sábado, 21 de noviembre de 2009

Yo amo Lima...

...Porque no hay capital en el mundo con tantas playas cercanas…aunque nades al lado de botellas de plástico y el agua tenga sabor a tallarín con tuco.

Porque sus repentinos cambios de clima le dan ese toque impredecible que hace la vida mas excitante…aunque maldigas a la madre naturaleza cuando sales con 5 chompas encima y a mediodía aparece un sol mas grande que tu cabeza.

Porque el centro de la ciudad supone para la cultura continental un trozo de fascinante historia…aunque tú también puedas llegar a convertirte en historia si se te ocurre caminar por Barrios Altos a medianoche.

Porque sus amaneceres permiten respirar la brisa marina que por suerte tenemos a un solo paso… aunque en realidad amanezcas con un perfume a pejerrey alucinante.

Porque el ingenio de su gente se manifiesta en los improvisados empleos con los que buscan llevar un pan a la mesa de su hogar…aunque pretendan venderte el mismo reloj que te arrancharon dos días atrás.

Porque los limeños podemos presumir de ser los seres con mas paciencia del planeta…aunque esta paciencia se manifieste en nuestra espera por terminales terrestres, trenes eléctricos y costas verdes que de verdes solo el nombre.

Porque los limeños somos gente que no duda en exigir su derecho a vivir en una ciudad limpia, ordenada y segura…aunque el pago de impuestos y el respeto mutuo nos llegue al testículo izquierdo.

Porque Lima es única, porque Lima es super, porque en ninguna otra capital encontrarás nada de lo anterior…aunque en el fondo todos estemos desesperados por salir corriendo de aquí.

*Fotografías de Belami Cárdenas http://belamifoto.blogspot.com

domingo, 15 de noviembre de 2009

Desde aquí

Era un niño. Mis actitudes y mi entusiasmo eran dignos de una imagen netamente adolescente. Vaya que estaba emocionado, después de meses había aceptado volver a salir, vernos, conversar, “comer galletitas”. Pese a que en el aire estaba la advertencia tácita de no tocar “ese tema”, a mi me daba igual hacer el sacrificio espeluznante que suponía callarme todo lo que quería decir. Todo lo que tenía que decir. No importaba.
Me plantaron. Sentado en el mismo sitio del malecón donde una noche de enero tuvimos nuestra primera conversación, estaba ahora solo, tratando de hablar con la nada, tratando de entender la razón que hacía resistirme a esa pregunta que no pensaba hacerme. ¿Por qué a mi?

Estaba dejando de fumar, llevaba días sin hacerlo, y me fume dos, tres, cinco, diez mientras caminaba a la vera del mar creyendo tontamente que no era justo, que mi paciencia ya había aguantado suficiente ridículo, que ya estaba bueno de seguir detrás de algo que no iba a volver a suceder. Y digo detrás de algo y no de alguien, porque el “alguien” involucrado ya había dejado más que claro que NO era NO.

Se va del país. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Por qué? Esa expresión de “un baldazo de agua fría” tiene lógica total. Estático frente a la pantalla no tenía capacidad de reacción. -El sábado es su despedida y tienes que ir. -No no no, yo ahí no hago nada. Además en la cabeza tenía la idea ya edificada que sus ganas de verme equivalían a las mías de tener hijos. Nulas.

10:17am del viernes, clase de televisión y mi teléfono hacía su primera vibración del día. Sus propios dedos me estaban invitando a la última noche sabatina que pasaría en esta ciudad. Al principio no pude evitar sonreír, sentir que me resultaba increíble que me tuviese en cuenta. Pasaron los minutos y la sensación de que lo estaba haciendo mas por una cuestión de cortesía terminó por invadirme. Hasta el sábado por la mañana mi negativa seguía inamovible. La idea de estar cerca sabiendo que era la última vez no me hacía ni puta gracia. Finalmente entendí que prefería ser ignorado una vez más a quedarme con las ganas y no hacerlo. Fui.

La misma emoción del lunes, las mismas ganas, el mismo deseo de vernos, conversar, de obviar las galletitas. Algo dentro me decía que esta vez si tenía ganas de verme, esta vez si. Miraba mi sonrisa en el reflejo en la ventana de la combi y entendía que si bien era la última vez, valía la pena despedirse en buena onda.

Se veía muchísimo mejor que la última vez que estuvo frente a mi. En todo sentido. Después de muchas vueltas me decidí a hablar. Se sentó a mi lado. Dije lo que me nacía decir, uno no lleva un libreto para este tipo de cosas, todo es visceral.

Sí, me voy el sábado. Me voy a vivir con mi viejo. Lo llevo planeando desde comienzos de año. Me han dicho que soy muy egoísta por hacerlo. Eres muy importante para mi aunque no lo creas. No eres uno más. Duramos poco pero a mi no me hacía falta para tener seguridad en eso. Yo me sentí muy bien esas semanas. Yo aposté mucho por esto. Yo di todo de mi. Si no me hubieses dejado se que seguiríamos hasta ahora. Yo cerré el tema cuando terminó porque sabía que solo me haría daño, porque me conozco.

