martes, 3 de febrero de 2009

A fumar, a fumar...que el mundo se va a acabar


A punto estaba de terminar cuarto ciclo, cuando a la entrada de la universidad me dan uno de esos papelitos con los que tienen la original idea de recordarte que te pongas al día en los pagos o anunciarte las fechas de exámenes. Como ya presumía lo que podía decir aquella tercera parte de hoja bond, le di una cariñosa arrugada y la deslize en la misma mochila que me acompaña desde 1ro. Me encuentro con Vero, quien después del besito respectivo me invita a depositar nuestros traseros en el suelo del patio y hacer un poco de hora hasta que la siguiente tortura (alias clase) inicie. Pero antes de tan siquiera soltar el primer monosílabo de nuestra conversación, por una natural inercia meto mi mano en el bolsillo izquierdo de mi casaca, saco el paquete, lo abro, saco uno, lo ubico entre los labios y la misma inercia anterior hace que ahora abra el cierre del bolsillo derecho, lo saco, intento una, dos, tres, ¡carajo! ya no sirve, "¿me prestas el tuyo?... gracias"...paz total, encendí mi cigarrillo.


No terminé de darle la segunda piteada cuando se apareció uno de los tipos que veo siempre en la puerta con camisa y corbata tratando de justificar su sueldo dizque controlando quién entra y quién sale. "Señor..." (empezamos mal), "lo siento pero debe apagar su cigarro", jajaja esta vez no gordito, tu pedido no tiene argumento, estoy en el patio...hello! lugar abierto. El señor "portero" insiste. "¡Que no!, ¿por qué lo voy a apagar?, siempre he fumado aqui"...silencio sepulcral. "¿No ha recibido el comunicado al ingresar?" -"¿Comunicado?", ah ya! el papelito arrugado. Pues lo saco y procedo a desarrugarlo:


