jueves 18 de noviembre de 2010 de Perú21

jueves, 11 de noviembre de 2010

ilian

Semanas sin escribir. Vaya. ¿Me extrañaron?... ¿Cómo que no? Bueno, al cabo que ni quería que añoraras mis letras en tu laptop. Pero ya que estas por aquí te cuento, te chismeo, te paso el talán, que ando haciéndome la pichi del miedo fíjate. Hace días que mientras meneo mi esqueleto por nuestra desafortunada Lima (lo de desafortunada va con todo cariño para mi tía Susanita) tengo el escalofriante presentimiento que me andan siguiendo. Y digo yo por qué. Y digo yo qué he hecho. Y digo yo a quién he matado (la cucaracha de ayer no cuenta). Pues aquí estoy psicoceándome a lo tonto, creyendo que algún sicario contratado por mi hermano viene a vengar la vez que lo delaté por haberse tirado la pera. Imaginando que alguna banda de marcas mal dateada ya me echo el ojo, ya me tiró lente y piensa que a mi, o sea A MÍ, se me puede sacar algo. Alucinando yo todo inocente, que algún vehículo oficial tiene orden de cerrarme el paso, para que un grupo de fortachones baje a darme mi tatequieto por escribir semejante post el mes pasado. Ay no, pero si en palacio no saben que existo, así como no saben que existen pobres en este terruño que juran gobiernan con éxito. Si el Perú avanza oye. Ve este muchacho mal pensado caracho.

En fin, dejando mis angustias de lado, hoy desperté recontra happy, me puse mis pantuflas de pikachu, me serví mi quaker y prendí la tele mientras silbaba un remix de arroz con leche y la gallina turuleca. Sintonicé Canal N y me quedé turuleco y con la leche avinagrada al ver a Don Alejandro Toledo Manrique, con ocho banderas (ocho!) tras de él, anunciar con su sensual movimiento de mano y cabecita que postulará por cuarta vez a la presidencia. Uno más al circo temporada 2011 que ya cuenta con innumerables atracciones, incluído el número de vetrilocuismo a cargo de Alan y Meche. En fin, que el papá de Zaraí pide se confíe nuevamente en él dándole la oportunidad de formar un nuevo gobierno sin cometer los errores del primero. Ay ¿dónde escuché eso antes?.

Pues valga la sinceridad, a mi me importa un rabanito que Toledo salga otra vez con el rollo de que los Apus le encargaron anoche que intente chantarse nuevamente en la jato de Pizarro. Lo que me llamó realmente la atención de la conferencia donde lo anunció, fue el retorno en primera fila de una melena despeinada con color sibarita. Sí señores, Eliane está de regreso.

Cuando confirmé que efectivamente era doña Karp la que encabezaba los aplausos tras cada barrabasada que soltaba su sano y sagrado marido, mi corazón se agitó y me impulsó a que buscara el disco de huaynitos mas cercano. Porque no sé ustedes, no sé tú, pero yo la amo.

La amo desde el 2000, cuando con su español masticadísimo dijo en una entrevista que su esposo era su cholitow ricow. Aquella conversación marcó sin duda la imagen que me formaría de esa mujer. Yo, adolescente en mitad de la secundaria, no entendía qué podía impulsarla tanto en apoyar al esposo que quería ser presidente. Mi cabeza aun fresquita por las mañoserías que se iban descubriendo del chino, hacía que viera con desconfianza a todo aquel que aspirara un poco de mando en mi Perucito. "Ah no señor, esta gringa no nos la hace", recuerdo haberle dicho a mi madre. En realidad yo podía decir muchas cosas, pero en el fondo esa gringa me había caído bien.

La amo desde que la vi por televisión hablar en quechua a miles de personas en una plaza serrana. Mirándolos cara a cara, levantando la voz y haciendo suya una lucha de quinientos años para que el poder vuelva a manos de alguien lo mas parecido a un indígena. (No es que Alejandro sea el mejor ejemplo, pero era algo).

La amo desde que soltó la payasada esa de la sacrosanta humanidad de su mariachi e hizo caer las perlas de los cuellos mas refinados de esta ciudad con semejante demostración de devoción. Desde que hizo que en las peluquerías, juegos de canasta, reencuentros escolares, y rastrillos solidarios no se hablara de otra cosa de lo desubicada que era la gringuita esta para venir a decirnos que votemos por un, por un...CHOLO?!!! "Ay no hija, yo no entiendo como ésta está tan contenta de estropear la raza"

La amo desde que mis coleguitas periodistas le pusieran la cruz (por no decir la chacana) y la declararan enemigo público número uno solo porque no estaba dispuesta a contestar preguntas estúpidas, ni tener la mejor de las sonrisas cuando venían a formular las mismas. Antipatía que se hizo evidente en titulares machacantes y deseos incontrolables de escarbar en todo lo que hacía, para encontrar, inflar y restregar probables actos de corrupción, de los que hasta ahora (como casi siempre en nuestra prensa) mucho se ha dicho y poco se ha comprobado.

La amo desde que no se cansaban de repetirle que el puesto de Primera Dama le quedaba en talla XXL. "Que vaya diferencia con la Señora Nores de García, toda una lady siempre tan elegante, bien vestidita. Qué es eso de andar haciéndose la "machito" practicando artes marciales y yendo al gimnasio a diario. Que diferencia con Pilarcita que siempre va regia, bien peinada y no con el pelo largo ese que parece una crush mal agitada. Que horror." Imperdonable que una primera dama no esté calladita siempre al lado del hombre, porque la primerísima mujer de este país no puede opinar. Sólo está ahí para sonreír a la cámara y ayudar a los niños pobres.