Eran sus ojos, esa mirada profunda, infantil, franca; su sonrisa inocente, sus palabras tan exactas, centradas, espontáneas y a la vez bien pensadas, sinceras; era su mano sobre la mía y la mía sobre la suya queriendo que no se fuera; eran sus ganas de dejar todo bien, era mi miedo de que diga lo que no quería oír. Eran sus dedos queriéndome tocar el cabello que no tenía cuando estábamos juntos, era mi pulso a mil cuando lo hacía. Era su cabeza queriéndose recostar en mi hombro, eran sus labios dándome un beso en la mejilla, eran los míos buscándolos, era su voz pidiéndome que no estropeé el momento, era la mía rogándole uno, era su no, era mi lo necesito. Éramos los dos besándonos después de 8 meses con 18 días, era su boca dejando la mía, era su no una vez más.

Me dijo que pensara lo que hacía, que todo iba a pasar. Yo le pedí que no pensara, que sintiera. Pedía mucho… no sentía nada.

Yo he hecho una promesa. Yo tengo palabra. Yo se que tú lo entiendes. Yo quiero respetar esa promesa. -¿Quiere decir que hay otra persona? -pregunté. Fue el silencio más largo y desesperante que he experimentado, aunque no haya pasado de cuatro segundos. -¿Hay otra persona? -insistí. -Después de ti siempre hubo alguien.

Me fulminó. No es exageración, no es querer darle drama a estas líneas. Me atravesó el orgullo, me lapidó el ego, me martilló la esperanza…me rompió el corazón.

Siempre me he reído en tono burlesco de estas cosas. Siempre repetía que la cursilería me daba alergia, que la novelería me parecía innecesaria y me jactaba de una madurez sentimental que mezclada con frialdad hacía de mi el tipo mas estable del planeta. Se los dije en la cara, por teléfono, por sms, por mail y por blog a todas las parejas que conozco que no había pérdida de tiempo y de autoestima mas grande que eso de andar de a dos por la vida. Me alejaba cuando pedían mis oídos por tan solo un minuto con la esperanza de desahogo, y ponía cara de fastidio cuando lograban convencerme. Yo no doy abrazos de consuelo, yo no digo todo pasará, yo no te ayudo a superarlo. Yo te digo que fuiste un/una imbécil, que quien te manda a andar en estupideces de parejitas, que hay cosas mas importantes, que a mi esas cosas ni me las menciones. Y ahora heme aquí, aquí heme.

Siempre he dicho también que no me he enamorado, que he tenido grandes impresiones sí, pero enamorarme nada. Hoy no se si creo lo mismo (los que me conocen deben estar en shock) hoy creo que si no lo he vivido ya, he estado mas que cerca. Hoy he descubierto que sí tenía sentimientos, no sabía que los tenía, no sabía como usarlos. Hoy he descubierto que tenía corazón, pero como no todo puede ser perfecto, he descubierto que lo tenía cuando se me ha roto.
No se merecía que me despidiera así, no quise darle ni la mano. Su boca en mi mejilla terminaba con la conversación que me había hecho sonreír frente a la ventana de la combi. No fue lo que esperaba, pero fue lo que tenía que ser.

Y se va… Te vas. Y te voy a extrañar. Aunque nunca terminamos de conocernos, aunque no nos vimos todo lo que quisimos o todo lo que quise. Muy aparte de lo que pueda yo sentir estoy seguro que será una grandísima experiencia que estas en la obligación de aprovechar, y hablo con conocimiento de causa. Regresarás (si es que regresas) con una visión de las cosas elevada al extremo y te servirá de mucho no lo dudes. No sabes lo que me gusta recordar como me hacías reír, tenías esa facilidad. Mi tic de darte un beso en la nariz. Las largas caminatas y tus quejas por ellas. Eres una gran persona sabes. Te lo dije cuando estábamos juntos, vales muchísimo y tú no terminas de darte cuenta de cuanto es realmente. Te dije también que eras lo mejor que me había pasado este año, e irónicamente hoy te conviertes en lo peor también. Yo no se arrepentirme de las cosas, nunca he creído en eso, pero hoy acabo de convencerme que si hay algo que me sacaré en cara siempre, será el haberte dejado ir.

Por mi parte, creo que también me sirve. Voy a regresar a lo que siempre fui, otra vez frío, pensante y ojo que para mi el ser insensible nunca fue un defecto sino todo lo contrario. Después de unas cuantas experiencias (donde ésta es de lejos -lejísimos- la mas importante), siempre creía que en fin, ya aparecería alguien que haría que cambie de opinión, lo repetí varias veces “esperaré que la vida me sorprenda”. Es raro, hoy ya no lo espero. Se ha ido mi capacidad de creer, no siento nada, y es triste porque siento que quizá tenía mucho para dar sin saberlo y ahora no me nace nada. Nada.

Pero en fin. Vaya, pido disculpas, ¿De cuando aquí yo escribo cosas como esta? No tiene nada que ver conmigo pero bueno, por algún lado había que descargarse, prometo no volverlo a hacer. Ayer un brother me dijo que agradezca más bien que no tenga dos opciones para elegir porque igual no va a quedarse. Si bien vuelvo a ser como antes (como nunca debí dejar de ser), ahora tengo otra mirada para los que se ilusionan, los que se enamoran, los que aman. Mis respetos, es mas, un deseo sincero sazonado de consejo: Si algún día encuentran a la mejor persona que puedan conocer, no la dejen ir. Dense cuenta lo que tienen delante. Yo conocí a lo mejor y aunque hoy no se va por causa mía no dejo de sentirme culpable. Hay gente que vale REALMENTE la pena. encabezas esa lista.

otras mas...

Blog Widget by LinkWithin