SE INFORMA AL PERSONAL DOCENTE Y ALUMNADO QUE DESDE LA FECHA QUEDA TERMINANTEMENTE PROHIBIDO FUMAR DENTRO DE LAS INSTALACIONES DE LA UNIVERSIDAD, YA SEA AMBIENTE CERRADO O ABIERTO DE ACUERDO A LA LEY 25357
Caray. El del silencio sepulcral ahora soy yo.
Desde aquella fatídica tarde, me he visto en la obligación de salir a la calle cada vez que tengo ganas de contaminar un poquito el medio ambiente y de paso mis, -a estas alturas-, bronceados pulmones.
¿Cómo empecé a fumar?, buena pregunta. Pues como todo el mundo: por mono. A los 13 años, mi manchita se juntaba todos los viernes para buscar algún lugar donde esconderse, nos sentabamos en círculo a lo rey Arturo y tímidamente se procedía a materializar la prueba mas grande de rebeldía de aquel entonces (vamos, que eran otras épocas) fumar un pucho. Pero ojo, UN PUCHO, el mismo que pasaba por siete manos de aquel grupo de ocho. A que no imaginan de quién eran los cinco dedos que se resistían. Pues sí, para ese entonces fumar para mi era un pecado, sinónimo de pase gratis a los aposentos del bonachón de Mefistófeles, y sobre todo condena moral de tus viejos, que se indignan olvidando su pasado repleto de humo.
Obviamente se me miraba como el raro (a estas alturas por algún motivo siempre me han visto asi) él que despreciaba la aventura, al que no se le antojaba probar cosas nuevas, pero es que en realidad no me llamaba la atención, y si de algo me puedo jactar, es de siempre haber hecho lo que hice cuando yo lo decidí.
Cumplí catorce y el 70 por ciento de la gente que conocía fumaba, o al menos hacia de cuenta que, asi que una tarde de aquellas me dije para mis adentros mirando un Winston rojo, "así que fumar no?, que se sentirá?. Lo palpé, lo olfatee, lo miré, lo volví a mirar..."oye ¿a ti que te ven ah?, bueno, lo vamos a averiguar". Me fui a la azotea. Hey , pero no tengo con qué prenderlo. No encuentro un encendedor, la cocina, ¿fósforos Inti o Llama? da igual. En la mano izquierda el Winston, en la derecha el fósforo. Oye, pero no se prende, esto es una estafa!, "quizas está vencido" pensaron mis inocentes neuronitas. Bajo, prendo la tele y Vanessa Saba en "Pobre Diabla" con su personaje de mala malísima enciende un cigarrillo, "¡ah manya!, para prenderlo te lo tienes q poner en la boca". Emocionado, mi cigarro, mis fósforos y yo corremos al tercer piso. Ahora si, pucho en boca, fuego en mano y...y...¡que no se prende coño!. que tontería, tan fácil que parecía. Lo vuelvo a colocar, nada. Me molesto, maldigo, insulto al pucho, al fósforo y a Vanessa. Insisto una vez mas y al ver que de prenderse ni un carajo, respiro fuertemente con intención de lanzar una lisura y...¡¡¡coffffffffffff!!! me siento un fakir, mi garganta ardé como si hubiese lamido un rocoto del huerto de la tía Paula. Me ahogo, no puedo respirar y la tosedera se hace interminable. Cuando consigo tomar aire de nuevo solo digo "por la reputa madre, que bestia!", levanto la mano y lo veo ardiendo cachacientemente...lo encendí.
De mas está decir que no lo terminé, pero luego de esa tarde, las posteriores se convirtieron en sesiones autodidactas del ancestral arte del fumar. Poquito a poco, atoradas van atoradas vienen iba agarrando el ritmo, hasta que por fin pude acabar uno entero sin que mi garganta emitiera sonido alguno. Empece a pasear mi nuevo juguete por cuánta fiesta o reunión me presentaba. La mentalidad ridícula de aquella edad hacía que mirases al que fumaba con respeto, con envidia, con cara de yo fumo antes que tú. Pero como toda novedad, llega un momento en que dejas de encontrarle el chiste, como el sexo en el matrimonio. Total, ya había conseguido que todos se enterasen que podía hacerlo , asi que para qué mas.
Pasado un tiempo, algo me hizo comprar uno en una bodega de esquina, de esas tradicionales, las que tienen chinos tras el mostrador; y como lo que se aprende nunca se olvida empecé a consumir aquel tubito de papel relleno de tabaco. Habrá sido el momento, la tranquilidad o que la tiendita tenía un olor a chino fumón alucinante, pero fue sumamente placentero. Uno más y descubrí que ya no lo hacía para que me mirasen, ya no para sentirme mas grande, ya no para sentirme el bacán. Esta vez le había encontrado por fin el gusto.
Ocho años, ya para nueve, han pasado desde aquel comienzo, luego del cual lo máximo que he llegado a alejarme de mi amiguito ha sido un mes. Uno por dia, luego cinco, llegamos a 10, vendría 14 y llegamos a la cajetilla...para luego regresar a 14, 5, 10 y nunca mas al uno. Por mucho tiempo me llené la boca diciendo "pero si yo solo fumo socialmente, de adicto nada, que esos son los que se fuman 3 o 4 cajetillas, además yo si quiero puedo estar dias sin fumar y no pasa nada" Esa necesidad de autosuficiencia que tenemos los hombres suele ser a veces falsa y risible al extremo. La verdad es que no podía. La verdad es que no puedo. O bueno como me dijo un psicólogo, de poder se puede...la cosa esta en que quieras. ¿quiero?
Cuando llegué a Europa me sentí un poco mas libre. Y es que si hay un continente amante del tabaco ese es el viejo. Allí te topas cada diez pasos con maquinas automáticas de puchos. Hay en los bares, en el metro, supermercados, videoclubs, incluso en las esquinas. Asi que pretextos no hay. Pero como nos llevan años luz en todo, las señalizaciones de zonas para fumadores estan mas que perfectamente limitadas y no tienen nada que envidiar a las zonas comunes. Incluso por la calle y en las puertas de los edificios de oficina se encuentran ceniceros públicos, porque eso de arrojar la colilla a donde uno le place no está bien visto. Curiosamente los mas baratos que encontraba por aquellos lares eran los Marlboro, los rojitos con blanco, para recordar a mi Perú. Pero joder, como al parecer la edición americana de estos no hace ni cosquillas en las gargantas alemanas, estos tienen su propio Marlboro, con los que cosquillas...es poco. Al bajar del aparato volador que me trajo de regreso tras año y medio lejos del hogar dulce hogar, me declaré fumador convicto y confeso.