La amo desde que comprobé que es una mujer sincera. Que no hacía alarde de hipocresía mostrándose feliz del reconocimiento de una mocosa extramatrimonial (que no tiene la culpa, es cierto) cuando era evidente que la idea no le hacía gracia alguna. La amo desde que se negaba a asistir a los tedeum de fiestas patrias, haciendo que nuestra purísima sociedad lanzara alaridos al cielo, no respetando el simple hecho de que no tenía que rendir culto en una religión que no profesa, si así no lo deseaba.

La amo desde que, como casi siempre por pura pose, este país no le perdonó el hecho de ser una mujer extranjera e inteligente. Desde que se resaltaba más su dizque tono vulgar sin detenerse a pensar que la doña habla mas de cinco idiomas y que al no ser el español su lengua madre, no podía permitirse el adornar sus declaraciones como otros políticos a los que se les aplaude (y se les regala la presidencia) sólo porque habla bonito. Hablaba lo que pensaba, nunca mejor dicho.

Y sí pues, la misma que viste y calza está de vuelta y ya empezaron a salir las voces que la quieren fuera de la campaña de Toledo. Pues les ha hecho caso, ha prometido no meterse y yo creo que hace bien. Si hoy me preguntan si votaré por el cholo, pues siendo sincero no lo considero una de mis opciones. Me va y me viene. Cuando era presidente no le reventaba cohetes y no voy a empezar a hacerlo ahora. Pero aunque no tengo ningún ánimo (aunque parezca lo contrario) de ensalzar la figura de su ñori, para mi Eliane Karp fue y es demasiada mujer para ser primera dama. Que es antipática, no lo vamos a negar. Ni ella ni el marido tienen carisma, pero a la hora de la hora, al menos para mí, es lo que menos debería contar. Que se relaje y se quede de consultora y catedrática universitaria, que así gana más y lo que es más importante: se le valora de verdad.

¿No te convencí? Bueno, tampoco lo pretendía déjame decirte, pero ya que está de moda subirse al coche de Yale, ya que es super in unirte al grupo de facebook para que nos devuelvan las dichosas piezas, ya que es re fashion sentirte mas peruano que el ceviche pidiendo tus huaquitos que ya van a cumplir cien años en los yunaites y ya que es super cool organizar marchitas ridículas encabezadas por otro ridículo gordito, entérate que hace un tiempo, calladita nomás sin hacer mucho barullo demagógico, la gringa revoltosa que protagoniza este post, viene levantando la voz por eso con convicción y no como muchos, porque se ha puesto muy nice.

No sé ustedes, no sé tú, pero a mí me da vergüenza que sea una extranjera quien se identifique, defienda y pida respeto por un pasado que en teoría nos pertenece mil veces más a nosotros que a ella.
Pa' qui ti lo veas.


"Ellos hubieran querido una primera dama estúpida, que no piense, que use trajes Chanel, que les sonría, que les haga tecitos por las tardes. Pues no, no lo han tenido, mala suerte para ellos, buena suerte para el pueblo"
Eliane Karp

(video de abril del 2009)

lunes, 18 de octubre de 2010

Que yo me espero



¡¿Pero quién ha osado faltarte el respeto?!. ¡Qué tal lisura compañero! Pero quién carijo se habrá creído el chiquito este con corte salserín para gritarte "CO - RRUP - TO". ¿Cómo? ¡Ah no!, que baje el cambio y se estacione calladito. ¿Corrupto tú? ¿por dónde? A ver si nos entendemos. Corrupto es aquel que repletó el manejo coorporativo de este terruño por el batallón aprista de los ochenta. Corrupto es aquel que compra 469 patrulleros chilenos a casi el doble de lo que realmente valen, cerrando la boca y beneficiando únicamente a quienes nos venden la chatarra . Corrupto es ese que una vez en el poder anuncia un "shock de inversiones" bien bonito, para vía licitaciones y otras mañoserías, disponer de los solsitos del arca nacional, ganados con el lomo destrozado de todo los contribuyentes. No no no. Tú corrupto, no.

Que él te ha insultado de lejitos dice. Que ha sido el manchón que estaba a su alrededor los que empezaron a gritarte zamba canuta cuando se armó la tole tole en el Rebagliati. Que te gritaron ladrón, pero él no fue, fue tete. A ver si nos entendemos. Ladrón es aquel que se inventó aquella pastrulada del dólar MUC para hacer la vida de los compañeros mas soportable en tiempos de una crisis heredada, pero empeorada por ellos mismos. Ladrón es aquel que haciendo uso de la demagogia mas barata nos hipnotizó con la promesa de un trencito haciendo chucu chucu por encima de la aviación, y que ahora veinte años después insiste en terminar con el floro de la modernidad, cuando lo cierto es que eso del transporte por arriba está mas pasado de moda que las patillitas blancas que jura lo ponen sexy. Ladrón es ese que vivió quien sabe de qué, "exiliado" casi una década al costadito de la Torre Eiffel entonando a viva voz La Marsellesa, mientras aquí lo esperaba uno que otro juicio con los brazos bien abiertos. Ladrón ése, tú no.

Que le has tirado una cachetada dice. ¿Cómo? Por favor, tú siempre tan elegante con tu porte de caballerito aficionado a besuquear las manos de quien se te ponga delante. Tan galante y respetuoso tú, imposible que golpees a alguien. Abusivo te han dicho. ¿Cómo? Abusivo aquel que manejándose el zapato que se maneja, se abre paso a patadas con tal de que no le roben protagonismo. Y si le hubieses pegado ¡¿Qué?! Merecido se lo tenía por faltoso. Porque caramba, eres el presidente, y hay que respetarte a ti y a la bandera. Esa misma bandera que aquel caradura llevaba cargando el día de la patadita. Esa misma.

Que no hay libertad de expresión en este país se ha atrevido a decir. ¿Pero dónde vive el mequetrefe este? Si aquí todos somos libres de decir lo que pensamos. No hay libertad en lugares donde ante un incidente de esta naturaleza se impide que se emita un reportaje sobre el mismo o cuando se veta a un conductor (por más insoportable que éste sea) a entrevistar al agraviado. En esa realidad imaginaria no hay libertad de expresión. Contigo sin embargo, la gozamos querido.

