martes, 30 de abril de 2013

'Lapo, no fuerte'



Cada vez que regresa la confianza a este flacuchento cuerpecito de que por fin la sociedad trate con igualdad a todos sus componentes más allá de sus diferencias naturales, me aparece un desagradable episodio (por decir lo menos) como el de hace dos domingos. Y mira que uno se esfuerza por tener esperanza.

Las cosas claras. el embajador de Ecuador en Lima debe agarrar su maletita y con las mismas partir rumbo al norte. Es más, en mi modestísima opinión debe ser expulsado y su Gobierno debería considerar muy seriamente si vale la pena el mandarlo a otro país a representar al irrepresentable de Correa. En resumen, diplomáticamente el compadre se suicidó.

Dicho lo dicho, no trato sino de quitarle el lado político al asunto, en el que está claro que el señor en cuestión tiene una culpa del carajo. Yo no me imagino a José Antonio García Belaúnde, Pérez de Cuéllar, Wagner o a Panchito Tudela revolcándose en un mercado. No me imagino ni a Mocha García Naranjo (bueno, digamos que si a Mocha le ponemos el look de Honda en Street Fighter, sí me la imagino). Es una actitud inaceptable por parte de un diplomático, inaceptable e inentendible.

Pero  la bravuconada del norteño no quita culpa (eufemismo de conchudez, frescura, sinvergüencería) a la parte ‘agraviada’ que hoy pretende victimizarse en cadena nacional en nombre de la dignidad patriótica y todas las mujeres indefensas, pobechitas, que se encuentran ante la ‘fuerza bruta’ de un hombre.

Vamos a ver, la versión de que la cajera le dijo que se cole en la cola (suena bonito) no me la creo. Y si fuera cierto, la señora colada no debió aceptar el pasar por encima de alguien que ya esperaba. Yo  he pasado cuchucientas mil veces por el mismo trance y, obviamente, se me metió Linda Blair al cuerpo. Ni a una mujer ni a un hombre, sencillamente no se debe permitir, salvo que se trate de una persona mayor, discapacitada o madre gestante (y esto es, porque en teoría tienen una caja preferencial).

La reacción inicial del enviado de Quito se justifica por más desatinada que haya sido la frase. Aunque si te pones a pensar, es cierto, por actitudes como la de nuestra colada compatriota este país no avanza. Pero lo que pudo ser una estocada magistral, el señorito lo arruinó con el broche de ‘país de indígenas’. Algo que al parecer no puedes decir en un supermercado de zona residencial. Digo yo, ¿debemos ofendernos si nos dicen indígenas? ¿Es ‘indígena’ un insulto? En vez de hacerse la ofendida, mandaba al embajador a buscar un diccionario y se ganaba el aplauso de Vivanda enterito.

Según la maquillada versión de la doña, ella estaba muy tranquilita pero sorprendida por la actitud del Hulk ecuatoriano que tenía al frente. Cosa que tampoco me creo. Así como creo mucho menos que la indignada retoña vino a ‘defender a su madre’ y le dio un ‘lapo, no fuerte’ a la acompañante. Le tiró una cachetada, así como se lee, así como se entiende. Por lo tanto, tú te colaste, tú empezaste la discusión. Tu hija metió la mano, tú hija inició la agresión.

Acción y reacción. Ningún ser humano en una escena acalorada de por sí logra contenerse al cien por ciento cuando empiezan a llover las manos. Por reflejo buscas defenderte en los segundos que tu cerebro tarda en enviar la orden de contenerte. Aun así, la actitud del revistaso y las ‘patadas’ tampoco se justifica, pese a que tampoco me creo la, en mi opinión, exagerada versión de que se pusieron a jugar a los supercampeones con la hija.

Insisto, el señor Riofrío debería tener ya sus patitas fuera de la frontera. Aquí todos los involucrados tienen la culpa, y él más por su condición. Pero el darle tribuna al par de revoltosas que armaron la tole tole, solo porque ‘son peruanas’, o, lo que es peor, ‘por ser mujeres’ es una ridiculez. Nadie tiene derecho ni justificación para golpear a nadie, sea hombre o mujer. Nadie. Y menos con el argumento vacío de que ‘el hombre tiene más fuerza que la mujer’. Yo conozco decenas que podrían, tranquilamente, sacarle la ñoña a Maicelo.

Cargos representativos de lado, el chongo de Vivanda se trata de un incidente entre personas. No una agresión que muchas se apresurarán en calificar de violencia de género. Ríofrio debe largarse no por haber agredido a una mujer, se debe ir por haber agredido a una persona. Debe largarse no por haber agredido a una peruana, se debe ir por haber agredido a una persona.

Menos nacionalismo demagogo hará que algún día evolucionemos, no como oriundos de un país, sino como ciudadanos del mundo. Y menos feminismo populachero hará que algún día, no muy lejano, mis ojazos tapatíos vean por fin una sociedad donde todos nos respetemos y asumamos nuestras responsabilidades sin justificarnos con lo que tenemos entre las piernas.

He dicho. 

Este post fue redacto un día después de que el incidente se hiciera público. La noche del martes salieron a la luz los videos que no hacen otra cosa que confirmar que la hija de la denunciante fue quien empezó el alboroto y quien golpeó al embajador, que, según las imágenes, reaccionó a revistasos con el único afán de defenderse. Lo que haya sucedido en la calle es imposible de probar, pero viendo la actitud del diplomático y la alteración de las mujeres, dudo mucho en la versión de las patadas.

viernes, 5 de abril de 2013

Como jugar al periodista... y quedar como idiota en el intento






5 de abril. No te cases, ni te embarques, ni del Congreso te apartes. Corre de los tanques, avisa a tu vieja antes, pero la democracia no levantes. Y hablando de levantar, no me pongas delante de mis narices columnitas mamarrachentas dignas de periódico escolar de colegio que fijo tiene la foto de Cipriani en cada clase.

Y es que al abrir mis ojitos a ese ‘seis de la mañana’ en que se ha convertido últimamente mi mediodía, me encontré con los habituales estados facebookianos del gran Carlos León, redactados, como casi siempre, en ese planeta paralelo en el que vive y en el que de segurito todo es más bonito. Punto de referencia habitual para pisar tierra si no te enteras ni un carajo de lo que sucede en este tu país.

Y me encuentro con el ‘editorial’ de más abajito que, mínimo, esperaba me hiciera reír, pero me ha terminado dando una confusión y vergüenza ajena digna de diarrea.



Hoy se cumplen 21 años desde que el entonces presidente de la República, Alberto Fujimori, dio un autogolpe y cerró el Congreso. “Disolver, disolver” fueron las palabras que marcaron el inicio de uno de los periodos que causan mayor polémica y división entre los peruanos.

“’Disolver, disolver’ fueron las palabras que marcaron el inicio…”, se ruega leer dichas líneas en voz alta y con tono shakesperiano digno de juegos florales. Se ruega también ser considerados con los pobres cerebros que redactaron el asunto, porque citar únicamente el ‘disolver’ 21 años después, demuestra que no tienes ni putita idea de lo que pasó y tienes, por tanto, la dichosa palabrita como única referencia por habérsela escuchado hasta el hartazgo a Fernando Armas.

Actualmente este tema cobra especial relevancia debido a la decisión que próximamente deberá tomar Ollanta Humala entre darle el indulto humanitario al ahora preso ex presidente o que éste permanezca recluido en la Diroes hasta el final de su condena; decisión que viene postergando hace ya algunos meses.

Para empezar, queriditos, agarremos un diccionario (o googleen, hijitos, que ya no hay excusa) para comprobar que ‘este’ no es necesario que lleve tilde a menos que sea demasiado confuso. Que sí, que si te da la gana puede, pero si se van a poner a jugar al periodista sería bonito considerarlo. Y para continuar, ¿qué es eso de ‘decisión que viene postergando’? Oye, ¿estás tú loco o comes moco? Vamos a ver, por cuchumilésima vez, que Ollantita no tiene porque manifestarse cuando te da la gana. Que es su problema, que es su tema, que es su cau cau. Y a menos que seas afín a la lógica Kenji, no tiene porque tomar una decisión ni salir a dar ninguna explicación solo porque a ti te da la gana.

La figura del indulto es una prerrogativa o facultad otorgada por la Constitución al presidente de la República para que éste, y sólo éste, decida en determinados casos “eximir” de la pena privativa de libertad a ciertos reos. Cabe precisar que el indulto perdona la pena de cárcel, no el delito. Por lo tanto, si Ollanta Humala llegara a darlo, ello no implicaría, de ninguna manera, la inocencia de Alberto Fujimori.

Y dale con el ‘éste’, y por partida doble. Como supongo que vuestra web va dirigida a kinder y pre-kinder, creo que es de justicia agradecer la explicación de la figura del indulto. Vamos, que a todos los que nos interesa el tema fácil y creíamos que con “figura” se está hablando de algún álbum de Navarrete con la historia de los Fujimori.

El ex presidente solicitó el indulto humanitario, el cual, como su nombre lo indica, se otorga por razones de esa índole; es decir, cuando el solicitante padece de alguna enfermedad o condición que pone en riesgo su salud. Consideramos que negar que esta condición se cumple, tenga o no Fujimori “evidencia actual” de cáncer, no es sólo absurdo sino mezquino, puesto que el acelerado deterioro de su salud es evidente.

Que no. ¿Estos no ven noticias, no? Que el preso no solicitó el indulto. Que lo hizo la familia. Que él solo tenía que estar de acuerdo con su dibujito ese de las trencitas. Que no se enteran. ¿Mezquino, dicen? Que es evidente, dicen. Ay, pobrecito el chinín.