He aqui otro pequeño detalle, en mi casa no se fuma. Mi madre lo detesta, y mi viejo tuvo su pasado cigarresco, pero desde que decidió abandonarlo hace casi quince años no ha vuelto a coger uno en su ahora sana existencia. Por lo tanto solo mi hermano menor y yo tenemos aquel vicio, ya que al parecer el mayor tampoco le entra. Pero los padres lo conocen a uno, jamas de los jamaces me hizo falta decirles, saben que...fumo, pero la primera manifestación la recibí de mi viejo cuando enternado y orquídea en mano me prestaba ir a recoger a mi pareja de la fiesta de promoción; dándome unas palmaditas en el hombro y acomodándome la corbata me dijo "bueno diviertete, ven temprano...y no fumes mucho". Meses después mi vieja tendría una actitud parecida al encontrar mi cuarto "perfumado": "oye, tú con tu cuerpo lo que te dé la gana, pero de la puerta para afuera"
Llegó un momento en que ya lo veía como una moda, todo el mundo lo hacía y me empezó a fastidiar. Observaba yo con 19 años a chicos de 14 tratando de hacerse los importantes con uno entre los dedos. Entendí cuan rídiculo puede verse uno como protagonista de una escena como esa. Pero lo que mas temor ajeno me provocaba, era el hecho de que al igual que me sucedió a mi, aquellos chiquillos dejarían de tomarlo como un acto de rebeldía, como ejemplo máximo de posería...que le llegarían a encontrar el gusto.
Lo dejé un mes. La verdad el primer día no sentí nada, el segundo tampoco, pero al tercero empecé a morder lápiceros, a hacer sonidos con los dedos, a temblarme la pierna. Aguanta me dije, no es tan dificil. Veintiún años, buena edad para dejarlo. Una semana, dos. No no puedo, aguanta, internet oh maravilla de la creación, google, "como dejar de fumar", click, coño! tanto?, a ver de tin marin de do pingüe, otro click, ¿Chupetines? ok.
Durante dos semanas enteritas gasté el equivalente a un sueldo mínimo en chupetines picolines. Andaba feliz, orgulloso de mi mismo, lo estoy dejando lero lero. En el msn mi sub-nick era un contador de la cantidad de días que llevaba sin ponerme un cigarrillo en la jeta. Llegaron los treinta días y la ansiedad ya empezaba a ser físicamente notoria. Vamos que uno no es ninguno. "chino, un cigarro" A la mierda el mes de esfuerzo, orgullo y chupetines.
Alguna vez tendría que volver a intentarlo. Me quedé sin plata, será motivo no?. Lo encuentro a André en el msn y le comento mis deseos de abandonar a mi fiel e incondicional acompañante. Me comenta un problema de adicción similar y me motiva, me entusiasma, me convence. Esta vez si, si se puede a lo Cienciano!, yes we can a lo Obama!. ¿Cuánto me duró la gracia? 15 días. Desde aquel último fallido intento en abril del 2008 no he vuelto a intentarlo. Pero he caído en la cuenta que tampoco estoy en obligación de hacerlo.
Hace un par de meses, mi indignación llegó a limites insospechados. ¿Los petroaudios? no!, ¿Magaly presa? no!, ¿desafiliación de la FIFA? no! ¿El bailecito de Alan y Gisela? n...bueno casi. La iniciativa del Ministerio de Salud a reducir el consumo de tabaco en el país revolvió mi hígado a velocidad de licuadora. Con un Proyecto de Normatividad Gráfica pretende que en todos los empaques de cigarrillos y anuncios publicitarios se coloque una fotografía del tamaño de la mitad de la cajetilla donde se aprecien los riesgos y enfermedades a los que conlleva su consumo. Cánceres, abortos, efermedades cardiácas, infartos cerebrales...impotencia sexual. Quiza la inicitaiva es buena (discutible por lo menos), pero realmente ¿cree el Minsa, que con eso disminuirá la cantidad de consumidores en el país?. El puchito es como los Beatles, los Stone...como Britney, les guste o no, tiene sus fans. Acaso en los paquetes de carne de los grandes supermercados van a exigir que se coloquen fotografías donde se observe los riesgos cancerígenos que produce su consumo?, acaso en las cajitas de chicles pondrán los transtornos gastrointestinales que produce el exceso de mascarlos?, acaso en las botellas de cerveza pondrán un hígado en putrefacción?. O es que en los gimnasios se pondrá paneles enormes de personas que han fallecido de infartos por exceso de ejercicio. Y esto sin pensar en lo originales que me resultarían las imágenes que deberían de ponerse en los empaques de condones, por el riesgo natural que tienen estos a romperse y transmitir el repertotio de enfermedades que amenaza un acto sexual. Un poquito de lógica.
Un cigarrillo contiene un montonón de sustancias cancerígenas, cianuro, plomo, benzopireno, nicotina, alquitrán...manya ahora que lo pienso, con todo lo que trae me resulta hasta barato.
Vamos, hablando en serio, que fumar es un asunto de libre elección. ¿Qué es malo? vale, pero muchas otras cosas lo son y no se les anda condenando a lo tonto. Cada quién elige vivir, o morir de la manera que mejor le parece, si ya lo decía un viejo (y pastrulo no hay duda) filósofo "vivir sano, es la manera mas larga de morirse."
Es un placer en toda regla. Pero claro, un privilegio que solo pocos disfrutamos. Si vas a fumarte uno con sentimiento de culpa o cargo de conciencia, pues no lo sentirás jamas. Si vas a encenderlo pensando en que harás cuando cumplas los setenta, pues pierdes el tiempo porque fácil ni llegas.
Un puchito te inspira, te relaja, te trae ideas locas y al menos a mi me pone mas creativo, te hace ir al baño que muchas veces viene bien, te acompaña, te calienta, y te hace reponer fuerzas despues de ...si si eso que estas pensando, te mantiene delgado, en fin que te pone de muy buen humor. ¿Qué por cada uno se te quita 5 segundos de vida? pues falso, sino mi tío no hubiese llegado ni a la primera comunión.
Yo no aconsejo a nadie que lo haga, en realidad no aconsejo a nadie que haga nada. Cuando me preguntan ¿por qué sigo fumando? pues contesto que por pavo, y extiendo la mano y digo un sincero "es lo mejor que puedes hacer" cuando oigo un "yo nunca he fumado y no pienso hacerlo"
Los que fumamos siempre vamos a encontrar una excusa (cada una mas alucinante que la otra) para justificar nuestro vicio. Pero todos tenemos uno, dejémonos un poquito en paz y respetémonos mutuamente, que eso de andar con complejo de green peace por la vida tampoco nos hace gracia a nosotros, ¿pero acaso les decimos algo? pues no.
I love puchito, y citando nuevamente a mi mamá, "con su cuerpo cada quién lo que le venga en gana!"...y se acabó.