Que te han insultado delante de tu mami y de tu hijita. ¡Ah no!, muchacho del demonio. Imagínate el trauma que le habrán dejado a tu retoña de treinta primaveras que aun esta forjando una personalidad y la de soles que te vas a gastar en la terapia para que lo supere. Y ofender a tu viejita, no pues, eso no se hace. Pero tú tranquilo, ni te inmutes que no es para tanto. Eso no es nadita de nada compañero. Piensa que un verdadero trauma puede ser el de todos aquellos chicos de finales de los ochenta, que viviendo en casa de una familia sin carnet de la estrella, tenían que endulzar su té con caramelos Monterrico o con Cocorocos, porque el azúcar era un lujo. Trauma el del niño que no podía repetir si le había gustado el almuerzo, porque el arroz se contaba por granos. Trauma el de aquellos niños que se quedaban asustados sin luz en cualquier momento de la noche, porque sus autoridades eran incapaces de controlar la llegada del terrorismo a la ciudad. Y que tu señora madre se quede tranquilita y no se de por ofendida, que eso no es nada. Que se sientan ofendidas aquellas madres que como la mía, tenían tres o más hijos pequeños en casa y debían hacer colas interminables en Monterrey para que les dieran dos bolsas de la leche mas asquerosa e indigerible que se haya podido tomar en este país. Ofendidas aquellas niñas de doce o trece años, como mis primas, que tenían que levantarse temprano para hacer cola en la panadería y así poder tener unos cuantos franceses más en el desayuno. Ofendidas las familias enteras a las que un impresentable payaso fan del litio, obligó a vivir en la necesidad involuntaria producto de su comprobada incapacidad para tomar las riendas de un país desde un puesto que le quedó demasiado grande. Es mas... enorme.

Pero tú tranquilo, que con todo y cachetada el pueblo te quiere. Si no mira todos los que han salido a defenderte repitiendo hasta el cansancio el refrito ese de que a la máxima autoridad de este país se le respeta. Y así tiene que ser. Tú tranqui, relajao' . Que yo me espero quietecito al 29 de julio del próximo año. Ahí sí vas a escuchar de esta boquita sazonada por tu rica Enci, lo mucho que te quiero.

García, vas a ver a la salida.



Caricatura de Italoedu. Extraída de http://italoeducaricaturas.blogspot.com

jueves, 16 de septiembre de 2010

Porque me cae simpática, porque sonríe bonito

En esta esquina, cincuenta años (sin que aparentemente nadie que se los haya "entretenido"), abogada, con un huevo de kilos menos de los que nos tenía acostumbrados por aquella moda que instauró madame Rampolla para quedar regia a punta de by pass, con una elección ganada como diputada, una buena gestión como congresista caracterizada por hacerle fuchi a Albertito Fujimori y con dos campañas presidenciales perdidas en su haber (cada una con más roche que la otra), ¡Doña Lourdes "Lulú" Flores Nano de Cataño!

Y en esta otra, sesenta y tantos años (bien gozados, bien vividos, bien fumados), educadora y periodista, con una figurita aceptable para los calendarios que tiene encima, con una gestión en el Ministerio de la Mujer integrando el llamado gabinete deluxe del gobierno de transición del buen Valentín Paniagua (donde seamos francos no hizo nada, porque seamos francos también, no tuvo tiempo para hacer algo), con una más que aceptable gestión como la primera defensora de la tombería nacional, con una labor para quitarse el sombrerito como comisionada de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y una campaña presidencial en su haber perdida por K.O. (0,62%), ¡Doña Susana "Susy" Villarán de la Puente y Bayly!

La actual carrera al sillón municipal de nuestra tres veces coronada ciudad de Lima, está que quema. Y no precisamente porque la Villarán nos recuerde lo quemoli que andaba en sus épocas de hippie, ni porque la Flores, al no conocerle pretendiente empiece a levantar la sospecha de que es plancha quemada, sino porque después de muchísimo tiempo (según mi padre desde aquella elección ganada por Frejolito) no se presentaba en nuestro escenario político una disputa a un cargo público protagonizada por dos contendoras que gracias a sus respectivos historiales de vida y profesión, se presentan como candidatas de lujo. Y sobre todo, con planes de gobierno hechos y derechos que muy pocos se han tomado el trabajito de comerse para decidir a quien finalmente le confiarán su voto.

Hace unos meses, cuando todos andaban mas interesados en que Maradona no haga el ridículo de su vida en Sudáfrica, que Lori Berenson dejara su depa de Miraflores para irse los yunaites, o en que boten de una vez a Roberto Martínez del show de la Gise, este pechito andaba comentando con todo el mundo que ya venía siendo hora que la gentita que quería suceder al mamarracho de Castañeda Lossio, debía presentar propuestas. Lo pedía a gritos, con la misma intensidad con que pataleé por la eliminación de Argentina, protesté por la excarcelación de la Berenson y me reí con la eliminación de Robert. Y mira tú que bastante caso me hicieron, que hasta ahora, a menos de tres semanitas de las elecciones, es poco o nada lo que se ha dicho al respecto.

Lo que a todas luces debió ser una etapa de debate alturado, se convirtió al final en un pleito de callejón donde ha llovido de todo y donde queda por llover mucho más. Primero, la frescura del señorito Alex Kouri por querer tentar la alcaldía de una ciudad que en papeles no es la suya (y la patinada de llevar a Yvonne Frayssinet como teniente alcalde) lo que hizo que quedaran en nada sus planes de ponerse fosforito frente a Flores Nano. Segundo, los vínculos nada favorables de la reina y señora del PPC con el hasta ahora presunto narcotraficante César Cataño (nombre de batalla) que pusieron en tela de juicio esa honestidad y transparencia de la que lleva jactándose toda su vida política. Y tercero, el apoyo a Susanita de grupos de izquierda a los que se ha querido (sin mucho éxito) pintar como extremistas, radicales y fundamentalistas de alto voltaje. En una palabra y para que usted, amable lector, me entienda: terrucos.