En tal sentido, creemos que su enfermedad simplemente abre la posibilidad de que Humala le haga el “favor” de indultarlo y que lo mejor es que eso ocurra, mas no que por ello tenga derecho a ser beneficiario de la gracia presidencial.

Mira tú, por fin en algo coincidimos. Un “favor”, pues. Sí, un favor, y los favores no están condicionados a cumplirse, por tanto el calificar que ‘lo mejor’ es que le sea otorgado, supone una parcialidad del carajo que se las aguanto porque al final me has cagado poniendo en la cabecera de tu articulito ‘opinión’. Pero las decisiones en torno a los favores no son mejores ni peores, a ver si nos aclaramos. Son y punto.

Sostenemos esto ya que la naturaleza del indulto es compasiva, motivo por el que el presidente no debería priorizar ciertas presiones y odios políticos a la hora de tomar una decisión, justamente por tratarse de un acto de compasión.

Son los radicalismos los que, creemos, dificultan la toma de la decisión. Las presiones políticas y la falta de sentido de la proporción del sector que afirma que Fujimori es un monstruo que debe morir en la cárcel, así como del que afirma que es un santo que no cometió ninguna falta, no contribuyen en nada puesto que una decisión tomada por impulsos pasionales no siempre es la mejor.

¡Radicalismos! ¡Horror! Vamos, que nos metemos a vuestra redacción y te liquido así bien chévere a punta de metralleta porque yo creo, ojo, creo, que hay entre ustedes un terrorista bailando el Harlem Shake. Ah, pero eso sí, dile a tu mamá que no me venga con radicalismos ni odios del pasado de acá a unos años. El chinito no es un monstruo, no, no, no. El chino es un sinvergüenza, que es más bonito que ser monstruo, así que no sé dónde está la ofensa.

Es cierto que cometió errores, siendo el principal de ellos no haber sabido cuándo dejar el poder, sin embargo, sería injusto negar que le debemos el éxito del Estado peruano, ya que, de no haber procedido como lo hizo, lo más probable es que hubiésemos tenido un Estado fallido.

Ah, no. Ahí sí me aguantan el coche. “Le debemos el éxito del Estado”… ¡¡¡¿¿¿le debemos ??!!! No, estos no tienen la lógica Kenji, tienen la lógica Keiko, y a estas alturas, causitas, no sé de verdad qué es peor. O sea, estos son como niñitos norcoreanos que han crecido alejados con roche de la realidad. Todo lo que no tenga ojitos jalados es caca. Tu chino, para que te enteres, cerró el Congreso porque no tenía mayoría y porque ya le estaban oliendo la peste esa por la que hoy está tras las rejas. Que unos meses después el huevas tristes de Abimael se haya dejado chapar (sin ningún mérito gubernamental) y haya empezado el endiosamiento al samurái, es bieeeen distinto.

Tanto otorgar el indulto como no otorgarlo generará, inevitablemente, oposición por tratarse de una decisión puramente política. Sin embargo, es la oportunidad precisa para pasar la página y dejar atrás viejos rencores que ningún bien nos hacen como sociedad.

Tal vez éstos no desaparezcan inmediatamente al liberar a Fujimori pero, definitivamente, que el gobierno permita que el ex presidente muera en la cárcel sólo generará que el odio y la polarización que hoy reina respecto a este tema se radicalice y consolide sin que haya vuelta atrás. La decisión, entonces, es entre la duda y la certeza.

Qué aburrido el discursito, oye. Ya apágate, apágate. (y mira que no voy a decir nada de la tilde en ese ‘sólo’ para no seguir haciéndote roche) Que si la decisión es política, es culpa de la mancha naranja que, hoy han dejado evidencia, defienden desde este paginita de fachos dispuestos a hacer conocido su último caprichito

A mí Alberto Fujimori y su club de fans me la suda. Me importa un pito si se muere en la cárcel como en una clínica. Ni lo odio, ni lo amo. Pero hay cosas que por merita justicia no deben permitirse. Y una de esas es el no ceder al chantaje de un grupo de impresentables que pretenden poner hoy contra las cuerdas a un jefe de Estado exigiéndole, ojo, EXIGIÉNDOLE, que decida la suerte de alguien que está en calidad de condenado no por haber robado una cartera, sino por haber estado al tanto de arrancar vidas inocentes bajo el pretexto de la defensa nacional. Que el no era un monstruo y que él no apuntó el arma. Él era el jefe, y si lo agarraron de huevón, pues hay un costo, porque de él dependía poner en sus cargos a quienes estuvieron detrás de toda la basura. Traduciendo, porque ya veo que su cerebro demora en procesar, que tiene tanta o más culpa que el resto, así que se coma su cárcel calladito. Ok, fueron errores, pero los errores se pagan.

La semana pasada me iba de viaje y en el trayecto, por puro afán de no aburrirme, me topo con un artículo en ‘Cosas’, en el que un grupo de jovencitos bien vestiditos para irse a conectar su compu al Starbucks más cercano, hablaban acerca de su nuevo juguete: una página web.

“Altavoz” decían que se llamaba. “Grupo de estudiantes y profesionales de diversas disciplinas, menos periodistas”. Ah ya, ahora entiendo  Claro, pero, te la paso, no es requisito para ser un buen periodista (sin serlo), ¿no? Aunque con ellos, adjuntándose como ‘gran primicia’ la muerte de Hugo Chávez, y con zafarranchos de articulitos como el desmenuzado más arriba… mira, que me la voy a empezar a pensar.

sábado, 23 de marzo de 2013

De obligaciones, deberes y otras huachaferías


Así que muy feliz porque le ganaste a Chile. Así que pasarte la madrugada entera haciendo bulla en la Javier Prado para que los mapochos no peguen ojo valió la pena. Así que muy bonita tu majadería de creerte el bacancito mientras suena un himno nacional ajeno. Así que lloraste con el golazo de Farfán (porque fue golazo, no me jodas), y ya estás ahorrando para el pasaje a Brasil el próximo año. Así que ‘bien hecho, chileno maricón’. ‘El pisco es peruano’, ‘chileno roto’, te gano en La Haya’, ‘te declaro la guerra y te gano, chileno de la reparimpampu’.

Tranquilo, tranquilo, que tus deseos son órdenes. Que ya se te hizo. Te voy a dar un notición que te vas a poner a cantar el himno nacional en cumbia de lo emocionadito que vas a estar. Porque ya que te crees muy valiente para andar azuzando conflictos, y ya que te la pasas jurando y rejurando que a tus vecinitos del sur los ubicas a punta de metralleta, tu querido gobierno ha tomado una medida que puede tener poco o mucho que ver con ese “orgullo nacional” que tanto te gusta balbucear.

Te cuento pues, porque de hecho que por estar pendiente de las eliminatorias, la champions, Combate, Esto es Guerra, Justin Bieber y demás, fácil no te has enterado. ¡Ah que no sabes! El servicio militar ha vuelto a ser obligatorio. Fíjate, fíjate, fíjate. Y digo ha vuelto, porque fácil que con tus diecisiete primaveras no tenías ni idea que en nuestro perucito tenías que ‘hacerte hombre’ en un cuartel hasta hace unos años. Pero bueno, como está de moda todo lo vintage, aquí estamos.

¿Qué pasa? ¿No que le ganabas a Chile? ¿No que querías defender el ceviche? ¿No que el mar de Grau no te lo tocan? ¿Cómo que quién es Grau?

Pues ve alistando la maletita y despidiéndote del pelito largo, porque en mayo nuestras gloriosas fuerzas armadas recibirán por sorteo a unas cuantas decenas de miles de entusiastas jovencitos para que pasen una agradable estadía en los cuarteles del país. Si, por sorteo, así que a lo mejor te salvas… o a lo mejor no. ¿Qué pachó? ¿No quiere servir a su patria el nene? Ay.

Si tienes 17 años, casi casi para los dieciocho, tiembla. Si resulta que no estás haciendo ni un carajo por la vida, tiembla más. Si te la quieres dar de vivo matriculándote en una pre, mueve el esqueleto. Si no eres sostén de tu familia y, por el contrario, te mantienen, ve ensayando las ranas. Y si estás más que sanito y en pleno uso de todas tus extremidades, ve practicando como equilibrar el jabón cuando te bañas.

Si estás entre los casi 18 y los 25 tienes más probabilidades, sí, pero cuidadito, no cantemos victoria el resto porque, según la ley, hasta no pasar los 50 calendarios, toditititos estamos calificados para ajustarnos los botines. Tú, yo, ese y el de más allacito.

En lo particular, qué quieren que les diga. Si me llaman yo mismo me pongo en posición de firmes. El asunto está en que la camada de jovencitos que la patria ha parido los últimos veinte años, han crecido como un miedo y un asco del carajo a todo lo que supone vida militar en este país. Lo castrense está más venido a menos que las canciones de Gianmarco. Lo que se dice en ridículo, vamos.

Porque en teoría esto de la cachaquería debería ser toda una experiencia. Te dan comida, techo, y entrenamiento con más adrenalina que en un gimnasio, con la diferencia de que aquí te dan tu propinita. Te permiten aprender un oficio y sumar alguna carrerilla técnica al currículum, que nunca viene mal. Te enseñan a manejar un montón de aparatos y encimas puedes disparar de verdacito alucinándote todo un G.I. Joe. O sea, lo que se dice jugar paintball, pero a lo bestia.  