Pd. es importante para muchos y se merecía una entrevista. Leer el siguiente post.

Entrevista a un cigarrillo

Mi buen amigo y colega guhga, tuvo hace unos meses (a mi gusto) la genial idea de escribir algo como esto. Y pues tenía que estar por aqui de todos modos.


Entrevista a un cigarrillo

Bueno hoy me encuentro una vez más con un compañero diurno y nocturno, el cual ha pasado y pasa constantemente por las diversas etapas y facetas que nos presenta la vida. Él me ofrece 5 minutos de su tiempo para realizar esta entrevista.

Buenas noches, ¿cómo te encuentras?
-Hola…ahorita me siento prendido y con un poco de calor, aunque es el de costumbre.

Cuéntanos un poco más acerca de ti
-Bueno, que decir, mi vida es bastante complicada y se consume fácilmente. Acostumbro ir seguido a reuniones, fiestas, me desvelo mucho y aunque no es grato, tengo que admitir que siempre termino por lo suelos. Yo voy a cuanto evento me convoquen (risas).

Sabemos que la comunidad médica te ha declarado la guerra abiertamente, ¿qué nos puedes decir al respecto?
-Solo puedo decir que todos ellos son unos ingratos, siempre me llaman para pasar el rato y cuando ya tienen que regresar a sus labores me botan como si nada…lo peor es que lo hacen con mi familia también, no soy al único que tratan así.

Y con toda esa experiencia ¿por qué sigues atendiendo a sus llamados?
-Bueno que te puedo decir, después de todo son mis amigos, a la mayoría los conozco desde la universidad…algunos inclusive del colegio. En realidad lo que más me molesta de ellos es que me atribuyen varios males, cosa que no les puedo refutar porque no tengo facilidad para defenderme.

¿No crees que ellos tengan razón?
-Mira, sé que tal vez no soy la mejor compañía que uno pueda tener, pero estoy cuando me necesitan, de una u otra forma estoy ahí para que nadie se sienta solo. Yo soy parte de la cultura de muchos.

¿Te consideras tan importante?
-No tanto así, simplemente que hay grandes grupos de personas que me prefieren antes que otras cosas y no te hagas el loco que tu también. El punto es que si yo fuera médico supongo que también me hubiera vetado (risas).

Entiendo que tu tiempo es limitado, entonces para cerrar esta entrevista dinos ¿qué se siente ser tan popular y cómo llegaste a serlo?
-Como bien sabes dispongo de apenas 5 minutos a lo mucho; y en cuanto a tu pregunta llegué a ser así de popular al no presentar ningún tipo de discriminación con las personas que me necesitaban, yo he sabido codearme con la crema y nata de esta sociedad y no por eso dejo de lado a mi patas de barrio con eso uno se siente feliz de lograr los cometidos y aunque siempre quedas mal parado, la persona a la que ayude siempre me lo agradecerá y eso es lo más importante para mi.

Muchas gracias por tu tiempo.
-No, a ti por la entrevista, y ya sabes si necesitas algo más, voy a estar en la tienda de la esquina...como siempre.



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