Vamos a ver, está de más discutir lo de Kouri. Que se quede en su casa nomás soñando con lo que pudo haber sido y (esperemos) nunca será. Respecto a lo de Lourdes, quiza ha sido un error el que no esclarezca públicamente, (pese a que creo yo, no tendría porque hacerlo), que tan enterada estaba de los tejes y manejes de su cliente y el por qué de su afán por seguir defendiéndolo. Total el que no la debe no la teme, y finalmente pudo bastar un "solo cumplía con mi trabajo". Susana por su lado, quizá debió enterarse bien de a quien llevaba consigo en su manchita, para evitarse así (conociendo lo escandalosos que somos) el apanado que le cayó (comparación con Abimael incluída) por codearse con grupos como el MNI, que se quiera o no, tiene que ver con Patria Roja y con ese cuco llamado SUTEP.

Este rinconcito del mundo blogger y quien escribe estas líneas no esta ni calificado ni con ganas de hacer un análisis político a profundidad, pero al fin y al cabo soy un votante más. Confieso que en un primer momento tenía ya listo el lapicerito para marcar el simbolo de Fuerza Social, lo único que esperaba eran propuestas concretas que terminaran de convencerme que la hoy apodada caperucita (que en realidad está mas para el papel de la abuelita y que en sí tan roja no parece ser, en todo caso rosadita) era la mejor opción. Pero el día en que la susodicha armó tremendo bolondrón con una conferencia de prensa para protestar por el lío de Cataño, donde dicho sea de paso nadie le dió cuchara, digamos que se me cayó un poquito. Porque eso de sacar las garras para acusar a Lourdes de tener miopía moral estaba fuera de lugar. Tan fuera de lugar como estuvo eso de "ella no es abogada de clase media, ¡de clase media SOY YO!", cuando está mas que claro que en cuestión de pipirisnice, Susy se la lleva de encuentro. Y Lourdes ha debido cerrar su bocota un toque antes de polarizar la contienda. Primero con ese floro que bien le funcionó y le permitió mantenerse al tope de las preferencias, de elegir entre la decencia y la corrupción, Pero ya con su último mambo de "la gente ya sabe de que lado estamos nosotros y de que lado esta Patria Roja, el Sutep y Humala" ya como que la doña aburre y lo que es peor, suena tontita.

La prensa ha jugado su partido también y a ellos les debemos gran parte de la baja calidad del circo que se montó. Porque si muchos criticaron a Aldo Mariategui por tenerle hambre a la Su' , con opiniones que teniendo cierta lógica, cayeron en la exageración y derivaron en las portadas de diarios más ridículas que se hayan visto desde la época de la dictadura, no debemos obviar que del otro lado, Jaime Bayly ha tenido también opiniones y acusaciones innecesarias e infladas por ese ego que lo hace creerse paladín del liderazgo de opinión hacia la candidata del frente. Para mí, ambos muchachones, no les hacen ningún favor a quienes apoyan.

Ya pues tías de mi corazón. Yo prometo hacer reset a mi cabecita y desde hoy dieciséis de setiembre, mes de la primavera, de Trujillo y su marinera, voy a poner la balanza derechita. Es más, ¿por qué no lo hacemos todos? Señoras y señores, las doñas son capaces y gane quien gane, algo me dice que lo van a hacer bien. Olvidémonos de los golpes bajos y las puñaladas con cortauñas que se han dado. Hoy hay debate ¿lo sabían? Escuchemos propuestas y decidamos en base a ellas y en base a las que nos suelten en el posible encontrón que tendrán las señoras éstas en los próximos días. No nos dejemos llevar por estupideces como cuál es mas roja que la otra o quien tiene más boquita de caramelo para meternos la alcaldía por donde el sol no nos alumbra. Eso es lo de menos.

Un enorme porcentaje del electorado es gente que acudirá a las urnas por primera vez y a quienes curiosamente les importa un pepino esto de las elecciones. A mi juicio por el contrario, son los que están en la obligación de dejar de lado todo lo dicho líneas arriba. A mí me daría vergüenza que me preguntaran por quién voy a votar y responder lo haré por tal "porque me cae simpática" o "porque sonríe bonito" o "porque tiene buenas propuestas", cuando en realidad no me sé ni una. Está en nuestras manos, tu voto o el mío puede ser el decisivo, es solo cuestión de proponérnoslo.

¿Cómo?¿Qué cosa?¿Que no te importa?... Pues que te vaya importando darling, y si no ¡métete tu inconciencia al poto!


Imágen de El Otorongo. Suplemento de los viernes de Perú21

martes, 7 de septiembre de 2010

Cuestión de huevos

Mamá me enseñó lo que debo hacer, si en una reunión nos quedamos sin tema por primera vez. Que no suelte la lengua y esté donde esté, que no me pique, me seque el trago y calladito mejor me porte bien. Pero qué haces cuando en el grupo con el que departes de lo lindo cualquier cosa menos coca cola o agua de limón, a alguien se le ocurre preguntar ¿quién es el personaje del año? respondiéndose a sí mismo "No sé ustedes, pero de hecho para mí, Ricky Martin".

-Hay que tenerlos bien puestos para salir a decirles a todos que eres gay. Y encima ahora va a sacar un libro donde lo cuenta todo, todito. Es admirable.

Siguiendo el consejo de mi señora madre, sequé el trago y solté la lengua únicamente para pedirme otro. Intenté cambiar de manchita pero era demasiado tarde, el balazo del "¿y tú que opinas?" ya me había impactado y tenía seis pares de ojos en mí esperando una opinión como si la interrogante encerrara relevancia internacional. Imperdonable muestra de incultura la mía el no querer darle un nobel al buen Ricky por salir del clòset.