Todo esto en teoría, pero la realidad es otra. Otra que permite que la juventud, divino tesoro, le tenga resistencia. Resistencia que no es otra cosa que eufemismo de mariconería. Mariconería que se va a traducir en interminables argumentos vacíos escudados en un “estoy estudiando una carrera universitaria, no me pueden obligar” de todo aquel seleccionado que le rogara a su papi por favorcito le pague la multa para no servir.  Y el papi que cediendo a la presión de la mami desembolsará las casi dos mil lucas.

En fin, que si me llaman acá estoy bien parado. Pero lo que no sé es si por vejete, por ciego o por rosquete, no califico; pero la intención la tengo. Repito, debe ser una experiencia alucinante y así considero que debería verse y tomarse, y no con esa visión tan populista, huachafa, ridícula y mezquina del ‘honor de servir a la patria’.

Honorables mis huevos. ‘Servir a la patria’, no es vestirse de militar y jugar a los machitos. ‘Defender al país’ no es agarrar un arma y dispararle a otro jovencito tan confundido como tú para satisfacer los caprichos políticos de unos cobardes. No sé ustedes, pero eso de sentirse orgulloso de estar dispuesto a morir por un pedacito de tierra, es un chiste de mal gusto. Yo no me quiero morir. La gente que me quiere no se va a sentir orgullosa de que me maten a cambio de una banderita y mi nombre en un jirón. Muy mal gusto.

Tan mal gusto como ver la cara de Luis Iberico diciendo en televisión nacional que es un deber que me acuartelen. Ay, señor Iberico, qué lindo ejemplo. Se me corre el camuflaje de los cachetes. Usted tiene hijos, ¿no? Pues acá tiene un servidor que estará muy atento por si sus vástagos salen sorteaditos. Es más, voy a rezarle a la virgen de las mercedes, patrona de las FFAA, para que le conceda el honor de tener hijos soldaditos. Y encima, voy a prender mis velitas para que nos vayamos a una guerra si eso sucede. Y voy a ir a misa todos los domingos para que algún Iberico Jr. esté en primera fila del primer batallón. Ahí nos sale otra vez con su cantaleta del honor en todos los canales. Ahí nos repite la payasada del orgullo y los deberes. Ahí le callamos la boca.


sábado, 16 de marzo de 2013

NO.



Yo no voté por Susana.
No me caía mal. No me cae mal. Susana me da igual.
Pero sí, aguántame tu coche, honesta es.
Capaz también, lo ha demostrado, y no necesito enumerarte su hoja de vida.
Mueve el culo. Párate y busca. Encuentra y lee.
Que leas te digo.
Yo no voté por Susana y no me arrepiento.

Susana improvisó y ganó. Pero el puesto no le quedaba grande.
Susana no entendió que hay prioridades.
Susana no entendió que no fue elegida ministra de la Mujer o de la Inclusión.
Mucho programa social, mucha buena intención. Podía esperar.
Susana entendió pero actuó un poquito tarde.
Y en esta ciudad la ignorancia no perdona. La ignorancia lapida.
Susana ya pisó tierra. Ya dejó de jugar a la abuelita.

Me aburren los poseros. Me aburren los enamoraditos de Lima
"Qué linda es Lima. No hay otra ciudad como esta".
"Amo el centro. Amos sus casonas. Amo el río Rímac"
Lima es divertida. Lima es impredecible. Pero Lima es fea.
Tiene rinconcitos, algún lugar mágico, pero en general es fea.
Es fea y es insoportable. Lo es porque la hemos hecho así.
Lima no tiene la culpa. La culpa la tienes tú, la tengo yo.

Si me saco la Tinka agarro mis petacas y chaucito.
Yo no me voy a jurar el Juana de Arco del civismo.
Me largo a un sitio donde las cosas funcionen.
Soy flojo y no voy a vivir 100 años. Yo no me inmolo.
Y a esta sociedad le falta mucho. Muchísimo.
Le falta tanto que mira dónde estamos.
Mira a lo que hemos llegado.

Combi. Combi pirata. Enatru de hace 40 años.
Ambulante. La Parada. 'Entiéndeme, soy pobre pe' varón'
Pero también eres flojo pe' varón. Quieres todo gratis, varón.
Nos hemos dedicado a construir una sociedad anómica.
Todo está permitido, todo se justifica, todo vale.
¡Qué vivo soy! "La criollada y el ingenio del peruano pe' causa".
¿Te gusta vivir así? ¿En serio? ¿Chévere, pajita, pulenta?

Somos brutos. Somos Tontos. Somos desmemoriados.
Nos creemos pendejos, pero nos agarran de imbéciles.
Un grupo de imbéciles nos agarra de imbéciles.
Quieren lo mejor para mí, dicen. Lima merece más, dicen.
Lima les importa un rábano, entiende. Les llegas al trozo.
"En dos años no ha hecho nada". ¿Qué hicieron en dos años ellos?
Hicieron mil veces menos. Pero eres imbécil, pues.

Marco Tulio. Juárez. Tudela. Tontos útiles. Tontos otra vez.
Castañeda. Hijo de Castañeda. Hijito inútil.
Bruto e inútil. Pendejo e inútil. Huevo frito e inútil.
Apra. Asco. Apra. Asco. Apra. Asco.
Fujimorismo. Jajaja. Fujimorismo. ¿Eres Huevón? Fujimorismo.
Luna Gálvez. Morales. Pacheco. Cloaca de política peruana.
Ese nivel. ¿Es que de verdad no te das cuenta? Ese nivel.

Yo voté por Lourdes. Lo volvería a hacer. Y otra vez.
Y yo de pepecista ni un carajo. Muy a la derecha. Muy de siglo pasado.
Nadie votaría por ella, ni en 10 años. 'Perdedora', dicen. Borregos.
"Métanse la alcaldía al poto". Voté mil veces con más ganas.
Le sería muy fácil aprovechar y revolcar al que fue rival.
Y después postula con sus mismos regidores, y todo regio. Pero no.
¿No te das cuenta? ¿Ni siquiera así entiendes? ¿En serio?

Vamos el domingo a presumir de cojudos. Vamos a perder el tiempo.
"No hace nada. Incapaz. Inepta. Corrupta. Inmoral. Vaga".
"¿Qué? ¿Por qué?... Por eso, pues... Porque sí, pues".
Vamos, hay que darle gusto a quienes nos creen imbéciles.
Vamos a decirles que somos imbéciles. Hagamos a Lima más fea de lo que es.
No quiero cultura, no quiero igualdad, no quiero oportunidades.
Quiero cemento. Quiero cemento. Quiero que me agarren de huevón.

No es por pelotudeces como "que la esperanza venza al miedo"
No es cruzar los brazitos y poner gesto ridículo porque se ve bonito.
Nada de "Lima para todos" y tanta huachafada.
Nada de actorcitos disforzados. Qué se callen, por favor.
Es por vivir por fin en una ciudad. Es por vivir. Es por no dejarse más.
Es por sensatez. Es por decencia. Es por conciencia. Es por dignidad.
Es decir basta. Es decir hasta aquí. Es no dejarnos más.

Siéntate, piensa, esfuérzate un poquito, dime:
¿Cambiamos o seguimos así?


jueves, 7 de marzo de 2013

Cuando se toma en serio la frase infeliz, de un infeliz


Vamos a suponer que este pechito fuese en realidad un pechazo talla 36b. Vamos a alucinar que este manganzón de 1.80, fuese en realidad un mujerón con taco 12. Que en lugar de tener un trencito entre las piernas, tuviese aquel maravilloso túnel por el que aparece después de nueves meses la propia vida. Que en vez de inflarme de orgullo por mis pelitos en el ala, lo hiciera por una frondosa cabellera digna de comercial de shampoo. Vamos, lo que se dice un hembrón. La Gisele Bündchen lorcha, (o la Michelle Obama, según se mire).

Desde tamaño cuadro digno de una película de la etapa más pájara de Almodóvar, que refleja mi  incómodo intento por ponerme en vuestros zapatos, les pregunto: chicas, ¿de verdad nos debemos sentir ofendidas por lo que dice un tipo como Marco Tulio Gutiérrez? ¿En serio tenemos que desgastar alteraciones hormonales en lo que pueda balbucear ese tipejo?

Pues si yo fuera mujer, me sentiría más denigrada por prestarle atención a lo que dice o deja de decir un tipo de su calaña. No me lo tomaría como una cuestión de género, como una ofensa a mi condición de 'obra máxima del señor'. Sin embargo, tomaría como un insulto a la inteligencia el tan solo rebajarme a su nivel para manifestarme en contra, porque una payasada como la suya, no merece ni la carcajada.

Por tanto, no es lo que dice el mediocre de Gutiérrez lo que me fastidia, sino la repentina ola de indignación que se ha desatado en una sociedad tan voluble y convenida como la nuestra, presta a levantar el puño, gritar la arenga, unirse a la protesta y lanzar el 'tuit' con tal de no quedarse fuera. Es el intocable orgullo femenino elevado a la máxima potencia lo que me enerva.

'Lo que ha dicho Marco Tulio es una oda a la violación', leí por ahí. No, lo que ha dicho es una muestra clara de limitación mental porque al pobre no le da la cabeza ni para ser irónico, ni tiene carisma para hacerse el gracioso. A él no le da el cerebro para lanzar una frase así como un ataque propio de un enemigo al que estamos obligados a responder. No tiene ese 'talento maquiavélico' de político panzón que cree que la plata llega sola. No le da, no puede, no le sale, no se esfuercen. Oda a la violación, no. Oda a la estupidez.