Cuando el 29 de marzo, millones de personas aplaudían el que Enrique Martín Morales, (natural de la isla bonita Puerto Rico, 38 años, padre de dos mocositos demasiado adorables para dudar que sean adoptados y dueño de algunas de las cuentas bancarias inentendiblemente más opulentas del panorama musical), declarara que era un regalito de la vida eso de que se le mojaba la canoa, confieso que preferí aplaudir a aquellos que tacharon de ridículo, innecesario y huachafo su repentino arranque de sinceridad.

Desmiénteme tú que me estás leyendo y cabalgas en la base dos, que la primicia vía twitter te supo más a confirmación que a demostración de valentía. Porque yo no sé dónde tenían metida la cabeza Juanes, Alejandro Sanz, Juan Luis Guerra y todos aquellos que le celebraron la payasada, cuando en el auge noventero de televisa, el muchacho salía bien a la permanente y con aretes más grandes que los de Verónica Castro a soltar la pastrulada esa de juego de ajedrez, quererte tanto o a hacer la finta de que le arrimaba el piano a Sasha Sokol, su compañerita de los Muñecos de Papel.

Traduciendo al vulgarñol, que Martin solo le metió el dedo a aquellos que no recuerdan sus movimientos de melena y su pasito de caderas en el Stade de France cuando las tribunas le coreban el alé alé alé. Para los que tenemos la memoria bien conservadita, no fue más que un acto de hipocresía de la mala o un manotazo de ahogado para no terminar en el fondo del olvido al que estaba cayendo, donde no le quedaría de otra que vivir eternamente de las regalías del pasito pa'lante María (y un pasito pa' trás... aunque me mueraaaa). Y encima ahora, como si no tuviéramos sufi sufi, con las aventuras en Santa Mónica de Magaly y las inexplicables meloserías de Cohelo, vamos a tener que soplarnos la crónica de una noticia anunciada (anunciadísima) que llevará por nombre YO. No, si ya decía yo, lo de original nadie se lo quita al causita este.

¿La historia sería distinta y me ahorraría el escupitajo twitterístico de los 1,574,177 que lo veneran, si el susodicho siguiese sin decir que no le va al Necaxa o si lo hubiera aceptado con un "bueno pues, me descubrieron"?. Creo que no, ¿por qué? pues porque asuntos como este me confirma que a la gente le gusta que le digan "oye, te he estado agarrando de idiota".

No me explico tampoco porque cuando Alberto Cutié (el curita ese que era el engreído de las monjitas y señoras hinchas del crucifijo en toda latinoamérica), fue captado con las manos en la masa corporal de la que es hoy su esposa, la gente lo puso en un altar y aclamó que apareciese cual Rambo con sotana a decir que sí pues, estaba enamorado y pobre aquel que ponga en duda la autenticidad y la pureza de sus sentimientos. ¿O es que acaso nadie recordaba cuando con la misma convicción presumía de su celibato y vocación de servicio por los siglos de los siglos desde su talk show? Pues una vez más, no me uní a la mayoría aplastante, sino aplaudí a las cabezas del Vaticano que condenaron su actitud y le dieron una patada en el rabo, no dejándole mas opción que cambiar de confesión. Porque una cosa es que desde Benedicto al padrecito de la parroquia mas cercana a mi casa yo no esté de acuerdo con la iglesia católica, pero otra muy diferente es que celebre que un representante de la misma pisotee aquello que aceptó sin obligación, porque sabía perfectamente a lo que se metía. Ya pues Albertito, si para hipocresía boricua basta y sobra con el de más arriba.

Sin ir mas lejos, y para que no se diga que me la agarro con los paisanos de Ricky, tampoco entendía porque al comienzo de década, todos le hicieron barra a Alejandro Toledo al reconocer a la figuretti aquella que pregonaba por todos lados que era sangre de su sangre. El mensaje a la nación con el risible "buenas noches Zaraí" fue lo más vergonzoso que escuché desde el "que dios nos ayude" de Hurtado Miller. La popularidad de su gobierno, caracterizada por nunca sobrepasar los dos dígitos en porcentaje, subió como la espuma, la misma espuma que debe haber soltado Eliane Karp con la decisión. ¿O es que acaso nadie recordaba la infinidad de veces que el jefe de la chakana repitió que los revolcones con la mamá de la mocosa no habían sido más que eso y que no tenía mas herederas que la mamacita de Shantall? Pero Alejandrito, ¿cómo a ti, hijo de Standford, se te pasó la del condón?. Es que no lo entiendo.

Y ni que decir de mi presidente favorito. Mi maestro, mi sensei, mi gordito ricotón. ¿Pero que rayos le pasó a los compañeros y compañeras que enaltecieron el "gesto" de Don Alan García cuando reconoció ser padre de mi chocherita Fede Danton (que me cae mucho mejor que Zarai, entre nos) Y encima hacerle pasar el roche de su vida a la siempre modosita Pilar, poniéndola quieta a su lado sin decir ni mu. ¿Acaso nadie recordaba como jodía el chancho al cholo con eso de que si no era capaz de reconocer a su hija no podía ser capaz de gobernar un país? Pero ahí está, la gente volvió a a darle vivas a la hipocresía. Ay Alancito, ya sabes lo "bien" que me caes, para qué gastarme si con tus actos basta, sobra y rebalsa.