'Tiene que aprender a respetar a las mujeres', '¿No tiene madre o hermanas?', 'Que se lave la boca antes de hablar de una mujer', eso y más han tenido que soportar estos cuatro ojazos. Ya basta, ¿no?. Ya basta de agarrarse de cualquier cosa (porque Marco Tulio es cualquier cosa) para decir que es violencia contra la mujer. Ya basta de tanta victimización. Ya basta de tanto discursito pro igualdad, para terminar exigiendo que se les de un trato diferente. ¿Por qué la protesta y las muestras de rechazo no han salido como 'tiene que aprender a respetar a las personas'?

Hace poco más de un año caminaba meneando mi esqueleto por Jesús María. De repente, una señorita vestida de monja osó meterme la mano. Y hago énfasis en el 'meterme' porque ya que papalindo no me ha dado por atrás lo mismo que a Rafa Nadal, la graciosa en cuestión tuvo que darse a la búsqueda hasta encontrar algo que apretar. Obviamente se me metió el indio, se me cruzaron los catorce incas y hecho un pichín me fui en contra de la susodicha y sus compinches, que lo que estaban haciendo realmente era grabar una secuencia de cámara escondida.

-Me borran ahora mismo esas imágenes...
-Tranquilo, brother, ¿qué pasa? ¿no tienes sentido del humor? -interrumpió la monja.
-Sentido del humor voy a tener cuando les meta una demanda si veo ese video publicado. A ver, ven acá para agarrarte una teta y nos reímos todos juntos ¿qué te parece?

Obvio que la 'madrecita' se quedó callada y su séquito de payasos pidieron disculpas como si yo tuviera pinta de embargarles el canal si les metía una demanda más grande que su unidad móvil. Lo gracioso fue que cuando comenté lo que me había pasado a amigos, compañeros de universidad y familiares, todos se vacilaron y me tacharon de exagerado, de aburrido y de tomarme muy en serio una inocentada, lamentando el no poder ver mi cara en cadena nacional cuando me metían la mano hasta el intestino en plena calle. Y lo curioso es que hoy he visto a muchos de ellos levantando la voz insultando al huevo frito de Gutiérrez. Muchos de ellos están como locos apoyando tanta campaña de 'alto a la violencia contra la mujer'. Muchos de ellos están pidiendo que pare el 'acoso callejero' envalentonándose detrás de una red social.

¿Por qué tanta diferencia entre una falta de respeto a un hombre y lo mismo hacia una mujer? Cuando una mujer denuncia a un tipo porque la golpeó, su caso cabalga en las bocas de periodistas, alcaldes, ministros, primeras damas, presidentes saco largo, etc, pidiendo, casi casi, cadena perpetua. Sin embargo, cuando una desquiciada le corta el pene a un hombre, se convierte en la portada de los decanos de la prensa amarilla, la nota curiosa del día. "LO DEJO SIN PRESA", "LA LORENA BOBBIT PERUANA", "LO DEJAN SIN PAJARITO POR MAÑOSO". Todos se ríen con esos titulares, ¿no?. ¿Y dónde están en esos casos las Del Río, las Palacios, las Villarán, las Jaras, las Heredias? 'Se lo merece', 'por algo habrá sido', 'para que estén bien advertidos", comentan las ciudadanas de a pie. Las mismas contra las que no se puede decir nada, porque 'de una mujer no se habla', 'si hablas de una mujer eres maricón, cobarde'. Si un hombre las engaña, todos deben enterarse que fuiste una basura, pero si ellas lo hacen, no te atrevas, no tienes derecho, no eres 'caballero'. ¡Caballeros mis huevos!, pero eso ya lo expliqué antes.

No indignarme saltando hasta el techo por lo que dijo Marco Tulio Gutiérrez, ¿me hace machista? ¿cucufato? ¿conservador? No, me hace sensato. No prestarle atención a lo que dice un mequetrefe me pone muy por encima de sus bajezas. Indignémonos y apoyemos el cese de la violencia contra cualquier persona. Pidamos la equidad de derechos de todo tipo para cualquier individuo. No perdamos el tiempo en campañitas poseras pidiendo que te dejen de decir "mamacita" por la calle, porque poniendo cara de mala e insultando al imbécil solo demuestras que eres vulnerable a ello. Voltéate y ríete en su cara para que veas como se le encogen las boloñas. A mí no me pidan que rechace algo que debe ser tomado como de quien viene y por lo que no tienen ningún derecho de ponerme a su mismo nivel.

Es como cuando, siendo gay, me tachan de homofóbico por no ir a meter lengua frente a la catedral o por no ponerme a bailar al ritmo de Lady Gaga en la 'marcha del orgullo'.

Y con esos señalamientos, señores, ya tengo bastante.

martes, 19 de febrero de 2013

Plan B




¿Qué pasa? 
Que sí, que me quiero enamorar, ¿qué chucha va a pasar?

Ay, perdón, perdón. Es que últimamente se me cruza la testosterona con la androsterona y con todo lo que termina en ona y me sale un ‘hace mucho que no la veo, huevona’, que para que te cuento.

Perdón de nuevo. Pero qué barbaridad, qué lisura con la vulgaridad y con el lenguaje obsceno. Pero pido se me entienda, obscenidad es lo único que se me pasea en el cerebro desde que hace semanas me vi obligado a usar el colchón únicamente para dormir. Y no, no, no (el 17 marca el no), no hay derecho.

Que uno tiene sus necesidades, sus deseos, sus ganitas, su bolita que le sube y le baja, ¡ay!, que le sube y le baja. Pero, claro, te duran lo que te tienen que durar. Después de tu respectiva hojeada de revista, tus siete minutos de video estimulante y tus diez minutos encerrado en el baño con el acompañante en la imaginación, se ve la vida de otra manera la próxima media hora.

Pero hasta que la bolita te vuelve a subir, aprovechas esos liberados treinta minutos para pensar en que ya está bueno de tanto alboroto netamente físico. Que sería bonito tener a alguien que te abrace, te de la manito, te bese con los ojos cerrados y te diga estupideces pegado a tu oreja con cerita. Que de bonito debe ser bonito, pero debe ser más bonito vivirlo, digo yo.

Y no es hasta hoy, en medio de mi resaca post san Valentín número veintiqueteimporta, que me atrevo a reconocer que me gustaría tener a alguien al lado. Vamos, que se me está cayendo el pelo, me está aumentando la miopía, y en breve me estará creciendo la barriga a la misma velocidad que se tramita la renuncia del próximo Papa.

Que ya no pienso igual que cuando recién empezaba a gatear por la base dos, en que toda la cursilería me apestaba y me sentía muy orgulloso de plasmarlo en cosas como esta y como esta (haz click, oye). Que ya dejé atrás ese pensamiento sentimentalmente repelente (y la repelencia que genera tanta falta ortográfica, oye, qué horror). Que ahora quiero experimentar eso del amor antes que mi resistencia a practicar sudokus me pase factura haciendo que me olvide del significado de la palabrita.

Vamos, que sí aún no la captas: que me estoy poniendo en oferta. Que no estoy para que me envuelvan, estoy para que me lleven puesto. Que no estaré cero kilómetros pero aún la palanca de cambios me funciona y el freno no necesita ni una gota de aceite. Que no estoy para comercial de Calvin Klein pero estoy, casi casi, como se pide chumbeke. Que no estoy para circo del sol, pero te hago unas acrobacias de trapecista a lo Fuentes Gasca que alucinas. ¡Qué necesito sexo, maldita sea! O bueno, que lo necesito más seguido, porque tampoco es que esté en sequía, pero no estamos para cosechar solo un par de veces al mes, no sé si me entiendes. Como diría Puñete, tampoco, tampoco.

Pero también quiero sentir la diarrea esa que lleva por eufemismo ‘maripositas’. También quiero que mientras se tira y se afloja se escape un ‘te quiero’. Que mientras mi posible descendencia echa a correr rauda en busca de una llegada que dudo mucho que encuentre, las miradas se sostengan, se penetren. Que mientras me fumo el cigarrito de después me acaricien la cabeza (la que está encima del cuello, oye, mente podrida) en vez de decir ‘y tú te llamabas…’. En fin, que la revolcada sea solo una de las tantas cosas que se pueden compartir de a dos (o de tres, que uno nunca sabe).

Aclarando, no es que esté en ‘busca de’. Porque así como me gustaría que suceda, también me gustaría que fuese de improviso para seguir con esa filosofía que he adoptado desde hace tanto que consiste en dejar que la vida me sorprenda. Aunque sea por probar, aunque sea por vivirlo. Aunque sea por ponerle un poquito de rebeldía a ese Plan B de terminar en un departamento lleno de gatos, discos de Chavela Vargas, habanos, pastillitas de Mifarma y desapareciendo los centavos de la pensión en adolescentes con disposición a darle alegría a mi cuerpo macarena. Recordando con gusto los orgasmos del pasado. Con sonrisa picarona, levantadita de ceja, ojitos de 'vestecun'; pero sin el recuerdo de un solo latido acompañando cada erección. Paciencia, solo paciencia.

Paciencia dijo Hugh Hefner.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Lady Gaga, la licuadora y la plancha



Ay, Gaga, hija mía, cómo te explico. A mí tu música como oda a la tartamudez (po po poker face, Ale Ale Alejandro, papa paparazzi), nunca me terminó de convencer, pero vamos, talento sí que tienes, que no te lo discutan.

Ahora, no me refiero al talento musical específicamente, que lo tienes, que nadie te lo discuta, sino a ese inigualable e inimitable talento para llamar la atención graduándote de idiota sin despertar señalamientos de tamaño ridículo desde tu joven y confundida fanaticada.