Que eso es ser hombre, que es cuestión de huevos, que no es fácil, que hay que estar muy seguro de si mismo, que hay que ponerse en sus zapatos, nada de eso me convence porque el que se pasó cantando Living la vida loca también se la pasó diciendo que todos los que lo empujaban a aceptar su homosexualidad fumaban de la mala. En sus trece buscaba convencer a media fanaticada que Sasha, Alejandra Guzmán, Alicia Machado y Rebeca de Alba eran su prototipo de ser humano. Y la gente (ay la gente) le creyó. Y así como le creían, ahora se olvidan de todo eso y correrán, no lo dudo, a comprarle el libro y el disco y todo articulito de merchandising que se le ocurra inventar para manifestar (ahora sí) lo feliz que le hace ser aquello que siempre fue, pero de lo que renegó hasta que se vió obligado (solo Diosito sabe por qué) a salir del armario. Porque a mi el floro de "Estos años en silencio y reflexión me han fortalecido y me recordaron que el amor vive dentro de mí, que la aceptación la encuentro en mi interior, y que la verdad solo trae la calma. Hoy para mí el significado de la felicidad toma otra dimensión." es increíble (en el sentido de que no se le cree)

Hasta esa mañana de marzo , Don Ricky se encontraba en aquella pandilla encabezada por mi tío Juan Gabriel, que lleva por doctrina "lo que se ve no se pregunta" y que para mi es mil veces mas respetable que quienes hacen alarde de sus preferencias como si gritarlo a los cuatro vientos los hiciera mejores o más valientes. ¿Acaso alguien imagina a los heterosexuales haciendo marchas y estableciendo días del orgullo straight? Huy no, que Santa Cachucha los agarré confesados y los defienda de todo lo que los tildarían. Porque mientras uno mismo no se vea como un ser humano normal, no puede esperar que el resto lo haga. Porque como escuché en alguna serie española "Yo no estoy orgulloso de ser homosexual, como no estoy orgulloso de tener dos orejas. Lo soy y punto". Chúpate esa. (esa mandarina Ricky, notimiloemociones)


lunes, 23 de agosto de 2010

Ni con el pétalo de una rosa

Si de por sí el hecho de no encontrar asiento en un vehículo de transporte público en esta Lima de mis amores resulta estresante, la misma situación con cinco bolsas repletas de ofertas de cierto supermercado capitalino puede sonar a pesadilla. Por eso cuando hace unos días (sediento, sudoroso, y con los piececitos hechos una porquería tras una tarde de vagancia que rematé con las compras de la semana) me encontré con una plaza libre en el bus que me dejaría sano y salvo en el paradero más cercano a mi morada, no dudé en abalanzarme sobre ella(con el cargamento antes descrito) para gozar de un merecido descansito amenizado con los últimos éxitos de la cumbia nacional.

Habían pasado cinco minutos de celestial relajo, cuando un dedo adornado con esmalte rojo de esos que te destrozan la retina se atrevió a tocar mi hombro derecho.

-Disculpa, ¿me darías el asiento?

Desplacé mis ojazos de arriba a abajo con una mirada digna de primer plano de telenovela mexicana. La señorita, guapa, base tres con cara de ofenderse si se lo recuerdan, alta con ayudita de unos zapatos que sus riñones no querrían ver ni en pintura, un abriguito hasta la rodilla valorado en mis almuerzos de un año, y con mas chucherías encima que un ekeko, me miraba sonriente esperando que accediera amablemente a su petición.

-¿Estás bien?
-Sí, lo siento, lo que pasa es que me he quedado sorprendido, estás flaquísima oye, no te noto el embarazo por ningún lado. ¿De cuánto estás?
-¿Embarazo? Te estás confundiendo, yo no estoy embarazada.
-¿Ah no? Pues entonces pásame el número de tu cirujano porque mi mamá está a un pasito de los sesenta, pero no se ve tan regia como tú ah.
-¿Qué te pasa? No seas grosero, apenas tengo 32
-Bueno entonces déjame aplaudirte, porque usar tremendos zapatazos con una pierna ortopédica debe ser loable, ¿o es tu brazo el artificial? se ve que es de buena calidad para aguantar semejante carteraza.
-¿Perdón? No entiendo nada, yo estoy perfectamente.
-O sea, no estas en bola, no perteneces al club de la tercera edad y estás enterita y en pleno uso de todas tus extremidades. Pregunta del millón baby ¿Por qué tendría yo que darte el asiento?

Para ese momento, el ranking de las más pedidas del día iba por el puesto cuatro con los hermanos Yaipén, y la mitad de los pasajeros habían volteado sus pescuezos gracias a esta vosecita mía que no se lleva muy bien con eso de la discreción.

-Deberías ser más caballero y darme el asiento. Eres un chico joven.
-Gracias por lo de joven y también por lo de guapo que sé que lo estás pensando, pero la sola razón de que seas mujer no me parece suficiente para cederte un lugar que me está costando lo mismo que a ti- (mentira, el mío unos centavitos menos por ser universitario jojolete) -así que tranquilita nomas, espérame un par de distritos que me bajo y es todo tuyo.

El sesenta por ciento de aquel vehículo tenía falda, así que tras mi negativa tuve que aguantar calificativos de todo calibre que iban desde maleducado hasta rosquete, pasando por los comentarios que avanzaban de boca en boca exclamando que "¡cómo es posible!", "¡que poco caballero!", "así está la juventud pues hija", "¡qué tal lisura con el desconsiderado éste!". Un servidor de ustedes, que no tuvo el gesto elegante de levantarse con sus bolsitas llenas de apios y tomates para que se sentara la hermosa damisela, de quién no cabía la menor duda salía agotadísima de un trabajo que a juzgar por sus pintas, la había tenido ocho horas bien remuneradas frente a una ventanilla o una recepción. Pobechita.

No pues, no se vale. Y pensar que son siglos los que nos vienen atiborrando con eso de la igualdad de género y que nadie es menos que nadie y que por tanto todos tenemos los mismos privilegios más alla de las respectivas cositas que caracterizan nuestras entrepiernas. No señoras, señoritas, adolescentes, niñas y fetos femeninos. No hay derecho.

A mi ningún batallón de ovarios va a venir a restregarme en la cara mi falta de caballerosidad ni mucho menos atribuirme un perfil machista que créanme (pero créanme) estoy lejísimos, pero lejísimos (años luz) de poseer. Porque después de todo, en mi opinión, eso de ser caballero no nos trae a nosotros ningún beneficio más que el de "parecerles" interesantes y ganarnos unos puntitos bonus en eso de la conquistada.

Doña Frieda Holler Figallo, sobrevalorada "escritora", explica en la página 22 de aquel condorito de las buenas maneras titulado Ese Dedo Meñique, las "Reglas de oro del perfecto caballero", donde nos recuerda a nosotros, los descostillados decendientes del huevonazo de Adán, un listado de perlitas dignas de vacilón.

En principio, a la mujer se le abre todo (ruego no malinterpretar ni hacer uso del lado mas cochino de sus cerebritos), el ascensor, las puertas, los carros, las botellas y todo lo que signifique un esfuerzo que no la haga perder el porte de dama que las caracteriza. De pasadita, debemos ayudarla a subir y bajar de los vehículos y escaleras, tomarla del brazo al cruzar la calle, retirar la silla en una mesa para que pueda sentarse, ayudarla a quitarse el abrigo o lo que se le ocurra ponerse encima y colocarnos al lado de la pista cuando se camina por la acera, para que si por esas casualidades del destino, algún chofer que no le hizo caso a El General con eso de "si vas a bebel mi pana, hazlo con modelación y nunca cuando manehes", seas tú el sacrificado más nunca ella. Debemos asimismo, ofrecernos en cargar todo exceso de equipaje que lleve, porque no debemos olvidar que es el sexo débil, así como ofrecerle fuego si es que se pone un cigarrito entre sus finos, carnosos y bien delineados labios, pero eso sí, ni se te ocurra a ti ponerte a echar humo por el hocico si es que a ella le molesta. No, no y no. Hay que ser puntualitos, no hacerla esperar y nunca reprocharle nada, ya que no es un gesto de galantería (supongo que en ese nada está incluído el caso de que la impuntual sea ella) Debemos pararnos cuando llega a una reunión, cuando se va de ella, cuando va al baño durante ella y cuando otros llegan para saludarla primero a ella. Que ni se nos pase por la cabecita menospreciar las actividades que realiza, al contrario estamos en la obligación de "ayudarla a superarse como mujer, profesional, pareja o compañera de labores"(sic). Debemos "abstenernos" de mirar descaradamente a otras mujeres (más que nada por miedo al cachetadón que puede caernos, y que debemos tener por seguro será celebrado por sus chocheras), así como pagar las cuentas con discreción y sin que ella se entere de los importes que cargaran sin piedad a nuestras tarjetas. Se me hace digno de mención, el punto donde la señora ex-miss Perú dice: "En estas épocas, la etiqueta y el perfecto caballero permiten a una mujer invitar y pagar facturas", debemos por tanto estar más que agradecidos. En fin, pequeña pincelada del sinúmero de "recomendaciones" desparramadas por todo el librito, meritorio por haber superado entre otros a los de Gisela y Yesabella. Vamos, lo que se dice un best-seller.

Felizmente estoy convencido que hoy por hoy, la mayoría de féminas se ríen junto conmigo de las descabelladas reglas de la Doñita Frieda, autoproclamada estandarte de la etiqueta en nuestro Perucito. Para mí, eso de la caballerosidad y la galantería es un asunto de libre elección y no debe ser mal visto aquel que prescinde de ella. Así como la Holler, existe una gran mayoría que considera que lo dicho anteriormente es lo correcto, pero si tomamos eso como válido, considero que es una apología a la inutilidad de la mujer durante los eventos o compromisos, ya que al hacerles todo no las dejamos hacer nada. Yo que ustedes (uyuyuy) me sentiría ofendido más que halagado.

A mí las mujeres me caen de la pitirimitri y tienen rasgos que las hacen únicas y admirables (el solo hecho de parir las coloca para mi en un altar), pero no se debe abusar de esa condición de admiración. Porque si uno no hace lo antes mencionado es un desconsiderado, pero si ellas tienen un gesto parecido hacia nosotros somos unos abusivos. Porque si sacamos los pies del plato somos unos impresentables, pero si ellas tienen un desliz, pues bien hecho, nos lo merecemos por no dar la talla en eso de "cubrir necesidades". Porque si ellas hablan de los malos que fuimos al cambiarlas por otras, se les aplaude y nos tachan de perros perros perros, pero si nosotros nos vemos en la misma situación y queremos contar lo malitas que fueron, somos de lo peor porque de una mujer no se debe hablar mal jamás. Porque si en el set de Laura Bozzo, la firme, la amante, la suegra y la vecina le sacan la mismísima al desgraciado, toda la barra brava del público gritará que le den más duro, pero si el muchachón tan siquiera les pone un pelito encima, toda la barra brava lo esperará a la salida para descalabrarle los cachetes, porque ya está dicho, ni con el pétalo de una rosa. Total, históricamente hemos sido, somos y seguiremos siendo los malos en las canciones de Pimpinela.

Agarré mis cinco bolsitas y avancé hacia la puerta entre los murmullos e insultos a voz baja que me seguían dedicando todos los labios con colorete del bus, mientras el ránking de la radio me despedía con eso de "Así son los hombres...son una basura" ...

- ¡Bajo en el paradero!

Una voz indignada igualitititita a la que minutos antes me exigía que le de mi asiento, gritó ya instalada desde él:

- ¡¡¡MARICÓN!!!
- Anda bonita, a ver si para la próxima me dices algo de lo que todavía no me haya enterado.



sábado, 14 de agosto de 2010

Que me resuciten al rey David, que yo quiero mis Mañanitas

Que happy birthday ni mi abuela en bicicleta. Recuerdo que de pequeño, cuando esto de los cumpleaños me hacía una ilusión tan solo comparable a la que tengo cada vez que voy a estrenar nueva pose en eso del dame que te pego, detestaba que me cantasen el rimbombante estribillito. Ese mismo que al parecer es más antiguo que el alabaré alabaré, pero que no fue hasta que Doña Marilyn se lo canto arrechosamente a JFK que se instaló en todo aniversario de 365 días.