 Esa fanaticada fiel, dizque “pequeños monstruos”, que la tienes, que nadie te lo discuta, dispuestísima a gastarse sus centavos en tus discachos, a darle veinte mil clicks a tus videos con el merito afán de no darle gusto a la competencia del chiquito Bieber y los One Direction esos que están para todo tipo de dúo que no sea musical, no sé si me entiendes. Que no piensa ni un momentito en imitar tus poses tan “naturales” en cuanta alfombrita te contoneas, y que le llega al filtro el ahorrarse la vergüenza que supondría el ir por allí con unos cuantos kilitos de la mercadería de Yerbateros encima jurándose originales.

 Que tienes tus hinchas, que tienes talento para la cantada y la tocada, que te has hecho famosita pasándote de sinvergüenza (vistiéndote con carne, poniéndote gallita con la Madonna, obligando a ir a terapia a tu costurera, anunciando perfumes con olor a tu sangre, a tu aliento y a tus pedos, y recorrer medio planeta alimentando el runrun de que viniste con un pipilín de yapa, etc), sí, sí y sí, y que nadie te lo discuta. Pero, comadre, cómo te explico, por estos lares como que no basta para llenar un estadio.

Estamos a menos de dos semanas, Lady, querida ¿cómo hacemos? Porque no sé tú, pero si yo estuviera en los zapatazos esos que te gusta ponerte, estaría orate intentando buscar donde enterrar la maceta sabiendo que el mismo recinto donde piensas ponerte a tocar tu pianito, sí fue llenado por un tal Gianmarco (puaj), Calle 13 a las 3 de la mañana (repuaj) y la fiestita de ese programita defecacerebros llamado “Combate” (diarréa). Qué lisura, no me dejo.

Así que a ver si vas diciéndole que se avive al mismo que te aconseja en todas las payasadas que, sabe diosito cómo, te funcionan y le vas exigiendo que ponga a trabajar las neuronas para lograr que tu paso por esta ciudad (y las de esta partecita del continente, que ya me enteré andan en las mismas) se vaya de la categoría “hacer el ridículo”, a “pasar desapercibido”. Porque eso de poner las entradas a 2x1, el ofertón de llevarte 2 de las mismas si te compras una plancha y una licuadora, y el regalar paquetes de hasta 4 con llamar a cualquier radio, que ni de chiste haría lo mismo con un concierto de Leo Dan, como que ya es un poquito mucho. A este ritmo vamos a llegar al punto de “ingresa a la San Martín y te llevamos a ver a Lady Gaga”, vamos, lo que se dice no tener ninguna posibilidad, ¿no?

Tranqui, que como los peruanos somos buena gente (very nice people) te doy unos cuantos datos para ver si te ganas en estos días a los consumidores y se animan tan siquiera a ver de puro sapo tu espectaculito:

-Manda un mensaje antes de llegar diciendo que toda tu vida quisiste venir por estos lares a tocar, porque sientes una conexión muy grande con toda la energía que emana de nuestro pasado milenario y bla, bla, bla.

-Jura y rejura que un día andabas caminando por los nuevayores y de pura cazuela te metiste a una tiendita de discos raros y zuácate, te agarró la locura y te compraste todo lo que pudiste de Susana Baca, Gianmarco, Eva Ayllón y Juan Diego Flórez, que ahora los amas y que cuando los paparazzi persiguen tu carrito, tú vas dentro de lo lindo tarareando La Flor de la Canela. Di que te da una pena del carajo el que las “recargadas” agendas de los susodichos no coincidan con tu concierto, porque si no, de cajón, te hubieses soltado un dúo con alguno (Gianmarquito es especialista en eso de andar de chupamicro, así que tranquila).

-Dátela de rusa visionaria y di que a la selección la ves con muuuuchas posibilidades de llegar al mundial porque somos de lejos, lejísimos, los mejores por aquí jugando al ‘fulbo’.

-Cuando ya estés bajo este cielo di que lo primero que hiciste fue comerte un cevichón, una papa a la huancaína y que armaste el despelote en tu suite con una docena de pisco sours, rematándola con eso de que "el pisco es peruano” y que la versión chilena no le llega ni al poto de la botella.

-Dale la manito a todos tus fans que esperarán con sus pliegos de cartulina a la entrada de tu hotel, y cuando te encuentres con un reporterito ahí mismo (que no se sabe cómo pero siempre aparecen), di que no te esperabas tanto cariño y que no tienes palabras para agradecer que se hayan tirado la pera por verte llegar rodeada de cuatro gorilas. Saluda desde la ventanita del hospedaje por lo menos cinco minutos (lo normal es que asomes la jeta unos 50 segundos, pero querida, no estás en condiciones de dártelas de exquisita), y si puedes sacarte una prendita íntima y lanzarla a la muchedumbre, tanto mejor (aunque en tu situación, aventar entradas te saldría más rentable).

-Visita a Ollanta en palacio que el pobre anda con mucho tiempo libre y date un balconazo con Nadine, declarando de pasadita que te parece una mujer muy simpática y que ganaríamos mucho con una presidenta de ese calibre. Trata de ganártela, causa, porque en ningún país encontrarás una primera dama mas concierteraza que la señora de Humala, que te apuesto estará en primera fila con sus retoñas. Un “habla con mi espalda” que te suelte, y olvídate de hacer carrera en Perú. Estás frita.

-Prepara una coreografía, búscate a algún desvalido de esos que por aquí sobran y te vas de cabeza a bailar al programa de la Gise. Si la situación no mejora, siempre te esperará el silloncito rojo para contar que tenías complejos de chiquita, que fumaste marihuana en el colegio y que alguna vez tuviste sexo por dinero. Con lo que saques podrías ayudar a los chistosos que te contrataron, para que superen así el trauma que la organización de tu concierto va a generarles.

-Pídele a Tongo que te haga una versión de algunos de tus temas y de pasadita hazte un video celebrándole la gracia y alabando su inglés asegurando que le entendiste toditito.

-Ponte un chullo, un poncho, toca la quena, zapatéate algún megahit del Chato Grados y colapsa la tarjeta llevándote souvenirs de la Marca Perú. Y por último, quédate sin saliva reventándole cohetes a Machu Picchu, lamenta casi al borde de las lágrimas el hecho de (oh casualidad) no tener tiempo para darte una escapadita al Cusco, pero que de segurito ,segurito, vuelves un año de estos a escalarte el Huayna Picchu ataviada con carne de alpaca.

La pelota está en tu cancha, empezó la cuenta regresiva. Claro, siempre tienes la posibilidad de cancelar el eventito a lo Michael Jackson y acá no ha pasado nada, pero recuerda que los homosexuales son muy rencorosos, y teniendo en cuenta que es casi seguro que las miserables 15 mil entradas que se han vendido para verte haciendo el tonto encima de un escenario estén en manos de chicos muriéndose por ser como tú, tu venida a menos popularidad podría no aguantar que te echen al olvido y se vayan de puro vengativos a mover los mondongos con La Fania. Ay, Gaga, que lo único que me va a dar pena es que Lavoe no esté vivo para cantarte eso “todo tiene su final, nada dura para siempre”. Mira que poquito te duró a ti.

A que los peruanos somos chéveres, di?



domingo, 5 de agosto de 2012

Por los tragos que nos faltan



Ay, Chavelita. Mira que vivir en tu ley y morir en lo mismo es algo que solo a ti se te permite.
Desde la montaña, desde esos dioses ocultos que solo tú veías y a los que solo tú te atrevías a desafiar.
La Vargas es mucha Vargas. La Vargas era mucha Vargas.

Mira que cuando hace unos días me enteré que estabas grave en el fondo me dije 'pues no me sorprende'.
Ya tu cuerpo pedía a gritos una silla de ruedas y tus ojos unas gafas oscuras. Tu cuerpo harto de vivir, porque tú sí que has vivido, pedía su merecido descanso eterno.

Pero al verte 'en los madriles' encima de un escenario sobre tu silla añorando y maldiciendo con amor a Lorca, me dije 'valiente hija de la gran puta que se resiste a morir. Qué grande, qué inmensa, y qué insoportablemente adorable eres bendita Vargas. Y hay que ver cómo jodes'.

Hoy desperté tarde y pensé en encontrarme con cualquier cosa menos con tu partida. Una amiga, con la que hace mucho hablaba de ti y que se resistía a escuchar tus dulces amarguras me dio la noticia. Se me resbaló una lágrima y me dio cosa porque se supone que ya era algo que tenía que ocurrir. ¿Será que te quería mucho?

La amiga de la que te hablo te escuchó hoy de la nada cuatro canciones, una detrás de otra, y cuando estaba convenciéndose que este, tu muchacho, tenía razón, se te ocurre morirte. Debe ser algo especial, imagino. Contigo nunca se sabe, Vargas, mejor comienzo para conocerte no se me puede ocurrir.

Y me recuerdo a mi mismo chiquitito escuchando a José Alfredo en tu boca sin entender un carajo. Y me recuerdo adolescente entendiendo palabras pero no sentimientos. Y me recuerdo desgarrando tu garganta en una cantina de esas, como diría otro amigo, 'en las que se brinda por todo, menos por alegría'.

No tengo ganas de escibirte nada rebuscado, ni inventarme versos, ni decirte lo fanático que era, porque oye, Chave, acá entre nos sabes que tampoco era para tanto. Bueno, lo sabes en ese mágico lenguaje por el que hablas con lo desconocido. Esa magia por la cual he atravesado kilómetros tantas veces y me he puesto al pie de tu poncho, y nos hemos hemos puesto a 'rajar' del despecho con tono de caricia. Porque físicamente tú y yo nunca nos encontramos, Vargas, pero mira, que ni falta nos hizo.

Te quiero mucho. Te querré siempre. Contigo me he inventado los dolores más grandes y le he dado gracias a Dios que en inventos se queden. Ya nos encontraremos para contarte si los desgraciados tuvieron la osadía de volverse realidad.

Buen viaje, Chavela. ¿Recuerdas nuestra canción favorita?
Tómate esta botellita conmigo, Chavela,
Seguiré esperando el último trago porque, oye, no chingues, este no lo es.





domingo, 4 de marzo de 2012

Queremos tanto a Meryl


Llegué a mi casa con más ganas de tirarme una roncada de las bravas que de ver cómo, por enésima vez, la dejaban con las ganas. Pero mi irreconocible tendencia al masoquismo me aplastó al sofá grande de la sala con frazada incluida (gracias a un fastidioso refrío), y con una fuente de solterito de queso que me devoré en cuatro estatuillas que ni sé quién se las llevó y que a estas alturas de la semana post-oscar-resaca, ni me importa.

Hasta ese 2003 que la vi sentada gracias a Adaptation junto a una de sus mocosas (bueno, mocosa entonces), no había caído en cuenta de hasta que punto se había acostumbrado a hacer acto de presencia en los dichosos premiecitos. Y es en realidad desde 2006, cuando apareció vestida de profesora de Tai Chi de parque sanborjino, que empecé a esperar al igual que medio planeta (me vengo a enterar ahora), verla recibir su calato dorado.

Pero mi recutecu con la Streep viene de aquellos comienzos de los 'dosmiles', cuando con Música del Corazón me hizo llorar todo lo que no fui capaz cuando Rose mandó a Jack al fondo del océano. Verla agarrada a un violín haciendo que me creyera que en realidad lo tocaba como los grandes, hizo que me prometiera firmemente ver desde ese momento cada uno de sus trabajitos. Y lo cumplí.

Disfrute entonces viéndola hacer de lesbiana por despecho, de escritora un tantito aguantada, de creyente de angelitos, de vieja de político con peinado a lo Clinton, de versión corregida y aumentada de la Wintour, de ranchera afincada en el mar egeo, monja loca, entre otros; además de mis favoritos: periodista psicoseada con la ética y cocinera grandulona.

Que ni falta le hacía uno más, por lo tanto que mis ganas de verla, no aplaudiendo sino siendo aplaudida, iban más a tener la delicia de escuchar otro de esos discursos tan inexplicablemente geniales que da cada vez que recibe un premio, y que sólo han encontrado un casi casi equivalente en el de Sandra Bullock el 2010.

Y mira tú qué tanta gana que al final me terminé quedando más seco que Martha en el Congreso, con decir que ni un temblorcito de esos que se han puesto de moda me hubiese despertado. Pero, como la vida es bonita y es bonita, como diría Lavoe, por obra y gracia de la casualidad abrí estos ojitos cuando Colin Firth (que dicho sea de paso lo preferí cepillándose a Bridget Jones que haciendo de rey tartamudo) soltó sin asco, emoción y rapidito, el nombre artístico de la Mary Louise.

Con un ojo abierto y otro cerrado la vi haciéndose la loca y regalándonos otra vez uno de esos momentos que, se podría decir, son los únicos en que actúa pésimo: cuando finge que no se esperaba un premio. Ay Meryl, que ya estás muy vieja y te lo tenemos muy visto, además que el haberte disfrazado de estatuilla evidenciaba lo convencidaza que estabas de que esta vez nadie te lo arrancaba, por más actuación lacrimógena que después de los SAG amenazaba con aguarte el pastel de la academia. Y mucho menos si la amenaza venía de la morenaje esta de la Davis, que dicho sea de paso me dejo lelo con su look verde pistacho que me hizo recordar, ve tú a saber, al cocodrilo este que en los 90 salía diciéndonos que si pensábamos en muebles, pensáramos en Dany.

Tratando de reaccionar en medio de mi sonambulismo, me vino un deja vu jodido cuando la vi subir las escaleras corriendo, tal como lo hiciera a finales de los 70 por Kramer contra Kramer. Santas casualidades Batman, que hicieron el momento más bonito. Tan bonito como el hecho de descubrir que su discurso no fue lo que esperé todos estos años, es decir, risas las justas con una Streep con tendencia a la soltada de moco que me hizo dar cosa a lo Chapatín.

"Los veo aquí y veo mi vida a través de mis ojos, mis viejos amigos, mis nuevos amigos", y todos teníamos las retinas como las de Sandra Bullock, que mira tú me he de acordar toda la vida de la mamá del director de cámaras de la abc, por hacer semejante crueldad y hacernos rodar el lagrimón. Lagrimón que salió con el sencillo agradecimiento al mariachi, siempre tan seriecito, y que debería andarse preocupando, porque, siguiendo la tradición de los últimos tiempos, se supone que se viene el divorcio. Lagrimón que no esperaba que saliera pero que lo acepté con dignidad, como una reacción natural por un reconocimiento que merece alguien que, sin querer queriendo (y cobrando millones), te ha hecho más pajas tus momentos de ocio de los últimos doce años.

Queremos tanto a Meryl y la seguiremos queriendo, por más que su figura se haya homosexualizado tanto los últimos años a un punto que da miedo (imagino que gracias al papelito de la Priestly), cuyo impacto recién comprendí en su real dimensión al hacer aquel ejercicio que disfruto mucho y al que ya dedique algún post meses atrás.

Es que me emocionará todo lo que quieran, pero no creo que hasta estos desquiciantes (y por tanto, bellos) extremos:

A ver, a ver, un exorcista pal' muchacho



No confundir, este no es de cuando nos enteramos que Keiko pasaba a la segunda vuelta



A ver, a ver, tomando aire, respira uno, dos, tres



...(sin comentarios)



Bueno, la queremos, pero tampoco es para tanto. ¿Saben que es para mí lo más bonito? El saber que más allá de si le llega o no la oportunidad de igualar a la pescuezo flojo de la Hepburn, tenemos Streep para rato. Y mientras ese 'para rato' llega, saber que estará cocinando en casa o comprando sus beterragas por los 'nuevayores' como si nada pasara. Lejos de tanto flash, tanta luz y tanta payasada a la que hay que enfrentarse lo estrictamente necesario. Tipo de gente que hoy está en peligro de extinción en un mundo que se ha acostumbrado, últimamente, a llamarle 'arte' a cualquier cojudez.



lunes, 13 de febrero de 2012

Y blablabla


Ahora resulta que todo el mundo es hincha de la gordita de Adele, que acá entre nos canta muy bonito y al César lo del César y a Dios lo que es de Dios y entre caviares no nos vamos a hacer los pueblerinos. La chiquita esta, que aparenta tener el doble de la edad que tiene, canta de la refurinfunflai, y a Whitney muerta Adele puesta, que nadie se lo discuta.

Pero si te vas a, en el colmo de la cursilería, ponerte a pregonar que te emocionas hasta el tuétano y lloras al escucharla cantar más que viendo el capitulo del chavo en Acapulco (y te apuesto que ni inglés sabes) abre un poquito tu bobo musical a lo que por raíz y por derecho te corresponde, y valora más de lo que una potente voz puede remover en ti. Que la música no es sólo lo que cada año se sube a un escenario a recibir un gramófono (aunque con la gordita antes mendionada, un poquito de calidad ha retornado)

De Lola Flores se decía: No canta, no baila... pero no se la pierdan

Lo mejor del arte es aquello que no tiene cohetes automáticos reventando apenas aparece. Es aquello que cuesta con los años ganarse un sitio, porque así cuando el talento se va opacando y llega incluso a desaparecer, hay algo mucho más fuerte que llega realmente a trascender.

Que Adele, que su vozarrón, que me emociona, que lloro y blablabla. Cansadito me han tenido todo el día con la misma cantaleta. Y chévere, a mí también me gustó y merecido se lo tiene.
Pero me emociono cuchumilquinientassetentaysiete veces más con cosas como las de más abajo.

Y amén.


No puedo creer que en todo lo que llevo de existencia y escuchando sus canciones desde niño gracias a mis padres, jamás supe de esta que, desde hoy, añado a la banda sonora de mi vida.



Seré, quien todo lo dió por triunfar,

dejando su vida al pasar,

hecha pedazos,

seré, un sueño que sí se cumplió,

un potro al que nadie domó...

sólo los años.

martes, 7 de febrero de 2012

Manganzones 130


Mientras escribo este post, por internet la gente anda reloca repartiéndose entre soltar la lengua por el "diluvio" (denominadas así las 7 gotitas que mojaron la capital por aquellos que a las justas han salido de Lima para llegar hasta Asia, y esto es, de pura sapería) y la estirada de pata de Rosita Chung, que no sé por qué se ha convertido en un par de horas en una especie de Sarita Colonia de chifa a la que resulta que ahora todo el mundo quería, arranque que me resulta inexplicable porque en realidad la tía caía más quaker que Fabiola Morales veraneando en Camaná. Así que a menos que la muerta, difunta, occisa que ya falleció haya acertado con tus desgracias leyéndote la baraja, no veo que haya hecho nada trascendente (más allá de mandarse al diablo públicamente con la Bozzo) como para andar pidiendo cadenas de oración por la almita esa que no supo predecir cuando dejaría su oriental figura. Total, a mí que chung.