No sé, conociéndome como me conozco, alucino que unos mariachis cantando eso de Las Mañanitas y taconeándome el jarabe tapatío me hubiese emocionado más. Pero ni modo, no me quedaba de otra que aplaudir por inercia y mirar a la velita (con su roche de yapa valgan verdades) y esperar a que la familia realice su sueño frustrado de ser estrella de un coro parroquial. Lo curioso de la estampa, es que no me explico el por qué dicho ritual es de nunca acabar. Porque terminada la versión anglosajona con ritmo procesional, no falta el payaso (a mí me encanta hacerlo) que da la entrada a la versión latin con el ya clásico "paranparanpanpán" y dale, a seguirnos torturando al ritmo de las palmas. Y ni que decir del queremos que partan la torta, descarada apología al gorroneo que gracias a papalindo va desapareciendo con los años.

Queda claro entonces, que el mérito de que en la actualidad no me haga la mínima gracia el recordar el día en que me desalojaron de la barriga de mi madre (con lo a gusto y calientito que se estaba) no se lo lleva solo las arrugas, la miopía y la alopecia, sino que también dejamos espacio al trauma happy birthay.

Es por eso que ahora que este blog cumple su segundo añito, pienso celebrarlo a MI manera (ya que por otro lado, no sé por qué, es lo único que me emociona celebrar)

Dos años, quién lo diría. Cuando el 11 de agosto de 2008 publiqué mis dos primeros post, pensé que el encanto desaparecería en un mes a lo mucho. Pero aquí estoy. Es cierto, no me lee ni el uno por ciento de los visitantes que tienen los blogs fenómeno de este país (decir del mundo sería una invitación gratuita a la carcajada) pero el que tan solo un par de personas me digan de vez en cuando "me reí mucho con lo que escribiste", con las debidas disculpas por pecar de alucinado, me entusiasma. Porque uno no escribe (a no ser que te paguen) para buscar que te lea medio planeta, ni para que te admiren. Uno escribe por merito placer, pero si a eso le añadimos la cereza de que a la gente (bueno, a alguna gente) le gusta, carajo, pues tanto mejor.

Así que quiero dar las gracias totales (Cerati despierta!) a tutilimundi que se ha tomado el trabajito de haber pasado alguna vez por aquí. A los que comentan, a los que no pero se que me leen (que increíblemente, son varios) a los valientes cuarenta y cinco que me "siguen" (que dejémonos de cosas, en su mayoría son los que menos lo hacen) en fin a todos. Porque no es que sin ustedes este blog no sería nada y bla bla bla, eso es floro; la realidad es que aquel que alguna vez leyó un solo post es parte de, y eso me parece genial.

¿Cambios? Pues el clásico de diseño. Empecé con una pantalla en blanco y una sola cereza como fondo de un título en negro más grande que la cabecera de El Comercio. El primer año lo cambiamos a un rojo mas puto que cerezo en sí y ahora me he sorprendido con la cantidad de modelitos que te da blogger. Porque como dije en mi primera entrada, hay algo en estos mamarrachos tecnológicos que me ponen loco. Y eso que soy bastante calichín, porque yo le entro solo a msn, Fb, (hi5 está jubilado), twitter, y formspring; éste último recién estrenadito y que pese a que nadie me pregunta nada, la paso de la refurinfunflai respondiendo lo que me pregunta la misma página (joder entiéndanme, ando de vacaciones)

Como regalito de aniversario me voy a dar la libertad de recomendar otros blogs que me encantan y disfruto mucho cuando los visito. (tengo orgasmos bloggerísticos)

Elmo Nofeo. No hay blogger que me haga reír más que él. Si todos pudiésemos quejarnos de las putadas de la vida y retratar los buenos momentos como él lo hace, viviríamos mas que relajados.

Daphne. Porque no hay mujer en esta ciudad que esté mas hermosamente loca que ella. No sé que tienen sus imágenes que me divierten. No se qué.

JR. Pues no sé que será de él, hace ya un tiempo que no escribe pero siempre lo disfruté. Como sea ahí queda lo que alguna vez hizo y estoy seguro pronto continuará.

Cuchío. Se las trae. Lo suyo no son escritos en toda regla. Son oraciones sobre otras que encierran un punto de vista mas que particular. Lo que se llama tener estilo.

La Zafer. Porque siempre me sale con algo que me hace reír. Simple.

Belami. No solo porque tengo la suerte de tenerlo entre mis amigos. No hay fotos que me inspiren más respeto.

Antitubo. Nueva adquisición del mundo blogger. Cada rostro que nos cruzamos a diario puede tener algo que enseñarnos. Y descubrirlo puede resultar magnífico.

La desubicada. Pues de ella no sé mucho, la acabo de descubrir y me encantó. Espero no equivocarme.


Y hay que soplar la vela y tengo que pedir mi deseo. De no mediar inconvenientes en un año (o menos) seré bachiller en periodismo, y no sé si viviré de escribir, (porque no sé si escribiendo como escribo se puede tener el desparpajo de cobrar) pero quisiera oh velita milagrosa (¿a quién se supone que se pide el deseo de los cumpleaños?) tener siempre este rincón para quitarme ese clavo, para vacilarme, para poner como siempre cosas sin mucho sentido, para poner como siempre, lo que me salga de los huevos. Mis cerezas en la tarta.

Pd: A todos les hago cherry y a mi que soy el dueño ¿nada? ¡Ah no! Aquí están mis nuevos juguetitos:


Y recen para que no se me dé por soltar gallitos...que me voy al myspace!
(y que se agarre lamula.pe... que la estoy pensando ;))

otras mas...

Blog Widget by LinkWithin