Otra cosa que se sigue comentando, incluso más que los problemas estomacales de Iván Thays, es el show o lo que quiera que se llame eso que hizo la pesada de Madonna ayer en la final del super tu mamá calata. Y claro, habrán quienes la amen y quienes la detesten, pero lo cierto es que sólo a ella se le puede perdonar (a Madonna, no a tu mamá calata) que haga playback vestida de caballero del zodiaco. Y en realidad todo muy bonito hasta que, viéndola ejecutar con los pelucones de LMFAO los pasitos esos que se convirtieron en La Macarena anglosajona, entendí que gracias a los Apus no hay eterna juventud. Porque eso que intentó hacer la chica material no hizo sino evidenciar que de afuerita todo lo regia que quieras, pero por dentro los cincuentas le han pasado una factura que ni el Banco Falabella, oye.

Pero como dice mi señora madre, de cojudeces nomás hablan ¿no?. Y lo cierto es que por más ganas que me invadan de darle la contra, no deja de tener razón. Porque hay que ver el mercado de frutas que se ha montado en el Congreso con el dichoso día de No al Terrorismo. Brillante idea parida por la creatividad de la peruposibilista (preferirìa el término chakanera pero mejor si nos evitamos los problemas) Carmen Omonte, que, mira tú, hasta hoy no tenía ni idea que está bien metida de congresista con medallita y todo.

Bueno, el asunto es que su propuesta de instaurar el 3 de abril como la fecha antes mencionada, ha hecho que le lluevan más tomates que aplausos y ha provocado la guerra por demás ridícula que hoy encabezan los fujimoristas, liderados por Kenji (como para aburrirse) y los de Perú Posible (porque yo no me trago eso de la propuesta multipartidaria), liderados por esa suerte de Ekeko que ya estábamos extrañando y que no quiero decir quien es pero su nombre empieza con Alejandro y termina en Toledo.

Digamos que la señora Omonte tuvo la mejor de las intenciones. Ok, creámosle, ella es más noble que la lechuga. Entonces, ¿qué rayos tenía que hacer nuestro sano y sagrado hablando con ese disfuerzo e histrionismo al que nos tiene acostumbrados, en una conferencia de prensa en el mismo hemiciclo para hacer dicho anuncio? O sea, para que quede clarito, si hay algo en lo que estoy de acuerdo con Kenji y su mancha, es que el cholo se unió a la propuesta con la firme intención de no caer en ese olvido en el que ya estaba desapareciendo. Es decir, oportunismo y del barato. O sea, no sé, yo imagino que un día el cholo abrió los ojos y dijo, 'ay, hoy quiero jugar al político considerado por todo el mundo', y entonces preguntó qué estaba de moda y le dijeron "terrorismo", y con las mismas le dijo a Eliane que le planche una camisa de esas espantosas que se pone y salió rumbo al Congreso alucinándose el señor presidente. Cargo con el que tiene una obsesión psicosexual que, está demás decirlo, no es recíproca.

Pero si por el lado del comando 3 de abril la cosa estaba caldeadita, por el lado del 12 de setiembre la cosa estaba color de hormiga soldado, con un Kenji que comprueba con cada intervención que lo que debió hacer es evitar cualquier vínculo con la política e irse a vivir la vida con Puñete por donde el destino los deporte. Pero no, ahí está el benjamín de los Fujimori jurándose el digno e incorruptible leyendo su papelito, repitiendo hasta el hartazgo eso de que necesitamos una fecha que no signifique recordar tragedias sino vanagloriarnos de aquellos triunfos que hoy después de 20 años nos dan tranquilidad pero no una cosa que digan que bruuuuto pero que orgullosos los peruanos de haber capturado a Abimael.

En fin, que el cocolón de la olla aquí no es si creamos fecha para decir 'chu, chu, terrorismo cacaseno', el tema de fondo aquí son las huevadas (ay, perdón) en las que pierden el tiempo los señores padres de la patria. O sea que en vez de presentar proyectos que nos hagan mirar hacia adelante en dirección de ese espejismo al que solemos llamar futuro, se empecinan en atorarnos al pasado.

¿Alguien se ha metido a la página del Congresito para chequear la cantidad de mociones de saludo hasta por el día del amigo de Pilsen que se han hecho? ¿Alguien se ha puesto a analizar que el tener una comisión de ética y una comisión permanente dedicándose a investigar si un congresista es conchudo o es lornaza es algo que en realidad lejos de enaltecer, desprestigia nuestra clase política? O sea que hemos elegido a 130 manganzones para que se la pasen cinco años mandando saluditos, perdiendo el tiempo metiendo las narices en sus pendejadas y proponiendo fechas para conmemorar matanzas o capturas poniendo eso como prioridad en agenda nacional? Virgencita de Chapi, dónde estamos.

O sea que la gran transformación no era más que un lemita de campaña. Lo sabía. O sea que si vamos a pasárnosla cinco años en el mismo trajín, no se para qué diablos le hicimos caso a Vargas Llosa y a todos esos vigilantes que hoy brillan por su ausencia en este valle de sombras que pasan, como la de Peter Pan, matándose de la risa de nosotros.

Yo me rindo, dejemos que la Omonte se siga paseando por cuanta radio y canal de televisión existe para jurar y rejurar que su propuesta ha nacido desde el fondo de su cucharón con la mejor de las intenciones (si ya lo decía mi abuelita 'de buena intenciones está llenecitito el Congreso') y por otro lado a Kenji, la Chacón, Aguinaga y un largo y naranja etcétera, agarrándose del único bastión con el que cuentan los samurais de Fujimori: el vencimiento del terrorismo, que a estas alturas ya suena a victoria de Perú en el último mundial al que asistió. Igualito.

A ver cuánto se demora Toledo en organizar a su bancada para proponer como el día de Rosita Chung la fecha en que esta se nos fue para la otra, y a ver cuánto tarda Kenji en salir leyendo su papelito proponiendo que sea el día en que la doña predijo que el Perú se iba, gracias a sus políticos, derechito a la mierda.

Corren las apuestas.

martes, 31 de enero de 2012

Modas raras, oye



En el taxi que esta mañana me teletransportó (y es que fue más rápido que diarrea, oye) hasta mi centro de trabajito, terminé de cerrar la página de La Cuarta Espada. Intento de novela (y no lo digo en sentido peyorativo, sino que en realidad no sé que termina siendo) que tenía amontonada hace un par de meses en el fondo de la biblioteca y hace un par de años en la lista de adquisiciones, porque si hay algo que hizo que me decidiera a hacerme periodista (cosa para la que estoy a un pasito wachiturresco) es ese insaciable morbo, definido eufemísticamente como interés, que me genera todo lo referente a la violencia que azotó este terruño.

Y me gustó. Y como suele suceder con las cosas que me gustan, lo someto a debate (bueno, ok, no todo lo que me gusta lo pongo a debate, sé que me entiendes) y decidí lanzar un comentario vía Twitter, tan inocente como mi mano izquierda, que decía lo siguiente:

"Terminé La Cuarta Espada. Recomendadazo, siempre y cuando sepas por lo menos algo de la historia de Sendero. Sino ni te atrevas"

Bien emocionadito yo, porque además vengo recomendándolo hace días entre toda la gente de la chamba, pues ya que ahora está tan de moda la jarana del Movadef, que mejor que consumir más al respecto para avivar los debates y las mentadas de madre, ¿no?

Y resulta que me llega un 'tuit' en respuesta con la firme intención (lo sé, lo sé) de dejarme en ridículo (mira tú, como si hiciera falta)

"YA, YA, no eres de los que responde que Elena Iparraguirre es una cantante de boleros... NEXT"

O sea, si había que reírse, bien tela el chongo, ah. Pero me pareció interesante la respuestita, porque al contrario de lo que me aseguró el autor de semejante tatequieto, me dejó la sensación de que respondía a una postura de estar constantemente a la defensiva.

Porque mi comentarijirillo, apuntaba hacia otro lado. Si has leído el libro del que hablo, sabrás que te atrapa en one por como está narrado, dándole mayor mérito por lo complicado que fue acceder a las fuentes principales de semejante culebrón. Pero si de algo peca Roncagliolo, es de neutral. Y es precisamente esa neutralidad la que hace que hasta te provoque tomarte un cafecito con Abimael y que te cuente poquito a poquito como es que le entró ese trance marihuano de querer imponer sus ideas a punta de cochebombazos.

Lo cierto es que si andas cabalgando como este pechito por la mitad llena de karmas de la base dos, coincidirás conmigo en que los recuerdos respecto al tan manoseado terrorismo nos aparecen mismo deja vu tomando Ajinomen (no sé qué carajo tiene que ver, pero se ha puesto de moda meter 'sopa' por todos lados ¿no?). Por ende, somos de aquellos que sin haber tenido la desgracia de vivirlo igual somos conscientes que la historia fue bien feíta, enterándonos de los detalles de la misma gracias al colegio y al peruanísimo chisme, teniendo más que clara la convicción de hacerle fuchi a Guzmán y compañía así nos traigan ahora su versión de Zorba el Griego en reggaetón.

Por tanto, y apropo de haber estado escuchando al respecto paparruchada y media durante las últimas semanas por parte de gente que tiene en la memoria como primer programa infantil a Maria Pía y Timoteo, llegué a la simple conclusión que libros como el de Roncagliolo, lleva, por lo neutral, a humanizar (sin exceso) la figura del characato de Gonzalo. Traduciendo, en mi humilde opinión (queda claro que el adjetivo es un formalismo, obvio) La Cuarta Espada tendería a 'rojizar' a quien lo lee sin saber naranja huando referente a Sendero Luminoso. Haría ver al profe provinciano hincha de Mao, como un verdadero ideólogo que lo que hizo fue empezar una guerra como quien decide ponerse a jugar carnavales con el vecino, para dizque tener un país más justo y bla bla bla. Un pensamiento que puede tener lógica hasta que el análisis, las ilaciones y el sentido común te empiezan a invadir la chimba, y caes en cuenta que nada, por más lógica que tenga poniéndose en los zapatos idealistas de los otros, puede tener a la violencia como medio de justificación.

Comerse las páginas de Roncagliolo sin entender lo antes expuesto, pondría a algunos sentaditos frente a Patricia del Río dispuestos a hacer el ridículo de sus vidas y a zapatear por querer ser partido político para satisfacer el capricho de un grupo de vejetes que llevan años buscando la manera de sacar a la calle a otro vejete que hace dos décadas se despierta con olor a mar en las narices.

Y hacia ello apuntaba el tweet aquel. El mismo tuitero, aparentemente indignado, vaya a saber papa lindo de qué, volvió a escribirme: "no ando diciendo los libros que leo, solo para q digan que leo". Y ahí sí se me escapó la carcajada.

O sea, resulta ahora que si yo, con todo mi puñetero derecho, tengo la gana de decir lo que opino de algo que acabo de consumir ¿estoy tratando de ponerme encima de los demás? ¿Desde cuándo leer es una virtud? ¿Desde cuándo algo que a mi entender es un pasatiempo más como la tele, la música, el skate o la masturbación, es algo de lo que hay que presumir para esperar aplauso desconocido? Quienes me conocen saben (huachafísima la frase, pero ni modo) que no soy un gran lector, pero es algo que disfruto mucho y lo veo como algo tan natural que el jactarme de ello resulta, de imaginarlo, irrisorio.

Una actitud como la del tuitero en cuestión (que vamos a darle también el beneficio de la duda pensando que todo era una joda pa' Tinelli), me da a entender, por el contrario, que la ridiculez que me achaca es la que él mismo posee. Es decir, buscarle el segundo pene al burro sólo para intentar dejarme como un pseudo intelectual prepotente, muestra (a mí entender) las ganas que tiene de mostrar que él sí lo es, pero que efectivamente se resiste a hacerlo por miedo a que otro salga a encarar lo mismo que se siente muy machito en encararme. Mira qué más claro, ni agua de poto.

O sea que ahora toooodos se aguantan en decir lo que quieren por miedo a que les digan '¿qué te crees?'. Qué modas más raras las de estos tiempos, oye. Noto, con la peor de mis depresiones, que hay un batallón que aún no entiende la diferencia entre decir algo por posero y decir algo porque te salió de los huevos decirlo. Y, valgan verdades, uno ya no está en edad para tratar de corregir a esta juventud. Bueno, ni en edades ni en ganas, no vaya a ser que, como quien no quiere la cosa y como quien les da vela en el entierro, me salgan con un dominó de celebérrimas chiripiorcas como las del de más arriba. Y ahí sí, la canción criolla.

jueves, 19 de enero de 2012

Anonymouseate esta



O sea, vamos a ver, tengo mil cosas más importantes (ok, no mil) en las que andarme ocupando, como por ejemplo la enchufada de plancha que me metí todo el santo martes y por la que estoy seguro me ha de venir una cuenta más larga que la de Etiqueta Azul en el gobierno antepasado. ¿Con qué tiempo y con qué espacio del cerebro voy a salir a ver qué es eso del FBI, el Megaupload y la SOPA esa? Como si no tuviera ya suficiente con andarme fijando si me cobran 1.50 en la combi, voy a estar ocupándome de quien me quiere robar lo que yo me estoy robando, no sé si me entienden.

Porque a ver, cómo seré de tecnológico, que lloro a mares cuando recuerdo mis días del DOS con su tortuguita y de la levantada de antena obligatoria para que el celular funcione, por lo tanto, yo en esto de los Anonymous, los hackers y la chucha del gato entiendo lo que 'techito' de mujeres. Pero en lo poco que al respecto he logrado hacer para satisfacer mi sapería natural, resulta que no sé de dónde me sale ahora tanto indignadito anunciando guerra cibernética alucinándose Rambo detrás de su pantalla para bajarse a medio gobierno gringo desde la trinchera web.

Corregidme si me equivoco, ¿ya? El Megaupload ese, que sí, lo he usado cuchumil veces y todo de la refurinfunflai, ¿no difunde acaso contenido de forma ilegal? O sea, hasta donde recuerdo, yo me he bajado peliculitas, canciones de otros lados, libros de otros tantos, y hasta donde las neuronas me ayudan no pague ni un solo céntimo. O sea, lo que entiendo, es que el FBI (que en la vida real es taaaaan aburrido sin Mulder y sin Scully) está haciendo algo con todas las de la ley, y nosotros estamos saliendo a defender un delito. ¿Voy bien?

Qué tal concha la nuestra. Mira, todo bien bonito con que zapatees, te revuelques y te jales los pelos porque te van a quitar acceso a tanto material pirata que es tan rico consumir (como todo lo prohibido), pero, de ahí a izar la bandera de la dignidad y ladrar diciendo "no nos vencerán" y "la guerra recién comienza" es tener un marisco más grande que el de Chehade, oye.

Esto del Internet es algo así como sacar la vuelta, tirar una canita, adornar la cresta, poner los cuernos, para poner como ejemplo algo que la mayoría hace (menos yo, obvio, y no por honrado sino porque no tengo con quien), es decir, tienes libertad de hacerlo con los kilos de conciencia que eso conlleva, pero si te descubren no se puede tener la cara de reclamar nada. Pues igualito con esto de la piratería vía web compañeros, o sea, mientras puedas bajarte, descargarte, pasarte, facilitarte y todo lo que termina en arte, sin que sus autores se den cuenta o les importe el mismo rábano que a mí el último éxito de Wendy Sulca, todo chévere. Pero si se dan cuenta, se avivan y te mandan al FBI con tooooodo el derecho del mundo, piña pues.

Saben qué pasa en realidad, que a nosotros, desterrados hijos de Eva, se nos ha ido de las manos sin querer queriendo todo esto de las redes. Todo ha crecido a un ritmo que al menos a mí aún me aturde (yo en 6to de primaria todavía llevaba mecanografía, con eso te digo todo) y con ello se nos ha ido de las manos esa ley malsana de acostumbrarnos a lo fácil, con el añadido de que ahora la anomia resulta casi casi una filosofía de vida.

Pero todo este rollito no me lleva sino a confirmar, con el dolor de mi corazón, que la gran mancha posera de estos lares (esa a la que me enfrentaré hasta el final), está llegando a niveles de plaga, oye. Porque te aseguro, bien bonito, que quienes están detrás de las protestuchas estas (además del minúsculo porcentaje de gente sin infancia que ahora se hacen los machitos frustrados detrás de una computadora), son los mismos que se llevaron las manos a las tetas y los cachetes cuando salió la 'robacable', sin darse cuenta que ahora defienden lo mismo.

Son esos que te sueltan el argumento de que como uno no tiene plata, tiene derecho a acceder a un libro o a una película sin meterse la mano al bolsillo, pero salen a convulsionar, como en iglesia cristiana brasilera, gritando eso de 'no al Movadef', cuando oye, o sea, respeta que ellos también quieren quitarle al que tiene y darle al que no tiene porque... porque... ay porque sí pues. Eso apoyan.

Son los mismos que están pidiendo la cabeza de la Susi y que salga con todo y sus huachafos del Municipio (ay, Susi, nunca me cansaré de decir que te lo advertí. Con lo regia que te estarías bronceando ahora en Totoritas). Porque oye, una cosa es que me caiga mal y pucha todo lo que quieras, pero de ahí a decir que no hace nada, no pues. Que ha empezado haciendo huevaditas, de acuerdo, pero tampoco para sacarla de los pelos del caserón amarillo ese de la plaza de armas. Bueno, esos mismos que dicen que no hace nada, pero votaron por ella porque era la tía regia y ahora no saben de que 'nada' están hablando, son los mismitos que ahora creen que están atentando contra su derecho del consumidor.

Son los mismos que dicen ¡Fuera Chehade!, porque ahora esta bien nice eso de darle mirada de desprecio a la corrupción, pero ni siquiera se han tomado el trabajito de leer el informe de la Pérez Tello (documento digno de quitarse el sombrerito, dicho sea de paso), y así tener el real derecho de lanzarle un huevo al chistoso ese cuando se atreva a cruzar su innata conchudez por nuestro delante. Mesmamente, apuesto mis discos de Yola a que hoy salieron a decir ¡abajo el FBI! y ¡abajo la SOPA! sin tener puñetera idea qué son, y sin informarse, por ejemplo, de los millones que los vivazos de Megaup... (ay, ya sabes) han amasado los últimos años.

Así qué, me pongo mi gorrito de enfermero y les hago shhhhhhhhhhh
cierren el hocico y a resignarse, total, los delincuentes (porque lo son) ya abrieron otra página, asi que relajaos y a dejar la lloradera que ahorita todo vuelve a la norm... bueno, a la anormalidad.

Oye, ¿y si los Anonymous estos me atacan también? No creo, tan importante no soy. Pero si me doy con la sorpresa, aplico la ley del grano: volveré a aparecer cuando menos se lo esperen, por donde menos lo imaginan y para joderles la vida como nadie.

Ay, si Megaupload puede, ¿por qué yo no?

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